viernes, 3 de octubre de 2014

La patena de Cástulo

     El miércoles 1 de octubre de 2014 en el Museo Arqueológico de Linares (Jaén), ha sido presentado un magnífico hallazgo descubierto en la cercana ciudad iberorromana de Cástulo, aunque el asentamiento es mucho más antiguo, ya que se remonta al final del Neolítico. Cuando los arqueólogos excavaban los restos que quedaban del interior de un edificio religioso pagano de la segunda mitad del siglo IV, encontraron una patena de vidrio verdoso de 22 centímetros de diámetro por unos 4 de altura y dos milímetros de espesor, fragmentada en pequeños pedazos maravillosamente conservados y posteriormente pegados con una resina de restauración, con el resultado final que podemos ver en la imagen que acompaña esta entrada. Se ha conservado poco más del 80% de la misma y tan solo pesa 175 gramos. Por las características que presenta y siguiendo los expertos en este tipo de piezas de vidrio, fue elaborada en uno de los talleres del puerto de Ostia, en Roma, y no en esta zona.
      La importancia del descubrimiento radica en las imágenes realizadas con incisiones (técnica denominada esgrafiado), que aparecen en el fondo de la patena, pues en ella podemos ver con total claridad, una representación de Cristo en Majestad acompañado, probablemente, por los apóstoles Pedro y Pablo. Un Jesús imberbe, con cabello corto y rizado, con apariencia de filósofo griego, como observamos en otras imágenes suyas de esta época y de las que ya teníamos constancia en otros lugares del Imperio romano. Así que, por el modo de representar a Cristo y por el estrato en el que apareció, indica que nos encontramos con una de las primeras imágenes de Jesús, con una antigüedad de más de 1600 años, momento en el que la iglesia cristiana ya ha salido de las catacumbas y podía celebrar el culto a plena luz del día.
     Cristo destaca sobre los presentes por su tamaño y posición, ataviado, al igual que los otros dos personajes, con una dalmática (túnica característica de los miembros de la iglesia), aureola, y haciendo entrega de las Sagradas Escrituras al apóstol de su izquierda, mientras sostiene con su mano derecha una gran cruz símbolo de su resurrección. San Pedro y San Pablo que todavía no aparecen con sus atributos característicos, llevan sendos rollos de papiro, habituales en esa época y también lucen la aureola como corresponde a su santidad. La escena aparece enmarcada entre dos palmeras, que en la iconografía cristiana hacen alusión a la inmortalidad y a la vida futura. En la parte superior derecha podemos comprobar el anagrama de Cristo, el crismón (una combinación de dos letras que representan una abreviatura de su nombre), acompañado por las famosas letras del alfabeto griego: alfa y omega, simbolizando que en Él se encuentra el principio y el final de todo.
     La patena junto con el cáliz eran los utensilios más importantes que se utilizaban en la celebración de la eucaristía. En ella se colocaba el pan, que se convertiría en el cuerpo de Cristo tras su consagración, para después repartirlo entre los asistentes al oficio religioso.
     Por último, la imagen de Jesús me recuerda mucho a la que aparece representada en un mosaico de la primera mitad del siglo V en la ciudad italiana de Rávena, en el mausoleo de Gala Placidia, en el que aparece como el buen Pastor, con una dalmática dorada y una cruz similar a la de aquí, imberbe, cabellera rizada y con una apariencia de filósofo clásico. En el blog hay una entrada dedicada a esta obra de arte.

     R.R.C.