En la antigua
ciudad sumeria de Nippur, se halló esta pequeña tablilla de arcilla grabada en
escritura cuneiforme de unos nueve cm de largo, junto a otra pieza en la que
aparece marcado el pie de un recién nacido. Ambas equivaldrían a un auténtico certificado
de nacimiento que podría tener unos 4000 años de antigüedad. La tablilla
incorpora unos datos que nos recuerdan bastante a los de la ficha de un bebé
actualmente, como su sexo, su nombre (o apellidos) y el de sus padres, y lo que podríamos
considerar la firma del niño: la huella de su propio pie en arcilla fresca, al
igual que ahora que se hace con tinta. En el presente, la podemos ver
expuesta en el Museo de la Universidad de Pensilvania. Lógicamente, hay otros
certificados similares conservados en otros lugares, lo cual nos indica lo importante
que era para los sumerios este tipo de documentos, y así poder mantener una
administración adecuada, ya que no hay que olvidar que los sumerios constituyeron
la primera civilización urbana de la historia en la Antigua Mesopotamia, entre
los ríos Tigris y Éufrates, precisamente lo que significa el nombre. Fueron los
creadores de las primeras ciudades-Estado, y los primeros códigos legales para
garantizar la estabilidad de sus habitantes.
R.R.C.
