sábado, 17 de agosto de 2019

¿Por qué representan con cuernos a Moisés?


     Posiblemente ha sido la estatua que Miguel Ángel realizó de Moisés para la tumba del papa Julio II en el siglo XVI, y que hoy podemos contemplar en la iglesia de San Pietro in Vincoli de Roma, a menos de medio km. del Coliseo, la que popularizó una imagen del profeta del Antiguo Testamento con cuernos.
     Cuando Moisés desciende del monte Sinaí con las tablas de Los Diez Mandamientos, tenía su rostro desfigurado por haber estado ante la presencia de Dios, según nos dice el libro del Éxodo en el cap. 34, vers. del 29 al 35. Los israelitas quedaron tan asustados que se vio en la necesidad de cubrirse la cara con un velo el resto de sus días, descubriéndose solo cuando volvía a estar en presencia de Dios.
     ¿Qué pudo ocurrir? El meollo de la cuestión se centra en la palabra hebrea “KRN”, lógicamente escrita sin vocales, ya que esta lengua carece de ellas. Cuando el papa Dámaso I encarga a San Jerónimo en el siglo IV que traduzca la Biblia del hebreo y el griego al latín, la famosa Vulgata latina, reconocida como la Biblia oficial de la Iglesia católica, interpreta la palabra consonántica como: karan, que significa cuerno y, de aquí, que a Moisés se le represente con estos “adornos”. Ahora bien, actualmente se ha optado por otra traducción muy diferente del mismo término: keren, que se podría traducir por radiante, e incluso, como rayos de luz. De haber conocido el autor renacentista esta última versión del texto bíblico ¿cómo hubiera representado los rayos de luz a partir de un bloque de mármol? Seguro que hubiera encontrado la forma perfecta de hacerlo.
     ¿Por qué San Jerónimo optó por karan (cuerno) y no keren (rayo de luz)? Cuando, además, tenía a su disposición la versión griega del Antiguo Testamento (Biblia de los Setenta o Septuaginta), en la que para nada aparecía la palabra cuernos. Parece evidente que el significado que quería dar al término era otro muy distinto al que interpretamos hoy en día, es decir, que hace referencia a la infidelidad, o al que se le dio en la Edad Media, que representaba todo lo demoniaco. Según el Éxodo, Moisés procede de Egipto y allí los grandes dioses no tenían ningún inconveniente en aparecer con cuernos: Osiris, Jnum, o Isis, por ejemplo. E incluso tenían un signo jeroglífico (F13 en la lista de Gardiner) que se representaba con dos cuernos y suena “UP” y significa abrir en diversas expresiones, como abrir una ruta, abrir la matriz para el parto, abrir el año… Implica también la idea de discernir o juzgar, en definitiva de estar dotado de inteligencia para tener la capacidad de comprender, cualidad necesaria para guiar al pueblo elegido.
     Por lo tanto, nos encontramos ante una metáfora que aludía (al igual que en otras culturas antiguas) a la sapiencia, la fuerza, la energía, la experiencia...; si no a la divinidad misma, al menos a haber estado en contacto con Dios. Obviamente, este último significado no ha llegado hasta hoy.
        R.R.C.

viernes, 16 de agosto de 2019

La Gran Dobla de Pedro I y moneda de los Reyes Católicos


     Conservada en el Museo Arqueológico Nacional (MAN) de Madrid es, posiblemente, la moneda más prestigiosa de toda la historia de la Numismática española. El ejemplar de la imagen que vemos es una copia de la original que conserva el museo español, ya que una sola pieza de la época creo que integra la colección de la Biblioteca Nacional de Francia.
     Esta bellísima moneda de oro de gran tamaño, pues presenta un diámetro de casi 7 cm y un peso cercano a los 45g. Es una de esas monedas que los reyes utilizaban como regalo a grandes e importantes personajes, incluida la iglesia de su tiempo, como no. Fue acuñada en Sevilla y conocemos la fecha exacta de su emisión, ya que la propia moneda nos lo indica, algo poco frecuente, pero que en este caso contamos con esa información adicional. En la inscripción que hallamos en el reverso de la misma nos encontramos con el año en números romanos: MCCCLXXXXVIII, es decir, 1398 de la Era Hispánica*, que se corresponde al 1360 de nuestro calendario actual. En su faz vemos en bajo relieve la imagen del monarca, mientras en el reverso observamos los emblemas de los reinos de Castilla y León.
     Respecto a las inscripciones latinas que presenta en ambas caras dicen como sigue:
-Anverso DOMINUS MICHI ADVITORET EGO DISPICIAM INIMICOS MEOS, que traducido quedaría: El Señor es mi amparo y yo descubro a mis enemigos.
-Reverso PETRVS DEI GRACIA REX CASTELLE E LEGIONIS, cuya traducción es: Pedro por la gracia de Dios rey de Castilla y de León.
     En fin, un motivo más para visitar el Museo Arqueológico Nacional y su interesante sección de Numismática. 
ACUÑACIÓN CON MARTILLO (RELIEVE MEDIEVAL)
*Durante el reino visigodo de Hispania, en el siglo VI se estableció como calendario oficial la Era Hispánica, que comenzaba a contabilizar el tiempo 38 años antes que nuestro calendario actual, probablemente por un impuesto que los romanos hicieron extensivo a toda España coincidiendo con la desaparición del Segundo Triunvirato. Este calendario se mantuvo hasta finales de la Edad Media, y progresivamente se fue abandonado en las distintas partes del territorio por el que utilizamos ahora.
NOTA: a las monedas de oro de Castilla en la Edad Media se les conoce con el nombre de “dobla”.
    R.R.C.

