Nos
podríamos preguntar: ¿qué hacía Lamassu
en este plinto del centro de Londres? Puesto que es así como se les conocía a
estas esculturas en la antigüedad y que, lamentablemente, lo han retirado, ya
que era muy admirado, comentado y fotografiado, al menos cuando yo lo visité. Fue
elaborado por el artista Michael
Rakowitz, en homenaje a una deidad similar destruido por el fanatismo religioso en el actual Iraq. Cuando corría el año 2015 y empleando para ello más de diez
mil latas, por supuesto vacías, de sirope (un líquido dulce, aunque en este
caso eran de mermelada de dátiles), alcanzando los seis mil kilogramos de peso y
una altura de 4.5 metros.
Es, por tanto, una réplica a escala 1/1 de
una divinidad protectora asiria, pero también fue representada en otras
culturas mesopotámicas. Exhibe cabeza humana con una llamativa tiara con tres
pares de cuernos, cuerpo de toro y alas de águila; y vistos de frente aparentan
estar parados, mientras vistos de perfil parece que están andando. El artista
se inspiró en la Puerta de Nergal en
Nínive (antigua capital del Imperio asirio), circa 700 a. C. Estos Lamassu, también presentaban cuerpos de león y
eran guardianes de los palacios y templos asirios; asimismo como de la
población en general, pues se instalaban en las entradas de las ciudades. En la
actualidad los podemos visitar en exposiciones tan conocidas como las del museo Británico en Londres, el museo del
Louvre en París, el museo
Metropolitano en Nueva York, o el museo de Pérgamo en Berlín.
NOTA: Mi entrada nº 700 de este blog (Geografía,
Historia y Arte).
R.R.C.
