martes, 19 de marzo de 2013

CARACTERÍSTICAS GENERALES DE LA PINTURA ROMÁNICA

                                         Pantocrátor de San Clemente de Tahull
    
     La pintura románica se puede dividir en dos sectores: pintura mural en las iglesias y miniaturas en los libros -sobre todo en los llamados Beatos-. Ambas se diferencian estilísticamente por la función concreta que tienen, aunque esta diferenciación no es radical, sino que se establece sobre un fondo común.

     La síntesis de la silueta, mediante grandes rayas, y el aire hierático, tienen un ascendiente en el mosaico bizantino, sometido a un proceso de vitalización en el Sur de Italia. Además, las miniaturas de los códices mozárabes, con sus estilizaciones dibujistas, sus pliegues paralelos y sus rasgos desorbitados, contribuyen a que los esquemas bizantinos pierdan su carácter de fría impasibilidad para asumir la representación de las pasiones humanas. Sus características son:

            a) Dibujo grueso, que contornea enérgicamente la silueta y repara con un trazo negro cada superficie cromática; con esta intensificación se explota el poder del dibujo para la construcción de formas. La seguridad de la siluetación es admirable en las superficies curvas de los ábsides, en  las que los artistas llegan a sentirse tan cómodos como en el trabajo de superficies planas.
           
            b) Color puro, sin mezcla, o a lo sumo con dos tonalidades. Se prefiere el plano cromático amplio, en el que se obtienen efectos violentos y con el que se expresa muchas veces algún simbolismo medieval.

            c) Carencia de profundidad y luz: las figuras se disponen en posturas paralelas, como rellenando un plano, y con frecuencia resaltan sobre fondo monócromo o listado en franjas horizontales de diversos tonos. Al no proceder a la mezcla de los colores, las escenas carecen de vibración lumínica, ausencia que contribuye a resaltar de forma más poderosa la geometría de las formas.

            d) Composición yuxtapuesta: preferencia por las figuras frontales y por la eliminación de cualquier forma que rompa el plano. En los grupos, las figuras no se relacionan hasta el románico tardío, alrededor de 1.200.

            e) El muro se prepara al fresco de modo tan logrado que, arrancadas las pinturas de Berlanga y Tahull, quedan siluetas adheridas a la cal; quizá los toques finales se dieran con temple, contribuyendo a fijar la viveza de los tonos.

     La técnica es antinaturalista, el artista románico prefiere plasmar vivencias religiosas antes que reproducir formas reales. De este antinaturalismo se deduce la ausencia del paisaje, o su representación esquemática, con elementos convencionales.

     Las vertientes simbólica y dramática del estilo se manifiestan con plenitud en las iglesias románicas de Cataluña, cuyas pinturas trasladadas al Museo de Barcelona utilizaban una técnica compleja: para la primera traza se recurría al fresco, pero se retoca y amplía la gama de colores con temple y una solución grasa en la que podría mezclarse aceite.

     En cuanto a los temas tratados, en los ábsides se suele pintar el tema del Pantocrátor, el Cristo en Majestad, rodeado de los símbolos de los evangelistas -Tetramorfos- Estas representaciones poseen la grandeza de las amenazas apocalípticas. A veces, el Pantocrátor es sustituido por la Virgen en Majestad, como en Santa María de Tahull. En otras ocasiones se recurre a escenas del Antiguo o del Nuevo Testamento, como es el caso de la representación de Adán y Eva de la ermita de Maderuelo, escenas de la vida de Jesús o simbolismos de la corte celestial (serafines con tres pares de alas sembradas de ojos, querubines o ruedas de fuego), y en alguna ocasión incluso temas funerarios paganos, como en Pedret. Los ejemplos más representativos se encuentran en las dos iglesias de Tahull, en San Baudilio de Berlanga, en la Vera Cruz de Maderuelo y el gran pórtico de San Isidoro de León.

     Cataluña cultivó también la pintura sobre tabla en los frontales de altar, género más delicado, de proporciones más reducidas, pero que carece de la fuerza poderosa de los frescos murales.
 MANUAL DE HISTORIA DEL ARTE
Nota: imagen y esquema obtenidos de Internet