En el mes de
abril del año pasado, publiqué una entrada que hacía referencia a la ceremonia
de la apertura de la boca de este faraón y me centré en los dos primeros
personajes que vemos a la derecha del muro. Por lo tanto, no tiene sentido
volverlo a explicar de nuevo. Así que simplemente tomo lo ya publicado y me
centro en las siguientes figuras. Escribí lo siguiente:
La
imagen que estamos contemplando corresponde a la pared norte de la cámara
funeraria de la mundialmente conocida tumba de Tutankamón, y los personaje que
vemos de pie son su sucesor y antiguo visir del joven faraón situado a la
derecha Ay, que aparece con el tocado de los reyes en el campo de batalla y en
determinadas ceremonias, y una piel de leopardo muy destacada que nos indica que
también se muestra como sacerdote (sem) de las honras fúnebres; y el propio
Tutankamón a nuestra izquierda representado como Osiris, el dios del inframundo
(Amenti).
Lo que se está llevando a cabo en la
imagen es un ritual mágico conocido como ceremonia de la apertura de la boca,
para lo cual el sacerdote, en este caso, el nuevo faraón Ay, con una azuela
(herramienta que sirve para trabajar la madera, entre otras cosas) que lleva en
sus manos, para que el difunto recupere todos los sentidos que tuvo durante su
existencia terrenal, ya los iba a necesitar para su nueva vida futura. No solo
la boca, también los ojos, la vista, el oído, etc. En el fondo, la podemos
entender como la creencia en la transición a una nueva vida con las mismas
necesidades que la nuestra, pero feliz y para toda la eternidad. Luego, como
dice una bella canción española: “La muerte no es el final” para los antiguos
egipcios.
Estos frescos seguían las reglas o cánones
de las pinturas egipcias en general, es decir, la cara, los brazos y las
piernas de perfil; mientras el cuerpo y el ojo de frente. Eran representaciones
planas, por lo tanto, no muestran distintas tonalidades y, cuando las vemos,
son fruto del desgaste de los pigmentos por el paso del tiempo. No exhiben
ningún tipo de perspectiva, y el tamaño de los personajes únicamente responde a
sus estatus social, a una jerarquía, y no a que se sitúen en distintos planos. Los
dioses, el faraón y los altos funcionarios son las figuras más cuidadas en todo
el arte egipcio en general.
Vamos ahora a los jeroglíficos que
comprobamos a la altura de las cabezas de ambos mandatarios. El texto
correspondiente al faraón Ay, hay que leerlo de izquierda a derecha y de arriba
hacia abajo, y traducido al español dice lo siguiente: El dios perfecto, Señor
de las Dos Tierras (Alto y Bajo Egipto); Señor de los rituales (o Señor de la
oración); Rey del Alto y Bajo Egipto: Manifestaciones del dios Ra (dentro de un
cartucho ovalado); El hijo de Ra: Dios Padre, Ay, glorioso Señor gobernante de
la ciudad de Tebas (dentro del segundo cartucho); Que sea dotado de vida como
Ra eternamente y para siempre (aunque parezca una redundancia). El siguiente
texto situado frente a Tutankamón, lo leemos de derecha a izquierda y de arriba
hacia abajo, dice lo siguiente: El dios perfecto, Señor de las Dos Tierras (ya
sabeos que se refiere al Alto y Bajo Egipto); Señor de las apariciones; Rey del
Alto y Bajo Egipto: El Señor de las manifestaciones es Ra (en el primer
cartucho); el hijo de Ra: Tutankamón, gobernador de Heliópolis del sur (en el
segundo cartucho); Que sea dotado de vida eternamente.
Por último, recordar que los faraones
tenían hasta cinco nombres que se le fueron añadiendo con el transcurrir de los
años. Los dos más importantes eran el Nesut-Bity y el Sa-Ra, o sea, el de trono (el que aparece bajo la abeja y
en junco) y el de nacimiento (el que aparece bajo el disco solar y el pato), los
dos se manifiesta en la escena en ambos casos.
