domingo, 6 de diciembre de 2015

El sello de Ezequías

    
      El rey bíblico Ezequías ocupa el puesto decimotercero de monarcas del antiguo reino de Judá. Tenemos que recordar, que a la muerte del rey Salomón, Israel quedó dividido en dos estados: Israel al norte y Judá al sur. La duración de su reinado no está clara, ya que la cronología que se baraja oscila entre los treinta y cuarenta años, en los siglos VIII y VII antes de J.C. Lo que es evidente, ya que tenemos información de fuentes judías y asirias, es que tuvo que hacer frente al poderoso rey guerrero asirio Senaquerib, consiguiendo salvar la capital de su reino Jerusalén del potente ejército enemigo. Eso sí, pagando un fuerte tributo y sometiéndose al cerco de la ciudad. La caída de Jerusalén tuvo que esperar al año 587 a. de J.C. cuando reinaba el rey Joaquín, hecho prisionero por el monarca de los babilonios Nabucodonosor, que destruyó la ciudad y se llevó a miles de nobles judíos cautivos a Babilonia.
     No solo en el II Libro de Reyes del Antiguo Testamento aparece este rey, pues también se le menciona como uno de los antecesores de Jesús, en el cap. 1 del Evangelio de San Mateo. Sucesor del rey Acaz (su progenitor), es considerado por el Antiguo Testamento como el mejor rey de Judá, tanto si lo comparamos con los anteriores a él, como con los posteriores; por la confianza que había demostrado en el Dios de Israel y por cumplir sus Mandamientos. Su hijo Manasés fue su sucesor en el trono.
Lugar del descubrimineto del sello de Ezequías
     Un equipo arqueológico israelí dirigido por Eilat Mazar, descubrió en el 2009 en unas excavaciones cercanas al Monte del Templo, en la ciudad vieja de Jerusalén, una pequeña pieza de arcilla que fue catalogada y depositada en un armario, al no poder averiguar su contenido. Cinco años después, un miembro del equipo volvió a analizarla, viendo con claridad el significado de esta bulla (sello). La inscripción ovalada fue impresa en un pedazo de arcilla de 3 milímetros de grosor y mide 13 x 12 milímetros de anchura. Lleva la inscripción en lengua hebrea: «Pertenece a Ezequías [hijo de] Acaz, rey de Judá» y un sol en el centro con dos alas, flanqueado por dos signos jeroglíficos que se denominan ANJ, la famosa cruz de asas egipcia que simboliza la vida. El signo situado a la derecha lo podemos ver perfectamente, mientras que el otro, a malas penas lo podemos intuir. Mazar declaró que “los iconos egipcios habían sido esparcidos por toda la región antes del segundo milenio a. de J.C. y ya habían perdido el significado original”. Y que los reyes de la región de Judea utilizaban el disco solar para referirse al Todopoderoso, y las alas declinadas del mismo, en señal de reverencia, pueden connotar la expresión de Ezequías “mi poder es gracias a la protección de Dios”.
     Es la primera vez que una impresión de sello de un rey de Israel o de Judá sale a la luz, de ahí su importancia. La bulla se empleó para sellar un rollo de papiro y la impresión de las fibras que se conservó en su parte posterior sugiere que el sello lacró un documento firmado por el rey. La parte de atrás de la pieza de barro tenía marcas de cuerdas finas que se utilizaban para anudar un escrito de papiro. "Por lo tanto, es bastante razonable asumir que estamos hablando de una impresión hecha por el rey mismo, haciendo uso de su propio anillo", añadió Eliat Mazar, de la Universidad Hebrea de Jerusalén.
     Por último, el hecho de que apareciese la cruz de asas y el disco solar egipcio en la bulla de un rey de Judá, convierte a este pequeño sello oficial en un artefacto bilingüe, ya que se utiliza una lengua extranjera junto con el hebreo. Las relaciones de este pequeño reino con el país de los faraones pudieron ser más intensas de lo que se ha creído hasta ahora. Concluyo, poco a poco, sin arrebatos, pero sin pausa, la arqueología bíblica va ofreciendo luz a lo que nos transmiten los textos religiosos que conocemos. 
      R.R.C.