miércoles, 6 de mayo de 2015

¿Quién fue el padre del rey Alfonso XII?

Alfonso XII
     Decían los romanos que “Mater semper certa est”, la madre es lo único seguro. El padre puede ser cualquiera (“pater semper incertus est”). Esta última afirmación alcanza su máxima razón en el título de esta entrada. A su madre la reina Isabel II, el gobierno le arregló un matrimonio de conveniencia, y con tan solo 16 años la casó con su, digamos, primo hermano al cuadrado (primo hermano por parte de padre y por parte de madre) Francisco de Asís (al que llamaban Paco Natillas). Ya desde el primer momento, al conocer el nombre de su futuro marido se negó diciendo: ¡No, con Paquita, no! El problema era que ella tenía un insaciable deseo, si es que no era, como muchos opinan, una ninfómana en toda regla. Mientras a él, se le ha calificado de no importarle nada el sexo, de impotente, e incluso de homosexual. La propia reina contribuyó a ello cuando afirmó: « ¿Qué podía esperar de un hombre que en la noche de bodas llevaba más encajes que yo?». Si a este desahogo real añadimos que tenía que orinar sentado por un defecto en su aparato genital que, posiblemente, lo convertiría en impotente, ya que una malformación en la uretra impedía que la orina saliera por el sitio habitual y lo hiciese, acaso,  entre la unión del escroto y el pene.
     
     A todo lo anterior habría que añadir que durante largos períodos vivieron en residencias distintas, y la propia reina solicitó al Papa la nulidad del matrimonio. No obstante, la soberana quedó embarazada en once ocasiones, pero tuvo muchos abortos y solamente un varón llegó a adulto, el futuro rey Alfonso XII,  pero no a viejo, pues tan solo tenía 28 años cuando falleció de tuberculosis. Por la alcoba de la reina desfilaron desde el general Serrano, el político Salustiano Olózaga, un dentista estadounidense, su primo C.L. de Borbón, un turco-albanés, y un sin fin de personajes que haría la lista interminable. Luego, las palabras del papa Pio IX para definir a la soberana: "Es puta, pero pía" no deberían extrañar a nadie. Su vida era una fiesta continua. Se acostaba a las cinco de la mañana y se levantaba a las tres de la tarde.
     
     Pero todavía no queda resuelta la cuestión principal. ¿Quién es el padre del futuro rey de España? Todo indica que se trata de un capitán valenciano al servicio de la reina apellidado Puigmoltó, como podemos deducir de una conversación de Isabel II con el general Narváez, cuando éste le recriminó su relación con este oficial, ella le contestó qué si quería que abortara. No lo hizo y nació su hijo Alfonso. Este militar recibió multitud de condecoraciones y ascensos. Unos años antes de morir en 1900, recibió la Cruz de San Hermenegildo por los servicios prestados a la Corona. ¡Vaya que si los prestó! Por último, de haber existido entonces el test de ADN, ¿qué resultado nos habría deparado? No estoy tan seguro de que ella misma supiera quién era el padre de su hijo.
María Luisa de Parma
     Para enredar más la historia, nos podríamos preguntar ahora ¿quién era el abuelo de la reina? Oficialmente el rey Carlos IV, que también estuvo casado con otra prima hermana suya, María Luisa de Borbón Parma, con la que solo tuvo catorce hijos después de veinticuatro embarazos, de los cuales seis llegaron a adultos, entre los que se encontraba, lógicamente, el padre de Isabel II (esta vez parece que sí) Fernando VII.
    
