Nos encontramos ante una rara moneda de la que se conservan unos nueve ejemplares, un áureo romano martillado en el año 43-42 a. C., de poco más de 8 g de peso y unos 20 mm de diámetro, el cual nos transmite el mensaje de que Junio Bruto (el asesino de Julio César) era descendiente directo de Lucio Bruto, primer cónsul y fundador de la República romana allá por el 509 a. C., una vez que depuso al último rey de Roma Tarquino el Soberbio, con el objeto de derribar la tiranía. Algo similar movió a su descendiente Junio Bruto con su participación en el año 44 antes de nuestra era cuando se acuchilló en el Senado al Dictador Julio César.
En el anverso observamos la efigie Lucio
Bruto, con barba y mirando hacia la derecha, rodeado por la corona cívica
elaborada con ramas de roble con sus hojas y bellotas incluidas, que se le
otorgaba a todos aquellos soldados que salvaban la vida a otros compañeros en
el campo de batalla, o a fundadores de ciudades y, aunque no era la más alta
distinción militar, sí tenía una gran importancia. La leyenda que incorpora una
abreviatura que dice: L•BRVTVS•PRIM•COS
(LUCIO-BRUTUS-PRIMUS-CONSUL), es decir, “LUCIO BRUTO PRIMER CÓNSUL”.
En el reverso vemos el retrato de su
descendiente, que presenta un parecido innegable que garantiza la continuidad,
el orgullo y las virtudes heredadas de su antepasado. Rodeado también de la
corona cívica, presenta la inscripción abreviada: M•BRVTVS•IMP COSTA•LEG (MARCO-BRUTO-IMPERATOR-COSTA-LEGATUS), o
sea, MARCO BRUTO EMPERADOR COSTA LEGADO –de Roma-, concretamente lugarteniente
de Bruto en Asia entre los años 43 y 42 a. C.
R.R.C.
