domingo, 25 de noviembre de 2012

La escritura jeroglífica en el Antiguo Egipto


     Es el sistema de escritura inventado por los antiguos egipcios que se prolongó desde el 3250 antes de J.C. hasta, concretamente, el 24 de agosto del año 324 después de J.C. en el que se grabó la última inscripción en el templo de Filé (isla del Nilo próxima a la ciudad de Asuán en el Alto Egipto). Para su desciframiento fue necesario el descubrimiento en 1799 en el norte del país de los faraones de la piedra de Rosetta, de granodiorita , en la que aparece un decreto del Rey Ptolomeo V fechado en el 196 antes de J.C. con un texto en tres tipos de escritura: jeroglífica en la parte superior, demótica (una variedad cursiva, simplificada de los jeroglíficos) en el centro y griego clásico en la parte inferior. Esta última lengua ya se conocía y fue fundamental para buscar las equivalencias en las otras dos primeras formas  de escritura. De este asunto se encargó fundamentalmente Jean- François Champollion, filólogo  francés del siglo XIX, considerado padre de la egiptología  por este hecho. Él mismo decía: “Soy adicto a Egipto, Egipto lo es todo para mí”. Su hermano le apoyó en esta ardua tarea, dándole ánimo y también económicamente: “No te desanimes con el texto egipcio; éste es el momento para aplicar el precepto de Horacio: una letra te llevará a una palabra, una palabra a una frase y una frase a todo el resto, ya que todo está más o menos contenido en una simple letra. Continúa trabajando hasta que pueda ver tu trabajo por ti mismo…”. El conocimiento que Jean-François  tenía de la lengua copta fue un elemento fundamental para su éxito. Así, en 1836 se editó su gran obra “Gramática egipcia”, por su hermano mayor, que fue el que la concluyó, debido a su temprana muerte con tan sólo 42 años de un ataque al corazón que puso fin a su frágil estado de salud.
      El punto de partida para la comprensión de esta escritura lo expone Champollion en esta, podríamos decir, genial observación: “La escritura jeroglífica es un sistema complejo, una escritura que es a un tiempo figurativa, simbólica y fonética en un mismo texto, en una misma frase, casi diría en una misma palabra”. Para entender esta afirmación, lo mejor es seguir el ejemplo que pone Chistian  Jacq en su libro “El enigma de la piedra”. La representación de un pato en la escritura jeroglífica, se podría traducir simplemente por lo que vemos, es decir, pato. En este caso la escritura es figurativa. Ahora bien, cuando el ave está acompañada por el signo del sol, en un epíteto referido al faraón, la traducción ya no es pato, sino hijo del sol. En este caso el pato significa hijo, que no tiene nada que ver con el ave y por tanto, la escritura jeroglífica es en este caso simbólica. Nuestro pato puede actuar también como un sonido: sa. Por lo que ya no se puede traducir como pato, o hijo y puede servir para escribir palabras que contengan el sonido sa. En este caso la escritura egipcia es fonética.
     La palabra jeroglífico no es egipcia, es griega y está formada por el término hieros, sagrado y glufein, grabar. Etimológicamente significa escritura sagrada y grabada para los griegos que la denominaron así. No andaban muy lejos del significado que le daban los propios egipcios. Para ellos los jeroglíficos eran las “palabras de Dios”. Designaban su propia lengua por medio de dos signos: un banderín al aire “dios” y un bastón “palabra”, acompañados por tres pequeños trazos verticales  que indican el plural.