     María Luisa era tan intrigante como indiscreta, y tenía dominado absolutamente a su marido, apartándolo de toda actividad política. Mientras ella tomaba las riendas del poder, para lo cual se valió de su valido y amante sin escrúpulos Manuel Godoy, que ascendió en poco tiempo de teniente, a teniente general, y lo nombró Primer ministro para poder acostarse con él. Entretanto, su marido no se enteraba de nada. No es casualidad que su padre Carlos III lo llamara tonto en más de una ocasión. Como ejemplo nos puede servir esta anécdota: “Padre, hay una cosa que no comprendo… Si todos los reyes somos designados por la gracia de Dios ¿Cómo pueden existir malos reyes? ¿No deberían ser todos buenos reyes?” Carlos III mira a su hijo y le contesta “Pero que tonto eres, hijo mío”. Por cierto, también recordó a su descendiente en otro momento que “las princesas también podían ser putas”. Lección que olvidó rápidamente, en vista de los resultados que después se vieron.

     Un canónigo que conocía a María Luisa, la describía como una mujer de constitución ardiente y voluptuosa, casada con un esposo lleno de inocencia, de una ignorancia absoluta en temas amorosos, educado como un novicio, pero de una gran bondad, con un corazón que no le cabía en el pecho. Por el contrario, ella tenía un corazón vicioso por naturaleza, un egoísmo extremo, y una capacidad para el disimulo increíble. Solo se entregaba al vicio para satisfacer su alma corrompida.
Escrito del confesor de la Reina
     María Luisa, comunicó a su confesor, con el objeto de descargar sus culpas ante Dios, que: “Ninguno de mis hijos lo es de Carlos IV y, por consiguiente, la dinastía Borbón se ha extinguido en España”. El mismo confesor escribió poco antes de fallecer: “ninguno, ninguno de sus hijos e hijas, ninguno era del legítimo matrimonio, lo declaraba para descanso de su alma y que el Señor le perdonase”. El religioso, por orden de Fernando VII, hijo de María Luisa y vete a saber de quién más, tuvo que pagar con prisión hasta su muerte semejante atrevimiento, ya que con su declaración cuestionaba la legitimidad del nuevo rey.    
    
     ¿Quién da más? 
                 
          R.R.C.

martes, 5 de mayo de 2015

Autorretrato de Van Gogh

     Óleo sobre lienzo de 65X54 cm realizado en 1.889, sin firmar. En la actualidad se expone en el Museo de Orsay de París. Pintó más de 30 autorretratos de los 900 cuadros y 1.600 dibujos que realizó, como si buscara desesperadamente descubrir su propia identidad. La tonalidad del rostro le otorga un aire enfermizo, aunque menos que en otros autorretratos anteriores, ya que él mismo escribió a su hermano Theo: “mi fisonomía está en calma, aunque la mirada guarda la imprecisión durante más tiempo que antes”. Pese a su alterado estado psicológico, su trazo es firme y su arte consumado.
     El autorretrato se revela como un excelente campo de experimentación pictórica. De factura clásica en su origen, Van Gogh asimiló las lecciones del impresionismo para superarlas y alcanzar su inimitable estilo, conseguido a base de pinceladas amplias, gruesas, espasmódicas y ondulantes. Se suicidó 10 meses después de este autorretrato; de esta lúcida y atormentada visión de sí mismo.                

      R.R.C.

lunes, 4 de mayo de 2015

Francisco Javier Balmis.

      

