lunes, 13 de julio de 2015

El Valle de los Reyes

     En uno de los lugares más calurosos, áridos e inhóspitos de la tierra, decidieron los faraones del Imperio Nuevo egipcio, hace unos tres mil quinientos años, lejos del mundanal ruido y próximo a la antigua Tebas (la actual Luxor), excavar sus sepulturas con el objetivo de conservar sus cuerpos momificados y guardar lo mejor posible sus innumerables tesoros, para evitar que fueran saqueados por los ladrones de sepulcros. A día de hoy se han encontrado sesenta y dos tumbas, entre ellas las del famoso TutanKamón, por descubrirse intacta tal y como la dejaron los antiguos egipcios con todos sus tesoros por el arqueólogo inglés Howard Cartel en 1922. Todos ellos fueron trasladados al museo arqueológico del Cairo, ocupando prácticamente toda la primera planta. Entre las piezas expuestas se encuentra la famosa máscara funeraria del faraón; de oro y piedras de adorno como turquesas y lapislázuli, muy utilizadas por los egipcios en sus obras de orfebrería. A pesar de ser la tumba más conocida, por la razón ya expuesta, no es la mejor, está sin acabar, recordemos que este monarca murió a penas cumplidos los dieciocho años. Su inesperado fallecimiento provocó la necesidad de aligerar el final de las obras de su sepultura. La mayoría o posiblemente casi la totalidad de los entendidos, opina que la mejor tumba de todas es la del faraón Seti I (de la que se expone un vídeo bajado del YouTube en este blog), no es posible su visita, ya que desde hace años se encuentra cerrada al público, así que tendremos que conformarnos con ver fotos o vídeos de ella, también se muestra en alguna película de cine. Los demás enterramientos se pueden visitar, pero está prohibido fotografiarlos por dentro al público en general. Las únicas fotos que se admiten en este lugar son exteriores. Una lástima.
     El Valle de los Reyes comenzó a ser considerado como gran necrópolis a partir de la dinastía XVIII, tiempo en el que fueron enterrados no solo faraones sino también miembros de la familia real (reinas y príncipes) y grandes personalidades. El primer monarca que fijó allí su sepultura fue Thutmosis I (1506-1494 a.C.). Fue declarado  Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, y es uno de los lugares más visitados del Egipto faraónico desde hace décadas. Muy pocos viajeros europeos hicieron aparición en el Valle hasta la llegada de la expedición francesa de Napoleón, cuyo grupo de historiadores exploraría el lugar e incluso identificaría algunas tumbas. Fue Champollion quién denominó valle de los reyes a este lugar. No todas las tumbas están abiertas al público, pero sí las que despiertan mayor interés por sus bellísimas pinturas. Un recorrido por este Valle deja un recuerdo imborrable, una grata experiencia. Las pinturas que se pueden admirar en la mayoría de sus tumbas, son delicadas, polícromas y de una bellísima factura. Inolvidables.
       R.R.C.