      Respecto al alfabeto, está compuesto sólo de consonantes y no tiene vocales, éstas se emplean en las transcripciones para poderlo pronunciar y por convenio internacional se ha acordado introducir una e entre consonantes cuando sea necesario. Los signos fonéticos pueden ser unilíteros (un solo sonido), bilíteros (dos sonidos), trilíteros (tres, o más sonidos). Además hay signos ideográficos que pueden representar ideas u objetos. También pueden aparecer determinativos, que son indicaciones semánticas no legibles (nos dan pistas sobre el significado del texto). En cuanto al número de signos, se pasó de setecientos en el Imperio Nuevo a unos cuatro mil en época griega. ¿Cómo se pronuncian?, no se sabe, como ya he indicado hay una convención para poder leer esta antigua lengua, pero no se puede saber los sonidos que emitían los egipcios cuando hablaban, si bien, la lengua copta que se hablaba en Egipto en el siglo III después de J.C. y se utilizó hasta el siglo XVII por los cristianos de este país, podría ofrecer alguna pista. Se puede leer pero no se puede hablar.
     Los jeroglíficos se pueden escribir en cualquier dirección, en esto no hay una regla fija: horizontalmente, de izquierda a derecha o de derecha a izquierda; o verticalmente, también en ambos sentidos. ¿Por dónde empiezo?, en la dirección hacia la que miran las figuras, ese es el comienzo del renglón. Cuando los signos son verticales ocupan toda la altura de la línea, mientras que en los horizontales se disponen uno encima del otro. El escriba suele buscar la disposición más armónica de los signos, en lo que podríamos llamar el cuadrado perfecto, unidades ideales que dividen el espacio disponible. Los signos ocupan un cuarto, un tercio, la mitad o la totalidad de estos cuadrados perfectos según su morfología y entorno. A veces también juegan con la simetría. Es decir, se sacrifican otros aspectos en busca de la máxima elegancia. No hay puntos ni comas. Tampoco separación entre palabras y frases. Una forma de saber dónde empieza o termina una palabra es localizar el determinativo, un signo que señala su función semántica.  El nombre de los faraones no se escribe como uno más, aparece encerrado en una cuerda dispuesta en forma ovalada y que está cerrada con un nudo, se denomina cartucho (se lee SHEN) y este se alarga todo lo que haga falta en función del número de jeroglíficos que componen el nombre del rey. Por cierto, la palabra dios, representado por un banderín (NeTeR), signo trilítero en el que se intercala la letra e, se pone delante de los demás, aunque se pronuncie después, por respeto a la divinidad. Los dioses siempre delante.
     Sin embargo, contar en esta compleja lengua es más sencillo. El uno se representa con un simple palote, hasta llegar al diez que lo hace con un arco alargado, cuando alcanzamos el cien, una cuerda enroscada lo representa, así hasta el mil, que es una hermosa flor de loto, el diez mil, un dedo pulgar, el cien mil, un renacuajo y un hombre sentado con una pluma sobre la cabeza y los brazos levantados, un millón.
      Como curiosidad, uno de los signos más utilizado en la escritura jeroglífica y muy conocido es la cruz de asas (), que se lee anj, es pues, un signo trilítero y quiere decir; “la vida”. El nombre del famoso faraón Tutankamón, significa  “el símbolo vivo de Amón” y se inscribe dentro de un cartucho con signos unilíteros, bilítero y el mencionado anj, trilítero, precedido del disco solar (Ra) y el famoso pato, es decir, el hijo de Ra.
 Nota: más arriba se muestra un cuadro de correspondencias entre el alfabeto español y el alfabeto jeroglífico. La a, e, i, o y u, no son vocales sino semiconsonantes y su sonido se corresponde aproximadamente con estas letras. Si lo deseas puedes escribir tu nombre en escritura jeroglífica: Pincha aquí              
Nota II: composición de imágenes (1 y 3) del autor.
       
 R.R.C. 


                                Jeroglíficos del templo de la reina Hatshepsut* 
 
     Jeroglíficos en bajo relieve y policromados que presentan una gran belleza del templo funerario de la reina Hatshepsut, en Deir el-Bahri  (Luxor):

¡Qué viva Horus, toro poderoso que aparece resplandeciente en la ciudad de Tebas; gobernador  con grandeza de corazón!

¡Qué viva el rey del Alto y Bajo Egipto “La estable manifestación de Ra” (Tutmosis III), amado de Amón!
¡Qué viva el hijo de Ra “Engendrado por Tot de bella manifestación”  (Tutmosis III), qué sea dotado de vida eternamente!
NOTA*: Jeroglíficos  añadidos el 24 de marzo de 2017. Traducción de R.R.C.
     R.R.C.