viernes, 14 de junio de 2013

El pensador de Rodin

    
     Es una escultura exenta, elaborada en bronce y expuesta en el museo del autor en la capital francesa. Formaba parte de un ambicioso proyecto: la Puerta del Infierno encargada por el gobierno francés en 1880 junto con otras 185 figuras. Este proyecto estaba basado en La Divina Comedia de Dante, y la estatua representaba tanto al pensador como al poeta contemplando la puerta del infierno. Aparece en relieve en el dintel de dichas puertas que dejó sin finalizar, y a la vez se ve afectado por lo que allí contempla. También salieron esculturas cómo El beso y Adán y Eva. Pero cuando la estatua adquiere grandes dimensiones, su significado es totalmente diferente, ahora trata de expresar algo más universal, y que se identificará con el destino del hombre.
     
     Es la imagen de un hombre reflexionando (a pesar de que en un principio quería ser Dante a la Puerta del Infierno). Para algunos críticos es el hombre primitivo que se eleva sobre la vida animal creando el primer pensamiento; otros creen que piensa en las preguntas filosóficas elementales. Se encuentra imperturbable, sumido en la profundidad de sus reflexiones, librando incluso, una dura batalla interna. Y, al igual que otras obras del autor, se encuentra dotado de una gran fuerza psicológica. Su cronología la podríamos llevar desde 1880 hasta principios del siglo XX (la primera escultura a gran escala la culminó en 1902, pero no la presentó en público hasta 1904).  El momento en el que se expone esta obra coincide con la III República francesa de corte liberal.
    
       Esta escultura sedente de bulto redondo la podríamos clasificar de estilo impresionista  y, por supuesto, dentro del género figurativo, al que también podríamos denominar, en este caso, de filosófico. Destacan las partes de su cuerpo de una manera exagerada, en actitud reflexiva. Da la sensación de que Rodín quería reflejar la expresión del pensamiento torturado, por el hecho de abandonarse al trágico destino de la humanidad. Todo su cuerpo se encuentra involucrado en la acción de pensar. Como la tensión de sus músculos ponen de manifiesto.
     
     Al igual que hacía el Gran Miguel Ángel (por el que autor sentía una gran admiración), no pone su esfuerzo en el pulido de la superficie de la estatua, lo que hace que gane en fuerza y vigor, y nos alcanza mejor el sufrimiento del pensador. En cierto modo, se podría establecer un paralelismo con la soledad de Moisés en el Sinaí, cuando comprueba que su amado pueblo le ha traicionado, cayendo de nuevo en la vieja idolatría que creía olvidada en Egipto. Por otra parte, es una escultura que se encierra en sí misma, no admite relación ni diálogo con nadie. El espectador queda totalmente al margen, no hay relación posible con él.
     
     La estatua de Auguste Rodin denominada originalmente El poeta y después Dante pensando, sigue la diagonal ascendente de la cabeza inclinada adelante, a la cual se añaden las direcciones opuestas de piernas y brazos. La torsión del cuerpo, favorece la multiplicidad de los puntos de vista del espectador, que tiene que rodear la estatua moviéndose en torno suyo. Sería necesario destacar la vida interior que desprende por todas partes, desde donde la observemos alcanza al espectador, e incluso diría que se siente atrapado por ella.
    
       Hay que tener presente, que existen más de veinte versiones de la escultura de El pensador en diferentes museos alrededor del mundo, en diferentes tamaños y salidos del taller de Rodin. Pero la que podríamos considerar la original, fue bronce fundido y mármol, con un peso de 650 kilos que ya estaba acabada en 1880. Una de ellas se encuentra ubicada en la Plaza del Congreso de la Ciudad de Buenos Aires.
    
      Por último, El pensador se encuentra completamente desnudo. Es bien conocido entre los estudiosos de Rodín, la relación que existe en muchas de sus obras entre erotismo, arte y desnudez.          R.R.C.