viernes, 27 de septiembre de 2019

El carnero y el juego de Ur

     Aunque en realidad es una cabra de 42 cm de alto (cuernos de lapislázuli incluidos) con genitales de oro, sobre una base rectangular decorada con un sencillo mosaico. Con una antigüedad aproximada de 4500 años, se halló en la ciudad sumeria de Ur, de donde era Abraham; y su descubridor, el arqueólogo inglés Leonard Woolley, la relacionó con el carnero que sacrificó el patriarca en lugar de su hijo Isaac. Este hallazgo se llevó a cabo en la década de 1920, al igual que el conocido Estandarte Real de Ur* por el investigador ya mencionado. Ambos se encuentran exhibidos en la misma vitrina del Museo Británico. Junto a esta cabra fue descubierta otra similar, que acabó expuesta en el Museo de la Universidad de Pensilvania en Filadelfia. Se supone, que originalmente ambos animales se encontraran enfrentados. También se ha apuntado la posibilidad de que el carnero formase parte de un arpa. Por último, sus patas las apoya en el “árbol de la vida” adornado con láminas de oro y relacionado con la fertilidad.
      R.R.C.
* Del que ya hay una entrada en este blog.

P.D. Añadida el 4-9-2022
El "parchís" de los sumerios de hace unos 4600 años:

     Irving Finkel, experto en escritura mesopotámica del Museo Británico, establece las reglas de este pasatiempo, para lo cual se ayudó de una tablilla cuneiforme descubierta muchísimos años después en el siglo II a. C. y que se muestra a la derecha del juego. Participaban dos jugadores con siete fichas cada uno negras y blancas. Se empleaban tres dados en una especie de carrera, en donde un jugador perseguía al otro. Ganaba el que sacara primero todas sus fichas del tablero de veinte cuadros, para lo cual deben de lanzar los dados con el objetivo de avanzar en esta entretenida competición. Las normas completas para echar una partida las podemos buscar en la red. Por último, en Internet se ven réplicas bastante certeras de este milenario juego, que también se puede adquirir en la tienda del propio museo.

     Justo en la vitrina anterior se encuentra el conocido estandarte real de Ur. Igualmente descubierto por el arqueólogo británico Leonard Woolley cuando halló las tumbas reales de esta ciudad de Oriente Medio, mil años más antiguas que la de Tutankamón.

     R.R.C.

NOTA: Fotos del autor

sábado, 21 de septiembre de 2019

Episodio de la inundación de Murcia


     Las recientes y graves inundaciones que en el mes de septiembre de 2019 se han producido en la provincia de Murcia; y también en otras zonas del levante español como consecuencia de la gota fría, me han hecho recordar otra importante catástrofe provocada por el desbordamiento del Segura a su paso por la capital de La Región, resultado de fuertes precipitaciones, y que podemos comprobar en el siguiente cuadro:
     Es un óleo sobre lienzo de 102 x 165 cm., pintado en1892 por el artista valenciano Antonio Muñoz Degrain, que recoge las inundaciones del río Segura a su paso por la capital y alrededores de la provincia de Murcia, en el año 1879. La obra se encuentra expuesta en el Museo de Zaragoza, aunque pertenece al Museo del Prado. Con una composición en diagonal y en colores terrosos, comprobamos como las aguas llenas de fango del río alcanzan los tejados de las casas, que se convierten en los únicos lugares de refugio de la población.
     La escena principal no ocupa el primer plano de la composición, la podemos divisar al fondo, en donde una mujer con su bebé, y prácticamente cubierta por el agua, hace lo posible por salvarse ella y su hijo de la corriente de agua y lodo que los arrastra, sin que nadie haga o pueda hacer nada por ayudarlos. La mujer y la niña que se encuentran agarradas a la chimenea de la casa, poco pueden hacer, salvo contemplar la escena. Un hombre de fuerte corpulencia que aparece desnudo en el primer plano y acompañado por un perro, que han tenido la suerte de ponerse a salvo, observan con impotencia la escena, ya que no se aprecia intención de socorrer a nadie.
     En fin, ahora que estamos en el siglo XXI y contamos con muchos más avances, esperemos que se pongan los medios, para que dramas como el de la imagen no se repitan.