     “Este viaje permanecerá como el más memorable en los anales de la historia”. No lo digo yo, el entrecomillado es del alemán Humboldt, de una sabiduría inmensa y padre de la Geografía moderna. El 30 de noviembre de 1803 zarpa del puerto de La Coruña un barco que dio la vuelta al mundo, por decisión del rey de España Carlos IV, para que llevase a todas las tierras bajo su dominio la recientemente descubierta vacuna de la viruela por el médico británico Edward Jenner. Una de sus propias hijas ya había padecido esta enfermedad. El rey, aconsejado por su médico Francisco Javier Balmis ordenó y corrió con los gastos de la expedición. El problema era cómo conseguir que llegase en buen estado a América la vacuna, después de una travesía de dos meses sin recursos de refrigeración. Pues bien, Balmis tuvo la feliz idea de trasladar a unos 20 niños huérfanos de entre 3 y 9 años para que transportasen el virus (la vacuna contra la enfermedad) en sus propios cuerpos, es decir, que hiciesen de recipientes adecuados a falta de otros medios. Al cuidado de los niños se encontraba la enfermera coruñesa Isabel Zendal. El proceso que puso en marcha fue el siguiente: se le infecta al primer niño el virus activo de la viruela vacuna* para que desarrolle la dolencia; ésta le generará lesiones en la piel llenas de pus, y antes de que se cure, se le extrae la pus para contagiar al siguiente niño; y así sucesivamente de chiquillo en chiquillo cruzará el Atlántico (tras una parada en Canarias), para arribar en el continente americano: Venezuela, Colombia, Ecuador…; hasta llegar a Filipinas. Estamos ante la primera vacuna que se descubrió y, posiblemente, el primer viaje más altruista, o si se prefiere, le primera expedición sanitaria de la historia. Una de las mayores hazañas llevadas a cabo por iniciativa española, y que no merece una sola mención en las clases de Historia que reciben nuestros jóvenes.

     Es cierto que fueron los españoles los que inconscientemente llevaron el virus de la viruela al Nuevo Mundo. Y también su remedio pocos siglos después. Por último, el navío transportaba todo el material médico necesario para el éxito de la operación. Se llamaba María Pita, en honor de una heroína que defendió La Coruña de los ataques ingleses en el siglo XVI.
    
 *El virus de la viruela que transmitían las vacas a los humanos hacía que desarrollasen la enfermedad, pero no era mortal para nosotros y tenía consecuencias mucho más leves y llevaderas. Como consecuencia, los que se infectaban con este virus animal se quedaban inmunizados del virus de la viruela que contagiaban las personas, que sí podía ser mortal en un 60 % de los casos o más.

Nota: La foto que inicia el post es Francisco Javier Balmis; le sigue un monumento a Isabel Zendal; y la tercera imagen es una escultura levantada en el puerto de La Coruña a estos "pequeños" héroes huérfanos.

      R.R.C. 

domingo, 3 de mayo de 2015

Los fusilamientos del tres de mayo de Goya


     Es un óleo sobre lienzo (266 X 345 cm.) expuesto en el Museo del Prado de la capital de España. Es un cuadro parejo al 2 de Mayo, en el que podíamos ver la carga de los mamelucos del ejército napoleónico a las órdenes de Murat, aplastando a sangre y fuego el levantamiento popular que tuvo lugar en la Puerta del Sol de Madrid contra el invasor francés. Pintado seis años después de los trágicos acontecimientos que representa, con objeto de "perpetuar por medio del pincel las más notables y heroicas acciones de nuestra gloriosa insurrección contra el tirano de Europa".

     La técnica empleada, totalmente expresionista, está en la línea progresiva y libre del Goya de San Antonio de la Florida y de la Quinta del Sordo. El cuadro no figura en el catálogo de 1858 del Museo del Prado, pero probablemente se colgaron antes de 1865, ya que Manet se inspira en él para pintar a Maximiliano de México en 1867.

     El hecho que Goya quiere conmemorar es el drama que vivió en Madrid a partir de la mañana del 2 de mayo y que finalizó con los fusilamientos de la madrugada del día siguiente, después del ataque del pueblo a la caballería de Murat  a su paso por  la Puerta del Sol. Murat, lugarteniente de Napoleón, acalló Madrid con sangre, como ya hemos apuntado. Comenzaron los fusilamientos en las tapias del Convento de Jesús en el Buen Retiro, en las orillas del río, en la Casa de Campo, en Leganitos, en Santa Bárbara, en la Puerta de Segovia, en Buen Suceso y en la montaña del Príncipe Pío, durando éstos hasta las cuatro de la mañana, momento final escogido por Goya.

