martes, 31 de marzo de 2026

MEDALLÓN-MONEDA DE BLAS DE LEZO

     El conocido refrán de “no vender la piel del oso antes de cazarlo” no puede ser más oportuno y certero que lo mostrado en esta pieza. Fue mandada a acuñar por el almirante británico Vernon, en la primera mitad del siglo XVIII con el objetivo de promocionarse entre la sociedad británica, e incluso de proponerse para Primer ministro, si se presentara el caso. Sorprende la diferente cantidad que existen de estos medallones, unos doscientos cincuenta aproximadamente (1), para transmitir el mismo mensaje de victoria total sobre los españoles en el Caribe en general, y sobre el almirante Blas de Lezo en particular, que estaba defendiendo la plaza de Cartagena de Indias en la actual Colombia, por la que intentarían meterse los ingleses para la conquista de Sudamérica, en donde hoy se hablaría inglés y no español. Podemos proferir de moneda porque cumple las características habituales de las mismas: es circular con listel en el borde para proteger su campo, es decir donde aparecen las figuras y el nombre de Blas de Lezo un tanto desgastado (está claro que emplearon un material de baja calidad, aunque algunas se elaboraron en plata); una leyenda (en inglés, por supuesto) que la rodea; que por cierto, no supieron escribir bien su nombre, que lleva una sola s y no dos. En fin, lo que verdaderamente importa es que vemos de pie a Vernon, mientras don Blas aparece arrodillado y humillado ante él, haciendo entrega de su espada de mando al británico, cosa que nunca hubiese podido ocurrir si hubieran sabido que era cojo y llevaba una pata de palo, además de que él hubiese preferido morir a rendirse y entregar la ciudad que tanto amaba a los británicos.

     La diferencia de tropas entre españoles y británicos era abismal: lo increíble es que con tan sólo seis barcos y tres mil hombres, derrotó al almirante británico que disponía de 180 barcos y 25 000 combatientes. A los veinticinco años ya había perdido en diversos combates distintas partes de su cuerpo (un ojo, un brazo y una pierna), por lo que le llamaban “Medio-hombre”. La desigualdad de fuerzas era tan grande, que los ingleses ya habían emitido moneda para conmemorar la victoria de esta batalla antes de que se produjese. Una nota chocante es que en una de sus monedas puso la conocida inscripción en inglés de VENI VIDI VICE (vine, vi, vencí) de Julio César, con la “pequeña” diferencia, de que este último lo escribió después de derrotar a Farnaces II, rey del Ponto, en la batalla de Zela en el año 47 a. C. 

     Así que, con un ojo, un brazo, una pierna y dos cojones, le bastó para infligir la mayor derrota que la marina británica ha sufrido en toda su historia, en el mes de abril de 1741. Por cierto, Vernon, en su humillante huida dedicó estas palabras a su oponente español: ¡Qué Dios te maldiga, Lezo! Bueno, que le vamos a hacer.

RÉPLICA ACTUAL

(1)   No solo dedicadas a Cartagena de Indias, únicamente un máximo de 30 de ellas, mientras que un 70%  de las mismas pertenecen a Portobello en Panamá. Por último, los rostros suelen ser muy caricaturescos.

(2)   La imagen superior es una réplica moderna.

    R.R.C.