domingo, 25 de octubre de 2026

LA PARED NORTE DE LA TUMBA DE TUTANKAMÓN

 

     En el mes de abril del año pasado, publiqué una entrada que hacía referencia a la ceremonia de la apertura de la boca de este faraón y me centré en los dos primeros personajes que vemos a la derecha del muro. Por lo tanto, no tiene sentido volverlo a explicar de nuevo. Así que simplemente tomo lo ya publicado y me centro en las siguientes figuras. Escribí lo siguiente:  

      La imagen que estamos contemplando corresponde a la pared norte de la cámara funeraria de la mundialmente conocida tumba de Tutankamón, y los personaje que vemos de pie son su sucesor y antiguo visir del joven faraón situado a la derecha Ay, que aparece con el tocado de los reyes en el campo de batalla y en determinadas ceremonias, y una piel de leopardo muy destacada que nos indica que también se muestra como sacerdote (sem) de las honras fúnebres; y el propio Tutankamón a nuestra izquierda representado como Osiris, el dios del inframundo (Amenti).

     Lo que se está llevando a cabo en la imagen es un ritual mágico conocido como ceremonia de la apertura de la boca, para lo cual el sacerdote, en este caso, el nuevo faraón Ay, con una azuela (herramienta que sirve para trabajar la madera, entre otras cosas) que lleva en sus manos, para que el difunto recupere todos los sentidos que tuvo durante su existencia terrenal, ya los iba a necesitar para su nueva vida futura. No solo la boca, también los ojos, la vista, el oído, etc. En el fondo, la podemos entender como la creencia en la transición a una nueva vida con las mismas necesidades que la nuestra, pero feliz y para toda la eternidad. Luego, como dice una bella canción española: “La muerte no es el final” para los antiguos egipcios.

     Estos frescos seguían las reglas o cánones de las pinturas egipcias en general, es decir, la cara, los brazos y las piernas de perfil; mientras el cuerpo y el ojo de frente. Eran representaciones planas, por lo tanto, no muestran distintas tonalidades y, cuando las vemos, son fruto del desgaste de los pigmentos por el paso del tiempo. No exhiben ningún tipo de perspectiva, y el tamaño de los personajes únicamente responde a sus estatus social, a una jerarquía, y no a que se sitúen en distintos planos. Los dioses, el faraón y los altos funcionarios son las figuras más cuidadas en todo el arte egipcio en general.

     Vamos ahora a los jeroglíficos que comprobamos a la altura de las cabezas de ambos mandatarios. El texto correspondiente al faraón Ay, hay que leerlo de izquierda a derecha y de arriba hacia abajo, y traducido al español dice lo siguiente: El dios perfecto, Señor de las Dos Tierras (Alto y Bajo Egipto); Señor de los rituales (o Señor de la oración); Rey del Alto y Bajo Egipto: Manifestaciones del dios Ra (dentro de un cartucho ovalado); El hijo de Ra: Dios Padre, Ay, glorioso Señor gobernante de la ciudad de Tebas (dentro del segundo cartucho); Que sea dotado de vida como Ra eternamente y para siempre (aunque parezca una redundancia). El siguiente texto situado frente a Tutankamón, lo leemos de derecha a izquierda y de arriba hacia abajo, dice lo siguiente: El dios perfecto, Señor de las Dos Tierras (ya sabeos que se refiere al Alto y Bajo Egipto); Señor de las apariciones; Rey del Alto y Bajo Egipto: El Señor de las manifestaciones es Ra (en el primer cartucho); el hijo de Ra: Tutankamón, gobernador de Heliópolis del sur (en el segundo cartucho); Que sea dotado de vida eternamente.

     Por último, recordar que los faraones tenían hasta cinco nombres que se le fueron añadiendo con el transcurrir de los años. Los dos más importantes eran el Nesut-Bity y el Sa-Ra, o sea,  el de trono (el que aparece bajo la abeja y en junco) y el de nacimiento (el que aparece bajo el disco solar y el pato), los dos se manifiesta en la escena en ambos casos.

     Retomando el muro nos vamos a lo que sería la siguiente escena, en donde aparece el faraón Tutankamón recibido por la diosa del cielo Mut, que lo saluda y lo protege, la cual porta en sus manos una línea quebrada que fonéticamente se lee n, también puede simbolizar el agua, pero en este caso los egiptólogos la completan con el sonido ny-ny, y que se traduce literalmente como bienvenida al reino celestial. Con ello le ofrece al rey (que lleva en su mano un anj, es decir, la cruz de la vida), el agua de la purificación, para que su cuerpo vuelva a recuperar todas las fuerzas que perdió con la muerte. Sobre la diosa aparecen cuatro columnas de jeroglíficos que se podrían traducir de derecha a izquierda: "Nut, la que lleva a los dioses, señora del cielo. Ella da salud y vida a tu nariz, para que vivas por siempre". Sobre Tutankamón contemplamos dos columnas de jeroglíficos que nos dicen: el Señor de las Dos Tierras Nebjeperura (Nombre de Trono del faraón) que sea dotado de vida eternamente y para siempre. El largo bastón que el monarca lleva en la mano tiene una significación tanto ceremonial como de autoridad, de la que disfrutará, incluso, en la otra vida.

