sábado, 14 de febrero de 2026

Cristo Resucitado con la Cruz del escultor Miguel Ángel

 

     Esta figura de mármol de Carrara de gran belleza y unos dos metros de altura, después de varios siglos olvidada, ya que el mismo Miguel Ángel la rechazó por un pequeño defecto no atribuible al escultor, resplandece en toda su majestuosidad en un blanco lleno de luz, y la perfección habitual en este gran genio del Renacimiento. Actualmente, se halla expuesto en Palermo de manera provisional en un ambiente oscuro que resalta aún más su alba y luminosidad. También nos llama la atención sus genitales al descubierto, aunque con la Contrarreforma fueron cubiertos. Miguel Ángel a ese asunto nunca prestó demasiada atención, basta recordar, que los personajes de la capilla Sixtina estaban desnudos hasta que Daniele da Volterra vistió los genitales del Juicio Final.


      Hubo que esperar hasta el año 2000, que se llevó a cabo una restauración de la estatua, en la que se percibió una veta negra del mármol que recorre parte de rostro de Jesús, un sitio demasiado vistoso para que se pudiese ocultar, motivo por el que fue rechazada por el propio artista, muy perfeccionista y exigente consigo mismo, lo cual le llevó a abandonar su tarea. Fueron otros autores barrocos posteriores los que finalizaron el trabajo.


     Realizada entre 1514-16, en toda la figura de Cristo portando una impactante cruz, se observa el estilo del maestro: su gusto por la belleza, la perfección y la espiritualidad de su creación. Emplea la técnica del contrapposto, que tomó del mundo griego clásico para darle un mayor dinamismo, rompiendo así la frontalidad y la rigidez de la escultura; además de un dominio absoluto de su estudio anatómico y expresividad del rostro, con pequeños toques de claroscuro sobre su barba y cabellos.

       R.R.C.