De finales
del tercer milenio o principios del segundo antes de Cristo, este magnífico
vaso de arcilla hallado en Ciempozuelos (Madrid), está cocido a fuego reductor,
es decir, en un horno donde se consume el oxígeno, lo que da lugar al
oscurecimiento de la pieza, como es el caso que nos ocupa. Presenta una forma
de campana invertida y luce una minuciosa decoración geométrica rellena de
pasta blanca, excepto un par de franjas que nos ofrecen un aspecto metalizado.
Se cree que poseer uno de estos objetos daba prestigio a su dueño en aquellos
lejanos tiempos y, posiblemente, se utilizaban en fiestas para ingerir en ellos
algún tipo de bebida. En la actualidad se encuentra expuesto en la primera
planta del Museo Arqueológico Nacional (MAN) y nos regala un excelente estado
de conservación. En fin, un elegante y fino recipiente.
R.R.C.