     En la tercera escena vemos al soberano abrazado con el dios del inframundo Osiris, aunque no hay que olvidar que también es el dios de la resurrección, entre otras atribuciones. El personaje que vemos detrás de Tutankamón es su Ka, su fuerza vital o su doble espiritual, asimismo lleva en su mano izquierda una cruz ansada. Encima de la cabeza del rey también aparece de una manera reiterativa: Nebjeperuran que sea dotado de vida eternamente y para siempre. Los jeroglíficos que aparecen entre ambos, se pueden traducir: "El Ka del Rey, el que está al frente de los vivos, el gran dios que reside en la Duat (el inframundo). La última inscripción jeroglífica afirma: Osiris, el que está a la cabeza del Occidente, el gran Dios".

     En fin, aquí vemos los últimos pasos de Tutankamón, antes de alcanzar su vida eterna en el cielo, con el mismo rango que tenía en la tierra. Si unimos todo el texto jeroglífico que aparece en el muro quedaría como sigue:

El dios perfecto, Señor de las Dos Tierras (Alto y Bajo Egipto); Señor de los rituales (o Señor de la oración); Rey del Alto y Bajo Egipto: Manifestaciones del dios Ra (dentro de un cartucho ovalado); El hijo de Ra: Dios Padre, Ay, glorioso Señor gobernante de la ciudad de Tebas (dentro del segundo cartucho); Que sea dotado de vida como Ra eternamente y para siempre (aunque parezca una redundancia). El dios perfecto, Señor de las Dos Tierras; Señor de las apariciones; Rey del Alto y Bajo Egipto: El Señor de las manifestaciones es Ra (en el primer cartucho); el hijo de Ra: Tutankamón, gobernador de Heliópolis del sur (en el segundo cartucho); Que sea dotado de vida eternamente.

Nut, la que lleva a los dioses, señora del cielo. Ella da salud y vida a tu nariz, para que vivas por siempre. El Señor de las Dos Tierras Nebjeperura (Nombre de Trono del faraón) que sea dotado de vida eternamente y para siempre.

Nebjeperuran que sea dotado de vida eternamente y para siempre. Los jeroglíficos que aparecen entre ambos, se pueden traducir: "El Ka del Rey, el que está al frente de los vivos, el gran dios que reside en la Duat (el inframundo). La última inscripción jeroglífica afirma: Osiris, el que está a la cabeza del Occidente, el gran Dios".

NOTA: El Alto Egipto es el sur y el Bajo Egipto es el norte, para estas denominaciones se sigue el curso del rio Nilo.

         R.R.C.


martes, 20 de octubre de 2026

EL CILINDRO SELLO Y LA FIRMA DIGITAL

 

     Ya publiqué un post anterior sobre estos pequeños y curiosos artefactos en forma de cilindro, grabados con variados motivos como dioses, objetos simbólicos del poder,  escritura cuneiforme etc. Para ello utilizaban piedras duras para hacerlos rodar sobre una superficie más blanda, normalmente arcilla fresca. Se remontan al IV milenio a. C., al período de Uruk en la antigua Mesopotamia. Entre las diferentes piedras que utilizaban: obsidiana, cornalina, hematites…  la más valorada por su hermoso color azul con incrustaciones doradas eran los elaborados en lapislázuli, el cual se transportaba del actual Afganistán.

     El cilindro que ilustra la imagen se conserva en el Museo Británico. Se le conoce como el sello Adda, uno de los más significativos que se conservan grabado en huecorrelieve sobre ¿jade, diorita?, que le da ese color verdoso. Presenta un diámetro de 2.5 cm, tiene una altura de casi 4 cm y una antigüedad de unos 4300 años, lo que nos llevaría al período acadio. Aparecen divinidades tanto sumerias como acadias, en el cual observamos un dios de la caza, la diosa  Ishtar, también se muestra el dios del sol (Shamash) con rayos, un león camina hacia la derecha rugiendo, etc. La única inscripción cuneiforme que porta se refiere al dueño como Adda, que ejercía como escriba. Aunque la cuestión que nos ocupa en esta ocasión, es que estos cilindros sellos eran únicos y dejaban una huella irrepetible. En la imagen inferior podemos ver el rastro que producían cuando lo hacían rodar sobre arcilla:

