miércoles, 22 de enero de 2014

La máscara de Agamenón

     
     De autor desconocido y elaborada hacia la mitad del siglo XVI antes de Jesucristo, de unas medidas de 26,5 X 26 centímetros, prácticamente cuadrada, está expuesta en las vitrinas del Museo Arqueológico Nacional de Atenas, junto con otra máscara y objetos de oro. Hallada en la ciudad aquea de Micenas en 1876 por el arqueólogo alemán Schliemann, el cual, se la atribuyó equivocadamente a Agamenón, famoso rey por la conquista de Troya, que tuvo lugar unos trescientos cincuenta años después.
     Fue realizada con una fina lámina de oro repujado, con el objeto de transmitir a la posteridad la fisonomía real, sin idealización alguna, de una persona concreta, posiblemente un príncipe, o un importante y prestigioso guerrero, sin ningún tipo de concesión a la hora de reflejar los duros rasgos que presentaba su rostro, en el que destacan los grandes ojos cerrados y almendrados, cejas prominentes, y poblado con una densa barba que llegaba a la altura de su cuidado bigote. Esta máscara forma parte de una de las cinco descubiertas en el círculo denominado Tumbas A, y más exactamente, se encontraba sobre la cara de un cuerpo sepultado en la Tumba V. Las máscaras funerarias las podríamos considerar como las mejores piezas localizadas en estos enterramientos y, entre ellas, se podría destacar ésta. En fin, conocida como máscara de Agamenón que no es de Agamenón. Paradojas de la Historia.
      R.R.C.