miércoles, 7 de diciembre de 2011

LA CUEVA NEGRA DE FORTUNA (MURCIA-ESPAÑA)


      La Cueva Negra se encuentra a unos dos kilómetros al Noroeste del actual núcleo urbano de Fortuna y a la misma distancia del Balneario Romano. Con el topónimo se conoce un conjunto de abrigos abiertos al Sur, en cuyo interior brota una fuente natural de agua. La Cueva Negra, referente religioso y cultural de Fortuna hasta la actualidad, tiene un importantísimo conjunto de textos latinos escritos en sus paredes. Las inscripciones, escritas casi todas en verso, fueron descubiertas en el año 1981, iniciándose la transcripción, traducción y análisis de los textos descubiertos por un equipo dirigido por el Dr. D. Antonino González Blanco, catedrático de Historia Antigua de la Universidad de Murcia. Durante más de 20 años han sido estudiados por investigadores de diferentes disciplinas (filólogos, historiadores y arqueólogos), publicándose varias monografías y decenas de artículos al tiempo que se ha presentado el hallazgo en diferentes congresos especializados nacionales e internacionales.
     El nombre de Cueva Negra, como la mayor parte de los topónimos, no es casual; buena parte de la pared del abrigo es de color negro, en parte por la utilización de pintura, en parte por la acción de hongos y líquenes. La pintura fue aplicada sobre la superficie de la Cueva ya en época romana, y sobre ella escribieron los textos en rojo; esto lleva a admitir que ya en época romana se conocía el abrigo como Cova Nigra.
    La mayor parte de los textos fueron realizados a lo largo de los siglos I y II d.C.; aunque la mayoría de las inscripciones conservadas se concentran en dos paneles de reducidas dimensiones, se tiene la certeza de que éstas cubrieron buena parte de las paredes de la Cueva; en catas de limpieza realizadas en otros sectores del abrigo se han localizado restos, aunque muy deteriorados, de nuevas inscripciones.
    En las excavaciones realizadas en el Abrigo no se localizaron restos arqueológicos romanos; únicamente fragmentos de sílex, que testimonian que el abrigo tuvo un uso prolongado desde la Prehistoria. No es extraño que no se hayan conservado restos materiales de época romana; el suelo del abrigo ha estado sometido a intensos procesos erosivos, que han alterado completamente la apariencia del interior de la Cueva en los dos últimos milenios. Durante los dos primeros siglos de nuestra era, el nivel del suelo estaría a una cota superior en dos metros a la que presenta en la actualidad.
    Dos hechos parecen indicar que la Cueva Negra era un santuario religioso ya en época ibérica y que los romanos no hacen más que continuar una tradición anterior, adoptándola a sus usos y costumbres. En este sentido, la equidistancia de los dos yacimientos ibéricos, Castillejo de los Baños y Castillico de las Peñas, y la cercanía de estos dos enclaves ibéricos respecto de la Cueva, podría ser un dato que confirmara este planteamiento.
      A estos datos hay que añadir que en los 'tituli picti' estudiados hasta el momento, se ha querido ver la existencia de grafías iberizantes, que prueba que en el Sureste hispánico, en los siglos I-II d.C,. el ibérico aún está lo suficientemente vivo para modificar el latín colonial; este hecho, junto con la pervivencia del elemento indígena en el territorio de Fortuna, parecen ser elementos que parecen testimoniar la utilización de la Cueva Negra con fines religiosos en una fase prerromana.

           Texto obtenido de Región de Murcia Digital

NOTA: Foto efectuada durante los primeros trabajos que se llevaron a cabo tras el descubrimiento en 1981 por los presentes (de derecha a izquierda): Antonino González Blanco, Anselmo Sánchez Ferra, Gregorio García Herrero, Ramón Rodríguez Campillo y el que tomó la imagen Pedro Lillo  Carpio. Esta información, aparece expuesta en una separata que la Universidad de Oviedo publicó en su día, con el título: “Inscripciones romanas de Cueva Negra Fortuna, Murcia). Historia de un descubrimiento”. Se puede consultar en Internet.
       R.R.C.