     Con lo dicho hasta ahora, no sería una locura (guardando todas las distancias razonables), compararlo con la firma digital actual, ya que en ambos casos sirven para acreditar documentos, al mismo tiempo que avalaría la identidad del autor, y cuyo contenido no ha sido manipulado. Por lo tanto, cumplía a la perfección una función de autentificación que no tenía nada que envidiar a la firma digital de hoy en día, con su huella exclusiva e irrepetible, formalizando el mismo cometido legal y de filiación que la firma electrónica. Asimismo, cada sello estaba asociado a una persona distinta, como podría ser un sacerdote o un funcionario, por ejemplo, lo mismo que los certificados digitales al uso, que se encuentran asociados a un único usuario. Por último, si se rompía o manipulaba la tablilla con el sello impreso en ella quedaba anulada; al igual que la criptografía* en la firma digital. Podríamos decir, sin miedo a equivocarnos, que los cilindro sello mesopotámicos son el antecedente histórico más evidente y directo de los sistemas de autentificación modernos.

      Los que elaboraban estas obras eran maestros artesanos especializados en hacer grabaciones en “negativo” con piedras duras, para poder obtener un “positivo” final al girar el objeto sobre arcilla, como apunté al principio. Estos operarios contaban con, al menos, cuatro años de formación utilizando cinceles, barrenas, taladros y otras herramientas. En fin, in illo tempore, no estaban desprovistos de sagacidad y erudición.

*Que se ocupa mediante algoritmos matemáticos cambiar los apuntes legibles en una configuración ilegible, para protegerlos de otros terceros no autorizados)

       R.R.C.


domingo, 11 de octubre de 2026

EL CILINDRO-SELLO

 


     Desde el año 3500 a. C. se empezaron a utilizar al sur de Mesopotamia, en Sumeria para ser más exacto, estos pequeños objetos cilíndricos de 2 o 3 cm normalmente, y que llegaron hasta la época persa miles de años después, cuyo cometido era hacerlos girar sobre arcilla para que dejasen una marca, es decir, un sello que se conseguía con el huecorrelieve que portaba la pieza al pasar sobre un material blando, ya que ellos estaban hechos en algún tipo de piedra como cornalina, lapislázuli, serpentina, obsidiana, amatista, marfil u otros materiales duros. Podían servir para firmar documentos de ciudadanos particulares en una transacción, de comerciantes, documentos oficiales… Algunos lo llevaban colgados del cuello como expresión de prestigio social (digamos que era un hombre con firma), e incluso como amuleto para ahuyentar a los malos espíritus, para lo cual tenía un taladro en sentido vertical para poderlo atravesar con algún tipo de cordón. En cuanto a sus grabados incluían representaciones de la vida cotidiana, reyes, dioses, escenas mitológicas y, por supuesto, textos escritos. Otra cuestión a tener en cuenta es que tuvieron un papel importante en los orígenes y posterior desarrollo de la escritura cuneiforme.

     El Museo Británico de Londres posee una importante colección de estos bonitos objetos, como el que aparece en la parte superior de esta entrada. A la derecha observamos el cilindro en sí, y a la izquierda el grabado que produce al rotar por una superficie blanda. En este caso es de cornalina (un tipo de calcedonia) con vetas rosas o anaranjadas, con una altura de casi 4.5 cm y una anchura próxima a los 2 cm con una antigüedad de 3400 años. El dios Shamash con barba  aparece sentado sobre un taburete mirando hacia la izquierda y levantando su mano derecha doblando el brazo a la altura del codo; mientras con su brazo izquierdo sujeta la vestimenta; en su cabeza porta un tocado puntiagudo. Delante de él vemos una cruz (casita) de brazos iguales que hace referencia a la divinidad del personaje, así como un rosetón con rayos, pues nos encontramos ante el dios del Sol. Una inscripción cuneiforme en sumerio, que consta de una oración de siete líneas que hacen referencia al señor del cielo y de la tierra, soberbio y luminoso, que siempre guía al que lo adora, completa el contenido de esta pieza casita. Por último, en España venden a muy buen precio réplicas de este hermoso cilindro-sello, que he tenido la suerte de que me lo regale mi hija Elena. He aquí el vídeo que publica la empresa que los produce y que podemos encontrar en Internet:



        R.R.C.

jueves, 8 de octubre de 2026

LA MONEDA DEL ARCA DE NOÉ

 

