En el libro
sobre las 100 mejores monedas antiguas: 100
Greatest Ancient Coins, el cual tiene presente tanto su valor histórico
como artístico, la que tenemos en la imagen aparece en el número noventa de la
lista, a pesar de las pocas que se conservan, una veintena (parece ser), y
menos aún en buen estado, así que su precio de mercado puede sobrepasar los
cien mil euros, ya que está muy solicitada por los coleccionistas que se
dedican a este mundo de la numismática. Un señor que llevó una de estas piezas
a “La tienda de empeños” no quiso bajar de los 45 000 $, ya que su experto la
valoraba en 50 000. Esta es una pieza de la antigua ciudad de Apamea (Απάμεια)
en Asia Menor, acuñada en bronce en época romana allá por el siglo III d. C., convirtiéndose en la única escena de todos los
temas que abarca el Antiguo Testamento que tiene una representación
numismática, probablemente por la creencia de que el Arca de Noé se posó por
los alrededores de este importante asentamiento comercial.
El anverso se reservaba para colocar la
efigie del emperador, que fueron varios en las distintas emisiones y, por su
puesto, con leyenda en griego incluida, con corona laureada y con prenda
drapeada, o sea, con tela plegada sobre sus hombros que añade un toque de
volumen y elegancia. En este caso, el reverso es lo más interesante, ya que
alude al diluvio bíblico. Además de la leyenda observamos a Noé y a su esposa
dentro de la embarcación en forma de cofre sobre las olas, y de tamaño muy
reducido en la que podemos leer en griego el nombre de Noé (ΝΩΕ). En la parte
superior izquierda observamos una paloma con una rama de olivo seca, que nos
indica que la tierra ya vuelve a estar apta para vivir. Parado en el arca en la
parte derecha vemos un cuervo, pues en el diluvio bíblico se habla de que Noé
soltó a ambos animales para comprobar si había bajado el nivel de las aguas. A
la izquierda volvemos a advertir al matrimonio de pie y con los brazos
levantados sobre tierra firme dando gracias a Dios.
R.R.C.