     Es la composición más rotunda del artista por las angustias y terribles expresiones de los que esperan la muerte o de los caídos ya, pero sobre todo, por la figura central del patriota desesperado que "alza terrible sus brazos al cielo en señal de protesta, como poniendo a Dios por testigo de la brutal injusticia que le hace morir por la dignidad y la independencia de su patria", según palabras de L. Ferrari.

     Las víctimas, con sus gestos, parecen una apología de las diferentes actitudes que toma el ser humano ante la muerte, mientras, detrás aguardan la misma suerte más condenados. El pelotón de ejecución no muestra sus rostros al espectador, sino que aparece como una fría máquina de matar y, como tal, impersonal y sin mostrar sentimiento alguno. La nota violenta la dan los cadáveres que en primer plano aparecen caídos sobre un charco de sangre.

     Los cuadros cobran toda la fuerza al ser vistos juntos, ya que lo que en uno es movimiento y griterío, en el otro es calma y silencio contenidos. Nos muestran toda la fuerza del romanticismo goyesco: exaltación del color, del movimiento y de los sentimientos, junto a novedades técnicas innegables como el sombreado y perfilado de las figuras.
    
     Por otra parte, nos encontramos ante un cuadro que es un auténtico documento histórico. Además de ser un homenaje al pueblo inocente como víctima inevitable de cualquier guerra.

    Manuales de Arte. Adaptado por R.R.C. 

sábado, 2 de mayo de 2015

La carga de los mamelucos de Goya

    
     Óleo sobre lienzo (266 X 345 cm.) expuesto en el Museo del Prado de Madrid, pintado en 1814, terminada ya la guerra, también se le conoce con el nombre: “El dos de mayo de 1808”. Antes de que entrara Fernando VII en Madrid, Goya dirigió una instancia "expresando sus ardientes deseos de perpetuar por medio de los pinceles las más notables y heroicas escenas de nuestra gloriosa insurrección contra el tirano de Europa, solicitando ayuda económica, ya que temía posteriores represalias a causa de sus anteriores simpatías hacia el bando francés. La Regencia aceptó, y pintó este cuadro junto a Los fusilamientos. De éste se conserva un apunte en la Casa Ducal de Villahermosa.

     Como se ha dicho muchas veces, Goya realiza en esta obra el primer cuadro moderno de la historia de la pintura, porque el lienzo es lo más opuesto al neoclásico gusto "pompier", donde los asuntos tomados de la Historia de Grecia y Roma dominaban el arte del Imperio, con sus desnudos convencionales y los gestos teatrales de los personajes. Para Goya "es una historia sin héroe"; se trata de la primera vez que el pueblo protagoniza una crónica sangrienta. Es un cuadro expresionista, donde el asunto trágico sirve de perfecto apoyo a su paleta, vivaz y delicada a la vez. El episodio representado es el ataque de un grupo de madrileños contra varios mamelucos (mercenarios egipcios que combaten al lado del ejército francés), y un coracero de la Guardia Imperial francesa, acaecido -según la tradición- en las cercanías de la Puerta del Sol, donde vivía el hijo de Goya, por lo que se ha supuesto, que desde la ventana de la casa, el pintor pudo asistir al choque, reflejándolo después en su obra. No obstante, la mayoría de los historiadores piensan que la pintó de acuerdo a los relatos que oyó sobre el acontecimiento. Su objetivo fue rendir un merecido homenaje a la resistencia española. Todo el cuadro es de un gran dinamismo, en el que colaboran los distintos personajes y los movimientos de los caballos. La arquitectura de fondo difuminada, hace que centremos más nuestra atención en los combates que se estaban desarrollando en primer plano. La escena está tratada con gran realismo, convirtiéndose así, en un testimonio de los trágicos hechos acaecidos en Madrid en 1808, como consecuencia de la ocupación de las tropas napoleónicas.