APÉNDICE AÑADIDO EL 20 DE OCTUBRE DE 2022
                                    MONEDA DE LOS REYES CATÓLICOS

     Este tipo de moneda de oro acuñada por los Reyes  Católicos se le conoce como “excelente”, por la gran pureza del metal precioso. La que observamos en la imagen es de finales del siglo XV o principios del XVI, de 27 mm de diámetro y 7 g. En el anverso vemos la efigie frente a frente de ambos monarcas coronados como símbolo de la unión dinástica de Castilla y Aragón, con una S entre ellos que nos indica que fue impresa en la ceca de Sevilla, una estrella de seis puntas en la parte superior, y una leyenda en latín que rodea la pieza con sus nombres: “Isabel y Fernando por la gracia de Dios”. En el reverso contemplamos su escudo de armas bajo el águila de San Juan, apóstol por el que la reina sentía una gran devoción, con la leyenda una vez traducida: “Bajo la sombra de tus alas”, implorando la protección del Señor.

     Por último, estas monedas no estaban hechas para la circulación del día a día, sino que se utilizaban para regalos, ocasiones especiales o piezas de representación, por lo que el efecto propagandístico resulta evidente.

NOTA: Ambas leyendas se encuentran acuñadas entre una doble grafila (orla de puntitos). Anverso: FERNANDUS ELIXABET DEI GR (GRATIA); reverso: SVB VMBRA  ALARVM TV (TUARUM)

      R.R.C.

miércoles, 24 de julio de 2019

VIDA, PROSPERIDAD Y SALUD


     Escuchando de nuevo la antigua y preciosa canción cuyo estribillo decía: “Salud, Dinero y Amor”, popularizada por distintos grupos musicales de hace unos cuantos años, pero que todavía sigo oyendo ocasionalmente en distintos lugares, he supuesto que si los antiguos egipcios la hubiesen escrito, su estribillo no hubiera sido muy diferente al de ahora, ya que las tres palabras que aparecen en la imagen cumplían los requisitos para una copla popular; y que paso a exponer a continuación.
     Detrás del cartucho que incluía el nombre del faraón, era normal encontrarse con estos tres signos jeroglíficos: la famosa cruz ansada, que en realidad es una correa de sandalia vista desde arriba, o bien un espejo de cobre como los que utilizaban en el Antiguo Egipto, y que actualmente le damos el sonido de “ANJ” y traducimos por -la vida-. El siguiente signo es un artefacto para encender fuego y suena “UDJA” e interpretamos como -prosperidad-. Por último, nos encontramos con una tela doblada que es una abreviatura de la palabra “SENEB”, de la que solo vemos la -s- y la desciframos como -salud-. Luego, ya tenemos el significado completo: vida, prosperidad y salud para el faraón. Y, ¿por qué no?, para todos nosotros. Si ahora juntamos los tres signos en la lengua jeroglífica escucharíamos: “ANJ-UDJA-SENEB” (VIDA, PROSPERIDAD Y SALUD). ¿Puede haber algo mejor?
       R.R.C.