      R.R.C.

miércoles, 28 de agosto de 2019

RELIEVE DE TUTANKAMÓN (DETALLE)


      Es una extraordinaria pieza de madera forrada con una lámina de oro, que formaba parte del rico tesoro que Howard Carter descubrió en la tumba de Tutankamón. Por lo tanto, tiene una antigüedad superior a los 3300 años.
     Nos encontramos con una tierna escena entre el joven rey y su bella esposa, elegantemente vestidos y engalanados como ya nos tiene acostumbrados por otras delicadas representaciones, como la que muestra el respaldo de su trono, probablemente, la mayor exhibición de amor vista en todo el antiguo Egipto. La compenetración y felicidad de la pareja es plena. En el presente relieve, Tutankamón se expone sentado en una silla de tijera con patas de animal, derramando un oloroso aceite en la mano de Anjesenamón, que aparece sentada a su lado sobre un cojín, dejando al descubierto uno de sus pechos, mientras apoya su brazo izquierdo en las rodillas de su esposo. Entre ambos, observamos el cartucho con el nombre de la reina, y que podríamos traducir por “Su vida es de Amón”. A continuación, leemos de arriba abajo: “La gran esposa real del Señor de las Dos Tierras” y el cartucho con el Nombre de Trono de Tutankamón “El Señor de las manifestaciones de Ra”. También vemos los cartuchos de su Nombre de Nacimiento “La imagen viva de Amón, gobernador de Heliópolis de sur”, o sea, Tebas (la actual Luxor). Mientras otros jeroglíficos presentes en el relieve expresan deseos de vida eterna y para siempre a la pareja.
     En fin, una vida larga que al final no pudo ser, pues se truncó por la temprana muerte del Faraón, con tan solo 19 años, y según parece, una desgraciada vida posterior esperaba a la joven y hermosa reina.
NOTA: Aunque vida eterna y para siempre nos puede sugerir una redundancia, con frecuencia, los jeroglíficos que hacen referencia a dichos términos se muestran juntos. Según el egiptólogo Christian Jacq, “la eternidad” es cíclica, con la presencia de la tierra; y “siempre” es una eternidad luminosa con la presencia del Sol.
      R.R.C.
IMAGEN OBTENIDA DE NATIONAL GEOGRAPHIC

sábado, 17 de agosto de 2019

¿Por qué representan con cuernos a Moisés?


     Posiblemente ha sido la estatua que Miguel Ángel realizó de Moisés para la tumba del papa Julio II en el siglo XVI, y que hoy podemos contemplar en la iglesia de San Pietro in Vincoli de Roma, a menos de medio km. del Coliseo, la que popularizó una imagen del profeta del Antiguo Testamento con cuernos.
     Cuando Moisés desciende del monte Sinaí con las tablas de Los Diez Mandamientos, tenía su rostro desfigurado por haber estado ante la presencia de Dios, según nos dice el libro del Éxodo en el cap. 34, vers. del 29 al 35. Los israelitas quedaron tan asustados que se vio en la necesidad de cubrirse la cara con un velo el resto de sus días, descubriéndose solo cuando volvía a estar en presencia de Dios.
     ¿Qué pudo ocurrir? El meollo de la cuestión se centra en la palabra hebrea “KRN”, lógicamente escrita sin vocales, ya que esta lengua carece de ellas. Cuando el papa Dámaso I encarga a San Jerónimo en el siglo IV que traduzca la Biblia del hebreo y el griego al latín, la famosa Vulgata latina, reconocida como la Biblia oficial de la Iglesia católica, interpreta la palabra consonántica como: karan, que significa cuerno y, de aquí, que a Moisés se le represente con estos “adornos”. Ahora bien, actualmente se ha optado por otra traducción muy diferente del mismo término: keren, que se podría traducir por radiante, e incluso, como rayos de luz. De haber conocido el autor renacentista esta última versión del texto bíblico ¿cómo hubiera representado los rayos de luz a partir de un bloque de mármol? Seguro que hubiera encontrado la forma perfecta de hacerlo.
     ¿Por qué San Jerónimo optó por karan (cuerno) y no keren (rayo de luz)? Cuando, además, tenía a su disposición la versión griega del Antiguo Testamento (Biblia de los Setenta o Septuaginta), en la que para nada aparecía la palabra cuernos. Parece evidente que el significado que quería dar al término era otro muy distinto al que interpretamos hoy en día, es decir, que hace referencia a la infidelidad, o al que se le dio en la Edad Media, que representaba todo lo demoniaco. Según el Éxodo, Moisés procede de Egipto y allí los grandes dioses no tenían ningún inconveniente en aparecer con cuernos: Osiris, Jnum, o Isis, por ejemplo. E incluso tenían un signo jeroglífico (F13 en la lista de Gardiner) que se representaba con dos cuernos y suena “UP” y significa abrir en diversas expresiones, como abrir una ruta, abrir la matriz para el parto, abrir el año… Implica también la idea de discernir o juzgar, en definitiva de estar dotado de inteligencia para tener la capacidad de comprender, cualidad necesaria para guiar al pueblo elegido.
     Por lo tanto, nos encontramos ante una metáfora que aludía (al igual que en otras culturas antiguas) a la sapiencia, la fuerza, la energía, la experiencia...; si no a la divinidad misma, al menos a haber estado en contacto con Dios. Obviamente, este último significado no ha llegado hasta hoy.
        R.R.C.