       Manuales de Arte. Adaptado por R.R.C.  

domingo, 12 de abril de 2015

Anécdotas de la Historia

     
      Aspasia de Mileto, genio y figura hasta la sepultura. De esta inteligente y bella mujer sabemos que fue la amante primero y, esposa después, del gobernante de Atenas Pericles, la cual influyó con toda seguridad en la vida política de la polis. Inteligencia, habilidad, conocimientos, retórica… y un sin fin  de virtudes no le faltaban. Un personaje así tuvo sus enemigos y detractores, que fueron muchos, lógicamente, pero no lograron tapar con sus insidias sus virtudes, pues, toda la intelectualidad y personas influyentes de Atenas manifestaros su admiración, tanto por su belleza como por su cultura e inteligencia. Tenemos grandes lagunas sobre su función pública y muchas actividades suyas que no podemos comprobar, ya que plantean serias dudas a la crítica histórica. No obstante, sabemos lo suficiente para afirmar con rotundidad que fue el personaje femenino más importante de toda Grecia (no sólo de Atenas) durante todo el siglo V antes de J.C.

     En la antigua Grecia, una bellísima mujer llamada Friné fue acusada ante la autoridad de haberse comparado con la diosa Afrodita, además de no guardar los secretos de los misterios de Eleusis; gravísimos delitos que, por aquellos tiempos y lugares, se castigaban con la muerte. Un antiguo amante despechado fue quién la denunció. Se buscó al mejor abogado para que la defendiese ante un tribunal compuesto solo por hombres predispuestos a su ejecución. Cuando su defensor se quedó sin argumentos que convenciesen a la sala, este le arrebató inesperadamente a su defendida la capa que la cubría, y quedó completamente desnuda ante las atónitas miradas de sus señorías, alegando, que lo que sería un verdadero crimen era privar a la humanidad de semejante belleza. El tribunal la absolvió inmediatamente por unanimidad. Una sentencia comprensible.
     
     Cuenta una vieja leyenda anglosajona, que tiene todos los visos de ser una historia real (al menos en parte), que una señora que vivió entre los siglos X y XI, Lady Godiva, de una gran bondad y belleza, casada con el conde de Chester y Mercia, en la antigua Gran Bretaña, un tal Leofric, gran avaro donde los haya, pues tenía a sus vasallos sometidos a elevados impuestos que les obligaban a sobrevivir cada vez peor. Mientras que su comprensiva esposa, se preocupaba por la triste situación en la que se encontraban por culpa de su marido. Le propuso a éste, que reconsiderara su postura y bajase los abusivos tributos a los que tenía sometida a la población. La sorprendente respuesta del esposo es que estaría dispuesto a ello, siempre que se paseara desnuda sobre un caballo por todo el pueblo cubierta únicamente por su larga cabellera, a sabiendas de la timidez de su esposa. Inesperadamente aceptó el reto, con tal de aliviar las pesadas cargas fiscales de la población, que conocedora de la historia, acordó unánimemente quedarse en sus casas, cerrando puertas y ventanas y dejar la localidad completamente vacía, para que la tímida dama se pudiese pasear sin pasar vergüenza por todas las calles de Coventry. Como así ocurrió. Excepto que una persona, no pudo resistir la tentación de mirar por una rendija de la ventana, el sastre, que se quedó ciego por su acción (esta anécdota sí forma parte de la leyenda). El marido cumplió su promesa y bajó los impuestos a la gente. ¿Qué habría que hacer ahora para que nos bajaran los impuestos en España?
     
     Por último, me permitiré una licencia y contaré una curiosidad que me pasó hace poco corrigiendo un examen de Historia de una alumna de 1º de Bachillerato, no creo que llegue a la categoría de anécdota histórica; pero bueno. La mencionada estudiante lee en su libro de Historia que, tras la Primera Guerra Mundial, Alemania quedó dividida por el corredor de Danzig, como podemos comprobar en el mapa que precede a este párrafo, pero contesta en el examen que: “Alemania se partió en dos por la corrida de Danzig”. No es lo mismo, evidentemente. Lo que no fue impedimento, para que la interesada, cuando vio que estaba señalada con una interrogación en rojo su expresión en el examen, me manifestara su sorpresa, afirmando que la frase era válida y, lo que pasaba, era que yo no la había entendido porque me lo había escrito con sus palabras. En fin, lo que dicen siempre cuando una idea no la tienen clara. De todas formas, no lo tuve en cuenta a la hora de calificarla, pues sé lo que quería decir, pero no lo expresó correctamente, cómo así se lo hice saber.
      R.R.C.
APÉNDICE:

