jueves, 8 de octubre de 2026

LA MONEDA DEL ARCA DE NOÉ

 

     En el libro sobre las 100 mejores monedas antiguas: 100 Greatest Ancient Coins, el cual tiene presente tanto su valor histórico como artístico, la que tenemos en la imagen aparece en el número noventa de la lista, a pesar de las pocas que se conservan, una veintena (parece ser), y menos aún en buen estado, así que su precio de mercado puede sobrepasar los cien mil euros, ya que está muy solicitada por los coleccionistas que se dedican a este mundo de la numismática. Un señor que llevó una de estas piezas a “La tienda de empeños” no quiso bajar de los 45 000 $, ya que su experto la valoraba en 50 000. Esta es una pieza de la antigua ciudad de Apamea  (Απάμεια) en Asia Menor, acuñada en bronce en época romana allá por el siglo III d. C.,  convirtiéndose en la única escena de todos los temas que abarca el Antiguo Testamento que tiene una representación numismática, probablemente, por la creencia de que el Arca de Noé se posó por los alrededores de este importante asentamiento comercial.

     El anverso se reservaba para colocar la efigie del emperador, en este momento Filipo el Árabe, como podemos leer en la leyenda en griego que lo rodea, y que vivió durante la primera mitad del siglo III. Fueron varios mandatarios los que gobernaron durante las distintas emisiones. Filipo I porta sobre su cabeza una corona laureada y sobre sus hombros una prenda drapeada, o sea, con tela plegada que añade volumen y un toque de elegancia. En este caso, el reverso es lo más interesante, ya que alude al diluvio bíblico. Además de la leyenda observamos a Noé y a su esposa dentro de la embarcación en forma de cofre sobre las olas, y de tamaño muy reducido en la que podemos leer en griego el nombre de Noé (ΝΩΕ). En la parte superior izquierda observamos una paloma con una rama de olivo seca, que nos indica que la tierra ya vuelve a estar apta para vivir. Parado en el arca en la parte derecha vemos un cuervo, pues en el diluvio bíblico se habla de que Noé soltó a ambos animales para comprobar si había bajado el nivel de las aguas. A la izquierda volvemos a advertir al matrimonio de pie y con los brazos levantados sobre tierra firme dando gracias a Dios.

      R.R.C.