Retomando el muro nos vamos a lo que sería
la siguiente escena, en donde aparece el faraón Tutankamón recibido por la
diosa del cielo Mut, que lo saluda y lo protege, la cual porta en sus manos una
línea quebrada que fonéticamente se lee n,
también puede simbolizar el agua, pero en este caso los egiptólogos la
completan con el sonido ny-ny, y que se traduce literalmente como bienvenida al
reino celestial. Con ello le ofrece al rey (que lleva en su mano un anj, es
decir, la cruz de la vida), el agua de la purificación, para que su cuerpo
vuelva a recuperar todas las fuerzas que perdió con la muerte. Sobre la diosa
aparecen cuatro columnas de jeroglíficos que se podrían traducir de derecha a
izquierda: "Nut, la que lleva a los dioses, señora del cielo. Ella da
salud y vida a tu nariz, para que vivas por siempre". Sobre Tutankamón contemplamos
dos columnas de jeroglíficos que nos dicen: el Señor de las Dos Tierras
Nebjeperura (Nombre de Trono del faraón) que sea dotado de vida eternamente y
para siempre. El largo bastón que el monarca lleva en la mano tiene una
significación tanto ceremonial como de autoridad, de la que disfrutará,
incluso, en la otra vida.
En la tercera escena vemos al soberano
abrazado con el dios del inframundo Osiris, aunque no hay que olvidar que
también es el dios de la resurrección, entre otras atribuciones. El personaje
que vemos detrás de Tutankamón es su Ka, su fuerza vital o su doble espiritual,
asimismo lleva en su mano izquierda una cruz ansada. Encima de la cabeza del
rey también aparece de una manera reiterativa: Nebjeperuran que sea dotado de
vida eternamente y para siempre. Los jeroglíficos que aparecen entre ambos, se
pueden traducir: "El Ka del Rey, el que está al frente de los vivos, el
gran dios que reside en la Duat (el inframundo). La última inscripción
jeroglífica afirma: Osiris, el que está a la cabeza del Occidente, el gran
Dios".
En fin, aquí vemos los últimos pasos de
Tutankamón, antes de alcanzar su vida eterna en el cielo, con el mismo rango
que tenía en la tierra. Si unimos todo el texto jeroglífico que aparece en el
muro quedaría como sigue:
El dios
perfecto, Señor de las Dos Tierras (Alto y Bajo Egipto); Señor de los rituales (o Señor de
la oración); Rey del Alto y Bajo Egipto: Manifestaciones del dios Ra
(dentro de un cartucho ovalado); El hijo de Ra: Dios Padre, Ay, glorioso
Señor gobernante de la ciudad de Tebas (dentro del segundo cartucho); Que
sea dotado de vida como Ra eternamente y para siempre (aunque parezca una
redundancia). El dios perfecto, Señor de las Dos Tierras; Señor de
las apariciones; Rey del Alto y Bajo Egipto: El Señor de las manifestaciones es
Ra (en el primer cartucho); el hijo de Ra: Tutankamón, gobernador de
Heliópolis del sur (en el segundo cartucho); Que sea dotado de vida
eternamente.
Nut, la
que lleva a los dioses, señora del cielo. Ella da salud y vida a tu nariz, para
que vivas por siempre. El Señor de las Dos Tierras Nebjeperura (Nombre de
Trono del faraón) que sea dotado de vida eternamente y para siempre.
Nebjeperuran que sea dotado de vida
eternamente y para siempre. Los jeroglíficos que aparecen entre ambos, se pueden traducir: "El Ka del Rey, el que está al
frente de los vivos, el gran dios que reside en la Duat (el inframundo). La
última inscripción jeroglífica afirma: Osiris, el que está a la cabeza del
Occidente, el gran Dios".
NOTA: El Alto Egipto es el sur y el Bajo
Egipto es el norte, para estas denominaciones se sigue el curso del rio Nilo.
R.R.C.