                                                    UNA CURIOSA PUERTA
     En el monasterio de Santa María de la Alcobaça, a menos de 100 km. de la capital portuguesa, los monjes que lo habitaban llevaban una vida de lo más sosegada y relajada, tanto, que comenzaron a ser los más orondos de la región. Por este motivo, se tuvo que aplicar una solución drástica para acabar con el “problema”. El remedio propuesto fue la puerta de entrada al comedor, que solo medía 32 cm de anchura (la que vemos en la imagen), conocida como la Puerta de los Gordos. Por lo tanto, el que no pudiera atravesarla se quedaría sin comer, y hasta que no alcanzaba la anchura óptima que le permitía pasar hacia el otro lado estaba “castigado” con la inanición. Más eficaz que los regímenes que aconsejaba Grande Covián.

     Bueno, ahora hablando un poco más en serio. En el mismo muro donde se encuentra la imaginativa puerta hay otra más grande y de la misma época medieval, la cual no presenta problema alguno para atravesarla y también daba al refectorio del convento, o sea, al comedor, por donde pasarían los monjes para realizar sus comidas. Es posible que en aquella época dicho muro diese directamente a la calle y, por lo tanto, ambas puertas también. ¿Qué uso podría tener la más pequeña? Una hipótesis razonable sería la siguiente: surtir de comida a pobres y hambrientos de entonces, con el objetivo de que no se le agolparan a la hora del reparto y poner así un poco de orden, pues de esta manera conseguían dar de comer al necesitado con ciertas garantías de seguridad. Al igual que las ventanillas de hoy en día, servía para evitar acumulaciones y poder atender al personal de forma más efectiva e individualizada.
       R.R.C.

