Ahora que se
acerca la Semana Santa, puede ser un buen momento para hacer la
siguiente reflexión, que me planteó mi cuñado José Luís. En una carta remitida por el papa Benedicto XVI a monseñor
Robert Zollistscha, arzobispo de
Friburgo, y Presidente de la Conferencia Episcopal alemana, el 14 de abril de
2012, exponía una aclaración significativa sobre las palabras que se utilizaban
en el principal momento de la misa, es decir, durante la consagración del pan y
el vino, y especialmente sobre este último cuando el sacerdote expresa lo
siguiente:
TOMAD Y
COMED TODOS DE ÉL,
PORQUE ESTO
ES MI CUERPO,
QUE SERÁ
ENTREGADO POR VOSOTROS.
Igualmente,
consagra el vino con las palabras:
TOMAD Y
BEBED TODOS DE ÉL,
PORQUE ÉSTE ES
EL CÁLIZ DE MI SANGRE,
SANGRE DE LA
ALIANZA NUEVA Y ETERNA,
QUE SERÁ
DERRAMADA POR VOSOTROS
Y POR TODOS
LOS HOMBRES
PARA EL
PERDÓN DE LOS PECADOS.
HACED ESTO
EN CONMEMORACIÓN MÍA.
En latín, al
consagrar el cáliz dice: “hic est enim calix Sanguinis mei novi et aeterni
testamenti, qui pro vobis et pro multis effundetur in remissionem…”
Nos tenemos que remontar al Concilio
Vaticano II para encontrar estas palabras de la consagración del cáliz, que
consideraron una forma de santificación más universal de lo que anteriormente
se decía, cuando se empleaba la palabra “muchos” se optó por sustituirla por la
palabra “todos”, y así evitar confusiones, ya que se podía interpretar que
“muchos” no eran “todos”. Por lo que, el mensaje de Cristo redentor de la humanidad,
no era para “todos”. Sin embargo, si nos vamos a los textos bíblicos,
especialmente la Vulgata Latina de san Jerónimo, que es la Biblia oficial de la
Iglesia católica, y otras biblias nos encontramos la locución “pro vobis et pro
multis” que traducido al español obtenemos “por vosotros y por muchos”. El
primer término no presenta ningún género de duda, pues se refiere a los
apóstoles presentes en la Última Cena. Y en este contexto “por muchos” bien se
puede interpretar por todos, máxime si tenemos en cuenta el mensaje universal
de Jesús y otros testimonios bíblicos.
Pero una cosa es el punto de vista
filológico que se tiene que atener a la literalidad del texto “pro vobis et pro
multis”. Y otra muy distinta la interpretación teológica, en la cual, muchos no
sería en oposición a todos, si no a la humanidad entera, pero no de una manera
automática, ya que se le deja al hombre la oportunidad de elegir entre seguir a
Cristo o no, pues el Padre lo creó libre. En la Última Cena, Jesús hablaría en
arameo, su lengua materna, los especialistas en este idioma en arameo
[saggi`îm], no tiene un sentido restrictivo, o sea, de opuesto a todos, más
bien al contrario. Incluso en hebreo (rabbîm) se traduce como muchos, pero al
mismo tiempo puede tener un sentido de incorporar a la humanidad en su
conjunto. En definitiva, parece razonable que ambos términos se puedan entender
de una forma semejante, pero teniendo claro que manteniendo la literalidad del
texto debemos emplear “por muchos”.
En la
Creación de Adán que Miguel Ángel nos presenta de una manera tan magistral en
el centro del techo de la Capilla Sixtina, observamos como Dios crea al hombre
y tendiendo su dedo le transmite la vida, no cabe duda que son las manos más
expresivas de la pintura con esa energía que radia del dedo de Dios. Mientras
tanto, Adán solo tiene que levantar su falange del dedo índice para tocar a su
creador, pero esa es una decisión que el hombre debe tomar en aras de su
libertad.
NOTA: Como curiosidad, en el Antiguo
Egipto faraónico no existía distinción entre infinito y un millón. Ambos se
representaban en jeroglífico con una figura humana arrodillada y con los brazos
levantados, que era el dios Heb.
R.R.C.