miércoles, 17 de julio de 2019

La era o El verano de Francisco de Goya


     Es una pintura al óleo sobre lienzo de 277 x 642 cm, que podríamos considerar de estilo Rococó. Se conserva en el Museo del Prado de Madrid. Fue realizada en 1786 cuando todavía era rey de España Carlos III, y Goya se encontraba en la primera fase de formación como pintor de cartones para tapices, según nos cuentan algunos críticos de arte. Es una escena de descanso laboral después de una dura jornada de trabajo, en un ambiente amable y cercano que tiende a idealizar la realidad (las penas ya vendrán solas). El uso de colores cálidos y suaves contribuyen a este complaciente momento.  Según Hauser, en estas pinturas, «El arte se hace más humano, más accesible, con menos pretensiones; para comunes mortales ya no expresa la grandeza y el poder, sino la belleza y la gracia de la vida».
     En esta composición triangular nos encontramos con 17 personajes más dos caballos (un tanto reducidos de tamaño) posicionados en escorzo, para dar una mayor profundidad a la obra; mientras uno come tranquilamente el otro descansa, al igual que hacen sus amos. Los niños que cierran el vértice superior dan un toque de dinamismo al ambiente relajado del lienzo, una vez terminada la siega. Un bebé es alimentado por su madre, y otro juega con su padre. A la izquierda, tres sonrientes jóvenes quieren emborrachar a un desarrapado muchacho con el vino de su bota. El único segador que permanece en activo con rastrillo en mano, lo encontramos a la derecha de la imagen, antes de que el amenazante cielo tormentoso se ponga en acción y acabe con esta calmada y encantadora escena campesina. También cabría destacar el enorme trabajo realizado, como demuestra la gran cantidad de gavillas cosechadas. Por último, un enorme y viejo castillo concluye el fondo izquierdo del cuadro.
     R.R.C.

domingo, 16 de junio de 2019

AMA-GI


     Veinticuatro siglos antes de que naciera Jesucristo, en la ciudad-estado de Lagash, en la antigua región de Mesopotamia, alcanzó el trono real y gobernó durante unos diez años Urukagina. Previamente tuvo que desalojar del poder al anterior rey Lugalanda, que, ayudado por su esposa y un gran número de sacerdotes, cometieron toda clase de tropelías y abusos contra el pueblo indefenso, cargándolo de impuestos difíciles de asumir. En esta situación de enormes dificultades y atropellos de los más poderosos contra los más débiles, hace su aparición el nuevo rey, que trató de dar la vuelta a la situación con todos sus medios, para lo cual elaboró un código legal, prácticamente el más antiguo que se conoce. Lamentablemente, no nos ha llegado su texto, pero se sabe de él gracias a las referencias y citas encontradas en otros documentos cuneiformes (la escritura de la época). En esencia, este código suponía una reforma social en la práctica, en el que se trataba de dotar a la sociedad de un mayor nivel de libertad y sobre todo de igualdad. En definitiva, de favorecer a los más débiles y de tutelarlos de la prepotencia de los poderosos.    
     A esta época corresponde la expresión Ama-gi, así suena la palabra más bonita de la escritura cuneiforme sumeria, que, traducida literalmente, significa “retorno a la madre”, pues hacía alusión a la manumisión de esclavos, es decir, liberar esclavos para que pudiesen volver a sus casas. Por lo tanto, es un término unido inevitablemente al concepto de libertad, y así apareció en un texto de arcilla del 2300 a. C. en la ciudad-estado de Lagash. Que se sepa, es la primera vez que encontramos por escrito la idea de libertad, que tanto escuchamos en nuestros días.

     Por último, al igual que la cruz ansada egipcia es el signo más famoso de la escritura jeroglífica, Ama-gi es, probablemente, la expresión más conocida y usada de la lengua sumeria.
       R.R.C.

viernes, 14 de junio de 2019

Candaules


     Son varios los escritores que se han ocupado de este rey de Lidia del siglo VII a. C., antiguo reino que abarcaba parte de la península de Anatolia en el Mediterráneo oriental. También han sido varios los artistas que se han interesado por este singular personaje, como es el caso del autor de la imagen que acompaña esta entrada: el pintor francés Jean-Léon Gérôme, con un estilo académico y refinado. En adelante, me limitaré a exponer lo que nos dice el historiador griego Heródoto en su primer libro de Historia, en los capítulos 7 al 13.
     Candaules, último rey de la dinastía de los Heraclidas, estaba muy enamorado de su agraciada esposa, hasta el punto, de perder la razón por ella. Lógicamente, pensaba que era la mujer más bella del mundo, algo, que no le había confirmado el subordinado de más confianza, Giges, al que solicitó que la viese desnuda para despejar cualquier duda. Era una norma en este reino que nadie, hombre o mujer se expusiera desnudo a una tercera persona, y recriminó a su rey semejante petición. Pero este insistió y le proporcionó la forma “segura” de poder ver a su reina sin correr ningún peligro. Consistía en llevarlo a la alcoba a la hora de dormir y esconderlo detrás de la puerta, y poder ver a su mujer desnudarse y meterse en la cama con el rey. Mientras tanto, el subordinado abandonaría la habitación, con la mala suerte de que fue visto por la reina, aunque esta se hizo la disimulada y no dijo nada hasta el día siguiente, que mandó a unos criados de confianza para que llevasen a Giges ante su presencia.
     La reina le ofreció dos opciones: morir él por verla desnuda y actuar contra las normas de Lidia; o asesinar a su marido, casarse con ella y convertirse en el nuevo rey. No le dio más salidas y, ante ello, prefirió la segunda oferta a regañadientes, mostrando su profundo desacuerdo. La reina le reveló la forma de llevar a cabo su acción. Mientras su esposo dormía, ella misma le proporcionaría la daga con la que le mataría. Como así sucedió.
     Con esta propuesta Candaules perdió a su bella esposa, su reino y su vida. ¿Se puede ser más tonto? Además, se dio un cambio de dinastía en su país, los Mérmnadas, pues Giges fue confirmado por el oráculo de Delfos, con lo que evitó discusiones y disturbios por su ascenso al trono de Lidia.
     En fin, lo expuesto hasta aquí vendría a ser uno más de los pasajes novelados que Heródoto incluía en sus narraciones, con un estilo sencillo y claro; e incluso, con una advertencia de tipo moral que sus lectores deberían tener siempre presente. Lo más probable es que el protagonista de nuestra historia tuviese dificultades para mantenerse en el poder y fuera depuesto por Giges, un alto mando militar.  
     R.R.C.