jueves, 9 de abril de 2015

La primera prostituta del mundo

     
     Me refiero a la primera prostituta del mundo de la que tenemos noticia; claro. Todos hemos oído decir muchas veces que la prostitución es el oficio más antiguo de la humanidad, al menos, desde que empezó la civilización, pues me temo, que en épocas prehistóricas cuando el hombre todavía se dedicaba a perseguir animales, recolectar lo que la naturaleza le ofrecía y vivir en cuevas, los métodos que empleaba el varón para convencer a una mujer de que yaciera con él, no siempre serían los más adecuados.
     En el Poema de Gilgamesh se habla por primera vez de una hierédula, o prostituta sagrada en tiempos del rey de Uruk, que vivió hacia el 2750 antes de J.C. Su labor consistió en civilizar al Enkidú, es decir, manteniendo relaciones sexuales con él consiguió que dejara de ser un salvaje y se convirtiese en un hombre civilizado, por encargo del mencionado rey de Uruk Gilgamesh. El problema es que estamos tratando de una obra literaria, y no de una historia real. Digamos, que nos encontramos ante el primer caso de prostitución en la ficción. Por cierto, en Mesopotamia, para nada estaba mal visto este oficio, máxime, cuando era en el entorno de los templos en donde tenía lugar y sus responsables los que la controlaban.
     Nos tenemos que remontar más de veinticinco siglos antes de que naciera Cristo, para encontrarnos con el primer caso de prostitución en el Antiguo Egipto. Siguiendo como fuente al historiador griego Heródoto, veinte siglos posterior a los hechos que narra e informado por los sacerdotes egipcios, según nos cuenta en su Segundo Libro de Historia, la hija del mismísimo faraón que mandó construir la Gran Pirámide, ejerció la prostitución en un lupanar público a instancias de su padre, que falto de medios para terminar su obra, no tuvo problemas en recurrir a esta bajeza, de obligar a prostituirse a su propia hija, para obtener medios con los que finalizar su magna construcción. Pero esto no es todo. Siguiendo al historiador, la princesa cumplió tan bien, lo que su progenitor tan mal le mandó hacer, que consiguió levantar una pirámide para ella al lado de la de su padre, pidiéndole a sus clientes, que la obsequiaran con un sillar de piedra por sus servicios, aparte de la tarifa establecida, que iba sufragar los gastos de la tumba de Keops. Las medidas de la pirámide de la prostituta que nos proporciona Heródoto, recogiendo las informaciones que le transmitían los miembros del clero faraónico egipcio, son fantásticas: casi cincuenta metros de cada lado, lo que supondría una altura considerable y, lo que es más importante, miles y miles de sillares de enormes piedras. No, no fue tan…, lo que ocurre es, que este historiador nunca debió admitir esos testimonios. Igualmente, aquellos que lo han leído saben que ofrece cantidades inverosímiles en la mayoría de las ocasiones. A pesar de ello, la hija del faraón parece que ejerció su oficio con una gran profesionalidad, con lo cual, se convertiría en la primera prostituta de la que tenemos noticia, precisamente por Heródoto considerado el primer historiador.
     Muy posterior a este relato, nos encontramos con otra anécdota del autor, que se remontaría al siglo VI antes de Cristo, también en el país del Nilo, en donde vivía una joven y bella prostituta llamada Archídice, de una codicia sin límite. Rechazó a un admirador, e insistente cliente, cuando éste no podía hacer frente a la enorme cantidad de dinero que le exigía por sus servicios. Lo que la realidad le negó, se lo concedió un sueño, como ocurre en tantas otras ocasiones. Así que, en el transcurso del mismo la poseyó. Fue tal su alegría, que no pudo evitar ir presumiendo por la ciudad de su andanza, hasta que llegó a oídos de la interesada. Ni corta ni perezosa, presentó una denuncia ante un tribunal, exigiendo los emolumentos acostumbrados al imprudente sujeto. El juez estudió el caso y dictaminó: puesto que el acusado sólo la había poseído en sueños; ella debería de irse a su casa, acostarse a dormir y soñar… ¡qué le había pagado! Sentencia justa donde las haya. Además, no hace falta ser un jurista para entenderla.
Nota: La ilustración que acompaña esta entrada es un fragmento del papiro egipcio de Turín, que escandalizó al propio Champollion por las escenas de alto contenido sexual que representaba.

      R.R.C.
APÉNDICE. Añadido el 27 de septiembre de 2022 

               UN INFAME COLLAR EN LA ANTIGUA ROMA


     Cientos de años después todavía portaba en su cuello (ya que así apareció en su esqueleto), este horrible collar de plomo de una prostituta romana, la cual tuvo que soportar este tormento hasta su muerte. Cerrado a martillazos llevaba escrito, una vez traducido del latín, lo siguiente: ‘Soy adúltera, una prostituta. Atrápame porque he huido de Bulla Regia’, un yacimiento arqueológico ubicado en Túnez, y que Julio César le otorgó en su día el estatuto de ciudad libre. Podemos observar algunas letras grabadas en la parte derecha, por lo que el texto en español me lo ha pasado un conocido mío, pues me ha sido imposible verlo en su idioma original. El  cierre en la parte izquierda convierte el collar en un objeto más ignominioso si cabe. Es posible que utilizaran este instrumento de tortura, creo que así lo podríamos denominar, en aquellos esclavos o esclavas que tuvieran tendencia a escaparse de sus dueños. Este collar recuerda bastante a los colgantes que se veían obligados a llevar algunos esclavos con intenciones de librarse de sus amos. No debieron ser algo habitual, ya que objetos de esta clase solo han aparecido poco más de una treintena.

        R.R.C.

NOTA: Imágenes bajadas de Internet.