     En el libro sobre las 100 mejores monedas antiguas: 100 Greatest Ancient Coins, el cual tiene presente tanto su valor histórico como artístico, la que tenemos en la imagen aparece en el número noventa de la lista, a pesar de las pocas que se conservan, una veintena (parece ser), y menos aún en buen estado, así que su precio de mercado puede sobrepasar los cien mil euros, ya que está muy solicitada por los coleccionistas que se dedican a este mundo de la numismática. Un señor que llevó una de estas piezas a “La tienda de empeños” no quiso bajar de los 45 000 $, ya que su experto la valoraba en 50 000. Esta es una pieza de la antigua ciudad de Apamea  (Απάμεια) en Asia Menor, acuñada en bronce en época romana allá por el siglo III d. C.,  convirtiéndose en la única escena de todos los temas que abarca el Antiguo Testamento que tiene una representación numismática, probablemente, por la creencia de que el Arca de Noé se posó por los alrededores de este importante asentamiento comercial.

     El anverso se reservaba para colocar la efigie del emperador, en este momento Filipo el Árabe, como podemos leer en la leyenda en griego que lo rodea, y que vivió durante la primera mitad del siglo III. Fueron varios mandatarios los que gobernaron durante las distintas emisiones. Filipo I porta sobre su cabeza una corona laureada y sobre sus hombros una prenda drapeada, o sea, con tela plegada que añade volumen y un toque de elegancia. En este caso, el reverso es lo más interesante, ya que alude al diluvio bíblico. Además de la leyenda observamos a Noé y a su esposa dentro de la embarcación en forma de cofre sobre las olas, y de tamaño muy reducido en la que podemos leer en griego el nombre de Noé (ΝΩΕ). En la parte superior izquierda observamos una paloma con una rama de olivo seca, que nos indica que la tierra ya vuelve a estar apta para vivir. Parado en el arca en la parte derecha vemos un cuervo, pues en el diluvio bíblico se habla de que Noé soltó a ambos animales para comprobar si había bajado el nivel de las aguas. A la izquierda volvemos a advertir al matrimonio de pie y con los brazos levantados sobre tierra firme dando gracias a Dios.

      R.R.C.


domingo, 20 de septiembre de 2026

VÍDEO DE ACUÑACIÓN DE MONEDA O MEDALLA


Hoy, 2 de octubre de 2026, escribo el siguiente texto:

     En las fiestas de mi “pueblo” de 80 000 habitantes, un joven acuñaba monedas o medallas a martillazos como hacían los antiguos griegos o los romanos hace 2000 años, o ¿debería de decir a mazazos? Le pedí permiso para que mi mujer lo grabara con el móvil y publicarlo en Internet. Me estampó una medalla de latón con el Señor (anverso) y la Virgen (reverso), tan solo por tres euros, más dos de aumento por un cordón para colgarla. Por su reacción, él desconocía que ambos pueblos mencionados lo hacían así y, a partir de ese momento informaba a sus posibles clientes que si querían monedas impresas como hacía miles de años. Como reclamo, creo que le vino bien.

     R.R.C.

jueves, 27 de agosto de 2026

TESORO DE VILLENA

 



HOY 27-8-2026 HAN ROBADO EL VALIOSO TESORO DE VILLENA DE LA EDAD DEL BRONCE, COMO VEMOS EN LA IMAGEN QUE PUBLICA EL DIARIO "EL PAÍS". OBRA IMPORTANTE PARA ENTENDER Y ESTUDIAR LA ORFEPRERÍA PENINSULAR. SE LLEVARON CUENCOS, BRAZALETES... ADEMÁS DE TRES CORONAS DE LA VIRGEN Y EL NIÑO. UN SENTIMIENTO ENTRE PENA Y RABIA.

R.R.C.

domingo, 23 de agosto de 2026

VASO CAMPANIFORME

 

     De finales del tercer milenio o principios del segundo antes de Cristo, este magnífico vaso de arcilla hallado en Ciempozuelos (Madrid), está cocido a fuego reductor, es decir, en un horno donde se consume el oxígeno, lo que da lugar al oscurecimiento de la pieza, como es el caso que nos ocupa. Presenta una forma de campana invertida y luce una minuciosa decoración geométrica rellena de pasta blanca, excepto un par de franjas que nos ofrecen un aspecto metalizado. Se cree que poseer uno de estos objetos daba prestigio a su dueño en aquellos lejanos tiempos y, posiblemente, se utilizaban en fiestas para ingerir en ellos algún tipo de bebida. En la actualidad se encuentra expuesto en la primera planta del Museo Arqueológico Nacional (MAN) y nos regala un excelente estado de conservación. En fin, un elegante y fino recipiente.

      R.R.C.