Gordio
(Γόρδιον) era la antigua capital del reino de Frigia en la actual Turquía
situada en la península de Anatolia, ubicada a unos cien km de Ankara. Los
reyes de esta monarquía se llamaban Gordias, o bien Midas, muy conocido este
último por su amor al oro. Un oráculo advirtió a los habitantes de Frigia, que
ante un vacío de poder le dieran el mando al primero que llegase a su templo en
una carreta. Fue un campesino llamado Gordias el aventajado en hacerlo, en una
carreta tirada por bueyes, el cual fundó la capital del reino llamándola Gordio (no fue muy original con el
nombre, que digamos). Todo esto se puede situar hacia el siglo IX a. C. según
la mitología griega. Su carreta se guardó en la acrópolis conservando su enrevesado
y complicado nudo. A partir de aquí, la tradición o leyenda, como quieran, era
necesario desatarlo para poder conquistar Asia. Cuando a Alejandro Magno le
plantearon el problema intentó deshacerlo, y al ver que sus esfuerzos fueron
infructuosos echó mano de su espada y de un golpe lo partió, afirmando que “Es lo mismo cortarlo que desatarlo”, según
nos transmite el historiador romano Quinto Curcio Rufo del siglo I d. C.
En la España franquista se puso de moda el
eslogan: “Tanto monta monta tanto Isabel como Fernando”, tanto (perdonen la
redundancia) en las clases de historia que nos daban a los alumnos en escuelas
e institutos, como en la asignatura Formación del Espíritu Nacional, que
trataba de inculcarnos las bondades y ventajas del régimen, del que se vino a
llamar “Democracia Orgánica” (sonaba bien). La frase publicitaria la
interpretábamos como que los Reyes Católicos tenían el mismo poder, que no
estaba ninguno por encima del otro, en esta monarquía dual que recordaba a la
antigua Esparta que tenía dos reyes a la vez. Aunque sin negar lo anterior, la
verdadera explicación es otra.
El lema original es solo de Fernando el
Católico y no de su esposa Isabel. Lo podemos ver en la imagen que ilustra esta
entrada, tomada por mí en la Sala del Trono del
Alcázar de Segovia. Si dirigimos nuestra vista al dosel, nos encontramos
con la célebre consigna: “TANTO MONTA” que habría que deducir, al igual que la de Alejandro: “da
igual cortar como desatar", es decir, lo importante es conseguir el
objetivo marcado, no la forma de hacerlo que, por cierto, recuerda bastante a “El
fin justifica los medios” atribuida a Maquiavelo. Por otra parte, el yugo y las
flechas fueron utilizados como blasón desde los Reye Católicos, y en adelante
por los soberanos españoles encarnando la unidad de España. El yugo era el símbolo
de Isabel, ya que en su momento, su nombre comenzaba con Y igual que yugo
(Ysabel), y las flechas correspondían a Fernando, pues ambas palabras empiezan
por F. El yugo, y la cuerda rota que aparecen, también hacen alusión al Nudo
Gordiano, pues recuerda la yunta de los bueyes y el desgarro del mismo. Sin
embargo, cuando las flechas aparecen unidas son inquebrantables.
NOTA: A la derecha del escudo con el águila vemos el yugo y las flechas, mientras a la izquierda del mismo observamos la cuerda rota.
R.R.C.

