miércoles, 2 de julio de 2014

La copa Warren

     Fue adquirida por un coleccionista estadounidense llamado Warren a principios del siglo XX en Jerusalén, y de ahí el nombre, por el que esta bella copa de plata es conocida en la actualidad. En 1999 fue adquirida por el Museo Británico por una enorme cantidad de dinero, exactamente 1 800 000 libras inglesas, en donde la podemos contemplar en una de sus vitrinas. A pesar de tener algunos desperfectos, inevitables con el transcurso de los siglos, su estado de conservación es excelente.

    Lo que más nos llama la atención de este objeto, es la representación de dos escenas de alto contenido homosexual explícito, lo que le acarreó diversos problemas de rechazo en otros momentos pasados, felizmente superados hoy en día. La gran calidad artística de los relieves es evidente, las figuras están esculpidas en bajo relieve, probablemente, por un artesano griego con altos conocimientos técnicos, de la segunda mitad del siglo I d. de JC. Con la intención de utilizarla en sus fiestas y banquetes privados para beber vino, es posible, que un cliente adinerado romano que residía en Palestina hiciese el encargo, ya que la copa apareció en las proximidades de Belén. La base está realizada en plata maciza y se encuentra soldada al pie hueco que sostiene el recipiente, que previsiblemente, disponía de dos asas que no se han hallado.
     En cuanto a las escenas que podemos ver en la copa, ambas nos presentan una pareja masculina, en la que el personaje de mayor edad sodomiza al más joven. En uno de sus lados, un hombre adulto y barbudo que aparece tumbado en un canapé, con un personaje más joven sentado sobre él, agarrado a una soga o cinta para mantener la posición necesaria, y así poder realizar el acto sexual. Mientras tanto, al fondo, y detrás de una puerta entreabierta, otro personaje aún más joven, observa la escena sin ser visto por los protagonistas, con lo cual, nos encontramos con la circunstancia añadida, de un acto de voyerismo. En el otro lado de la copa, descubrimos una representación similar, en la que un personaje todavía imberbe, practica sexo anal con otro que aún no ha llegado a la adolescencia. Lógicamente, visto el hecho con una mentalidad actual, nos encontraríamos ante un caso claro de pederastia. Junto a estas dos escenas principales, se incluyen telas dobladas y algún instrumento musical.
     
     No son raras las escenas de contenido sexual en las representaciones romanas, no hay más que recordar todas las imágenes que nos han llegado de Pompeya, ciudad sepultada por el Vesubio y en la que había un gran número de burdeles, más que panaderías, según algunos textos que he leído por ahí. Los contenidos de carácter homosexual, aunque los hay, son menos frecuentes que los heterosexuales, lo que hace aumentar la singularidad de la copa.
      R.R.C.