viernes, 16 de agosto de 2019

La Gran Dobla de Pedro I y moneda de los Reyes Católicos


     Conservada en el Museo Arqueológico Nacional (MAN) de Madrid es, posiblemente, la moneda más prestigiosa de toda la historia de la Numismática española. El ejemplar de la imagen que vemos es una copia de la original que conserva el museo español, ya que una sola pieza de la época creo que integra la colección de la Biblioteca Nacional de Francia.
     Esta bellísima moneda de oro de gran tamaño, pues presenta un diámetro de casi 7 cm y un peso cercano a los 45g. Es una de esas monedas que los reyes utilizaban como regalo a grandes e importantes personajes, incluida la iglesia de su tiempo, como no. Fue acuñada en Sevilla y conocemos la fecha exacta de su emisión, ya que la propia moneda nos lo indica, algo poco frecuente, pero que en este caso contamos con esa información adicional. En la inscripción que hallamos en el reverso de la misma nos encontramos con el año en números romanos: MCCCLXXXXVIII, es decir, 1398 de la Era Hispánica*, que se corresponde al 1360 de nuestro calendario actual. En su faz vemos en bajo relieve la imagen del monarca, mientras en el reverso observamos los emblemas de los reinos de Castilla y León.
     Respecto a las inscripciones latinas que presenta en ambas caras dicen como sigue:
-Anverso DOMINUS MICHI ADVITORET EGO DISPICIAM INIMICOS MEOS, que traducido quedaría: El Señor es mi amparo y yo descubro a mis enemigos.
-Reverso PETRVS DEI GRACIA REX CASTELLE E LEGIONIS, cuya traducción es: Pedro por la gracia de Dios rey de Castilla y de León.
     En fin, un motivo más para visitar el Museo Arqueológico Nacional y su interesante sección de Numismática. 
ACUÑACIÓN CON MARTILLO (RELIEVE MEDIEVAL)
*Durante el reino visigodo de Hispania, en el siglo VI se estableció como calendario oficial la Era Hispánica, que comenzaba a contabilizar el tiempo 38 años antes que nuestro calendario actual, probablemente por un impuesto que los romanos hicieron extensivo a toda España coincidiendo con la desaparición del Segundo Triunvirato. Este calendario se mantuvo hasta finales de la Edad Media, y progresivamente se fue abandonado en las distintas partes del territorio por el que utilizamos ahora.
NOTA: a las monedas de oro de Castilla en la Edad Media se les conoce con el nombre de “dobla”.
    R.R.C.

APÉNDICE AÑADIDO EL 20 DE OCTUBRE DE 2022
                                    MONEDA DE LOS REYES CATÓLICOS

     Este tipo de moneda de oro acuñada por los Reyes  Católicos se le conoce como “excelente”, por la gran pureza del metal precioso. La que observamos en la imagen es de finales del siglo XV o principios del XVI, de 27 mm de diámetro y 7 g. En el anverso vemos la efigie frente a frente de ambos monarcas coronados como símbolo de la unión dinástica de Castilla y Aragón, con una S entre ellos que nos indica que fue impresa en la ceca de Sevilla, una estrella de seis puntas en la parte superior, y una leyenda en latín que rodea la pieza con sus nombres: “Isabel y Fernando por la gracia de Dios”. En el reverso contemplamos su escudo de armas bajo el águila de San Juan, apóstol por el que la reina sentía una gran devoción, con la leyenda una vez traducida: “Bajo la sombra de tus alas”, implorando la protección del Señor.

