domingo, 7 de abril de 2013

Las columnas de Hércules


     Según recoge el historiador y latinista francés Pierre Grimal en su Diccionario de mitología griega y romana, en el curso del viaje de regreso de Hércules a Grecia con su rebaño, tuvieron lugar la mayoría de las aventuras que se le atribuyen en el Mediterráneo Occidental. Entre ellas, el hecho de erigir dos columnas a ambos lados del estrecho de Gibraltar que separa África de Europa, en recuerdo de su paso por el reino de Tartesos  al sur de la Península Ibérica. El lugar elegido fue el Peñon de Gibraltar (Kalpe) para situar la columna norte, y en un montículo en la actual ciudad de Ceuta (Abila), justo al otro lado del estrecho, para la columna sur. Hay que aclarar que fueron los romanos los que idearon la denominación de columnas de Hércules, pues los griegos, previamente, se referían al mismo hecho como estela de Heracles, tal como denominaban ellos al personaje. Y, los fenicios, antes que los griegos, se refirieron a ellas como Columnas de Melkart, divinidad de su ciudad de Tiro en el actual Líbano. Además, el templo que levantaron en Gadir, la moderna Cádiz, la ciudad fundada por ellos en el 1104 antes de J.C., levantaron un templo dedicado a su dios, con dos enormes columnas que flanqueaban su entrada.
     Las dos columnas  indicarían el límite del mundo conocido por los griegos, donde no se podría ir más allá, non plus ultra, pues empezaba lo desconocido y toda una serie de peligros esperaban a todo aquel que se atreviese a penetrar con sus naves en el inmenso e inquietante Océano Atlántico. En el que ya no se podía navegar con la tranquilidad de no perder la costa de vista, como hacían los antiguos marineros. Así pues, el estrecho ponía límite al mundo seguro y conocido: el Mediterráneo, que los griegos y fenicios habían conseguido circunnavegar. En el otro extremo de la Península Ibérica, nos encontramos con el cabo de Finisterre, que como su nombre indica era el final de la tierra conocida y, a partir de él, se abría el mismo océano al que daba paso el estrecho de Gibraltar.

     Sobre estas conocidas columnas han escrito autores de la antigüedad como el geógrafo griego Estrabón, el cual, decía de ellas, que se trataba de unos pilares de bronce que formaron parte de un templo gaditano dedicado a Hércules. Otro geógrafo, pero en este caso nacido precisamente en Algeciras en el siglo I, desde donde se pueden observar directamente las famosas columnas, quiero decir peñascos; Pomponio Mela nos dice: que fue el mismo Hércules el que separó los dos montes Kalpe y Abila, que se encontraban como una cordillera continua, y así surgió el estrecho de Gibraltar que comunicó el Mediterráneo con el Atlántico. El filósofo Aristóteles, nos recuerda que, anteriormente, se llamaban de otra manera: Briareo (mítico gigante), pero que al ser considerado Herácles un benefactor del género humano se les puso su nombre. Platón, también las cita en los diálogos de Critias y de Timeo. En fin, el gran historiador griego del siglo V antes de J.C. Herodoto, ya empleado por mí en otras entradas de este blog, también se refiere a ellas como lugar en donde los cartagineses tenían relaciones comerciales con pobladores de la zona.
     A pesar de lo escrito hasta aquí, también se han propuesto otros lugares para ubicar las conocidas columnas. El ya mencionado Estrabón, hacía referencia a otras columnas de Hércules situadas en el estrecho de Mesina, que separa la península itálica de la isla de Sicilia. Pero el emplazamiento que cuenta con más partidarios se encuentra entre los mares Egeo y Jónico, en el Mediterráneo Oriental, entre los islotes de Pori y Poreti.

     Una vez aclaradas las cuestiones más confusas, o al menos, eso he intentado, y retomando el tema por el principio, las localidades de Gibraltar por un lado y Ceuta por otro, no tienen ninguna duda de que son ellas, y solo ellas, los míticos lugares en donde Hércules situó sus columnas. Así lo expresan en sendos monumentos como los que recogen las fotografías que tuve oportunidad de realizar recientemente: en mi primera visita a Gibraltar; y en mi tercera visita a la ciudad de Ceuta. Ambos aparecen situados a la entrada de dichas localidades. Tan solo añadir, que la escultura en bronce de Ceuta, me pareció mucho más interesante y admirada por los visitantes.
     Otro tema que guarda estrecha relación con el que estamos tratando es como aparecen las famosas columnas en Heráldica, y más concretamente, en el escudo español actual. Como podemos observar en la imagen que aporto al dorso de esta entrada, ambas, aparecen a los lados del mismo, sobre unas onduladas líneas blancas y azules que simbolizan las aguas del estrecho de Gibraltar, y con las palabras plus ultra, una sobre cada columna, que significan: más allá, es decir, hacia el Nuevo Mundo, hacia América, descubierta por los españoles en 1492. Con lo que las palabras expresadas en el Mundo greco-romano: Non Terrae Plus Ultra (no había tierra más allá) dejaron de tener sentido. Lo que al principio fue una negación: non plus ultra, se cambió más tarde por una afirmación: plus ultra, convertida en el lema de España, que dio lugar al pasado más glorioso de su historia durante el siglo XVI. Fue precisamente el Rey Carlos I de España, más conocido por Carlos V, el que lo utilizó como su lema personal, como la idea que mejor representaba el dinamismo del nuevo Imperio español.
      R.R.C.
Nota: fotos del autor. Imagen del escudo obtenida en Internet.