lunes, 3 de junio de 2019

NOCTÁMBULOS de Edward Hopper


     Es la obra más conocida del pintor neoyorquino fallecido en 1967 Edward Hopper, que abrazó el estilo Realista americano en pleno siglo XX. Este cuadro pintado en óleo sobre lienzo de mediano tamaño: 84 cm x 1,52 m se encuentra expuesto en el Instituto de Arte de Chicago. Su título original en inglés Nighthawks, lo podemos traducir por “Halcones de la noche”, pero he preferido optar por la denominación con la cual es conocido en español: Noctámbulos.
     Observamos una construcción típica norteamericana conocida como Diner: o restaurante prefabricado; una especie de bar; casa de comida rápida…, que el artista pudo ver en su barrio natal de Manhattan, un establecimiento desaparecido en la actualidad. La tela es de 1942, muy poco después de la perturbación y desconcierto que provocó el bombardeo de Pearl Harbor en la población estadounidense. Llama la atención el uso magistral que hace de la luz, con esa iluminación fría típica de los tubos fluorescentes, que se presentaron al mundo por primera vez durante la Feria Mundial de Nueva York en 1939, ejercieron su influencia en el pintor. La calle y el edificio de enfrente que permanecen oscuras, se iluminan gracias a la intensa luz que deja pasar la enorme vidriera curvada que cierra el Diner del exterior. Nada hay en el espacio urbano que desvíe nuestra atención, ya que se encuentra completamente vacío. Salvo una caja registradora que podemos ver en la construcción de enfrente, con persianas medio bajadas que no permiten divisar su interior.
     Si nos centramos ahora en el habitáculo del bar vemos a los que, posiblemente, serían los últimos clientes del día, ya avanzada la noche, de ahí el título del cuadro. En primer lugar, el camarero vestido con uniforme blanco afanado en los últimos quehaceres de la jornada, y al igual que los pocos consumidores que todavía se mantienen en el establecimiento, absorto en su propio pensamiento. Nadie habla, nadie gesticula, nadie expresa nada. El aislamiento de los personajes es total, incluso la elegante pareja que vemos al fondo están juntos, pero cada uno embelesado en lo suyo. No vemos el rostro del cliente que aparece de espaldas al espectador, pero le podemos presuponer sin riesgo a equivocarnos, la misma actitud que a la pareja anterior. Se encuentran en un espacio sin salida, tanto el camarero que no tiene abertura para abandonar su lugar de trabajo, como los clientes, pues lo único que observamos es una puerta interior del local.
     El autor siempre se ha mostrado reacio a opinar sobre sus cuadros, como les pasa a otros artistas, Picasso, por ejemplo. "La respuesta a todo está en el lienzo..." dijo Hopper cuando le preguntaron por sus obras. La soledad y la falta de empatía del hombre moderno en la gran ciudad es lo que parece que nos quiere transmitir. Cuanto más pobladas estén nuestras urbes, más solos y necesitados de esa empatía se sentirán sus pobladores. La falta de comunicación entre ellos será total, como podemos comprobar, no solo en este, sino en otras obras del pintor.
     Por último, y guardando la prudente distancia entre este autor y el Expresionismo de Edvard Munch, ambos manifiestan una intensa preocupación por el hombre en el espacio urbano, cada vez más aislado cuanto mayor es el avance de la civilización y el tamaño de las ciudades. Aunque el pintor noruego hace hincapié en el miedo, en la enfermedad, e incluso, en la muerte.
        R.R.C.