     Por último, estas monedas no estaban hechas para la circulación del día a día, sino que se utilizaban para regalos, ocasiones especiales o piezas de representación, por lo que el efecto propagandístico resulta evidente.

NOTA: Ambas leyendas se encuentran acuñadas entre una doble grafila (orla de puntitos). Anverso: FERNANDUS ELIXABET DEI GR (GRATIA); reverso: SVB VMBRA  ALARVM TV (TUARUM)

      R.R.C.

miércoles, 24 de julio de 2019

VIDA, PROSPERIDAD Y SALUD


     Escuchando de nuevo la antigua y preciosa canción cuyo estribillo decía: “Salud, Dinero y Amor”, popularizada por distintos grupos musicales de hace unos cuantos años, pero que todavía sigo oyendo ocasionalmente en distintos lugares, he supuesto que si los antiguos egipcios la hubiesen escrito, su estribillo no hubiera sido muy diferente al de ahora, ya que las tres palabras que aparecen en la imagen cumplían los requisitos para una copla popular; y que paso a exponer a continuación.
     Detrás del cartucho que incluía el nombre del faraón, era normal encontrarse con estos tres signos jeroglíficos: la famosa cruz ansada, que en realidad es una correa de sandalia vista desde arriba, o bien un espejo de cobre como los que utilizaban en el Antiguo Egipto, y que actualmente le damos el sonido de “ANJ” y traducimos por -la vida-. El siguiente signo es un artefacto para encender fuego y suena “UDJA” e interpretamos como -prosperidad-. Por último, nos encontramos con una tela doblada que es una abreviatura de la palabra “SENEB”, de la que solo vemos la -s- y la desciframos como -salud-. Luego, ya tenemos el significado completo: vida, prosperidad y salud para el faraón. Y, ¿por qué no?, para todos nosotros. Si ahora juntamos los tres signos en la lengua jeroglífica escucharíamos: “ANJ-UDJA-SENEB” (VIDA, PROSPERIDAD Y SALUD). ¿Puede haber algo mejor?
       R.R.C.

miércoles, 17 de julio de 2019

La era o El verano de Francisco de Goya


     Es una pintura al óleo sobre lienzo de 277 x 642 cm, que podríamos considerar de estilo Rococó. Se conserva en el Museo del Prado de Madrid. Fue realizada en 1786 cuando todavía era rey de España Carlos III, y Goya se encontraba en la primera fase de formación como pintor de cartones para tapices, según nos cuentan algunos críticos de arte. Es una escena de descanso laboral después de una dura jornada de trabajo, en un ambiente amable y cercano que tiende a idealizar la realidad (las penas ya vendrán solas). El uso de colores cálidos y suaves contribuyen a este complaciente momento.  Según Hauser, en estas pinturas, «El arte se hace más humano, más accesible, con menos pretensiones; para comunes mortales ya no expresa la grandeza y el poder, sino la belleza y la gracia de la vida».
     En esta composición triangular nos encontramos con 17 personajes más dos caballos (un tanto reducidos de tamaño) posicionados en escorzo, para dar una mayor profundidad a la obra; mientras uno come tranquilamente el otro descansa, al igual que hacen sus amos. Los niños que cierran el vértice superior dan un toque de dinamismo al ambiente relajado del lienzo, una vez terminada la siega. Un bebé es alimentado por su madre, y otro juega con su padre. A la izquierda, tres sonrientes jóvenes quieren emborrachar a un desarrapado muchacho con el vino de su bota. El único segador que permanece en activo con rastrillo en mano, lo encontramos a la derecha de la imagen, antes de que el amenazante cielo tormentoso se ponga en acción y acabe con esta calmada y encantadora escena campesina. También cabría destacar el enorme trabajo realizado, como demuestra la gran cantidad de gavillas cosechadas. Por último, un enorme y viejo castillo concluye el fondo izquierdo del cuadro.
     R.R.C.