miércoles, 18 de diciembre de 2019

Escarabeos de Amenofis III


     Precisamente los escarabajos de este faraón del siglo XIV antes de Cristo eran muy frecuentes; habitualmente utilizados para regalos y como medios de propaganda política. No es raro encontrar el nombre de su esposa Tiye detrás del suyo, como es el caso del que nos ocupa, expuesto en una de las vitrinas del Museo Británico. Me pareció que el material empleado era esteatita, y presentaba un estado de conservación bastante bueno.
     Aquí podemos observar dos cartuchos con los nombres del monarca, y un tercer cartucho con el nombre de su esposa. El primero de la izquierda es su “Nombre de Nacimiento”, el hijo de Ra, que traducido al castellano sería: [Amón está satisfecho; Gobernador de Tebas]. Previamente, comprobamos un signo que representa un canal con agua que traducimos por: “amado” y otro signo ilegible. Debajo, considera al faraón “Señor como Ra”. A continuación, su “Nombre de Trono” lo muestra como un buen dios, Señor de la oración (o del rito), y traducido el cartucho queda como: [El Señor de la justicia es Ra]. En la parte inferior se refiere al monarca como: Amado de Amón. En el último cartucho leemos el nombre de su esposa [Tiye], con el determinativo no legible (la mujer sentada con diadema y flor colgando), de que ese nombre corresponde a una reina. Sobre su cartucho contemplamos los jeroglíficos que la consideran “La gran esposa real”; y bajo el mismo leemos: Ti anj, es decir, Qué viva.
         R.R.C.
                                                 ESCARABEO DE AMENOFIS III (2)


     Es uno de los famosos escarabeos del faraón Amenhotep III, con el que parece conmemorar su matrimonio con la Gran Esposa Real “Tiye”. Lo que resulta más chocante del texto en jeroglífico que aparece en su base, es que menciona el nombre de sus suegros, lo cual sugiere que debieron ser dos personajes de gran relevancia, tanto política como económica, ya que poseían un ajuar extraordinario.
     Leyendo de derecha a izquierda, comienza con las habituales proclamas: Horus viviente, toro poderoso que aparece en la justicia; Señor de las dos Damas; pacificador de las Dos Tierras (Egipto); Halcón de Oro de gran valor, que vence a los asiáticos (extranjeros) con su gran poderío.
     Haciendo uso del programa Paint, he remarcado en cinco rectángulos de colores (el rojo continúa en el renglón siguiente), los nombres propios que menciona la inscripción: en azul, el Nombre de Nacimiento del monarca* (Amenhotep Heqa Uaset); en amarillo, su Nombre de Trono como rey del Alto y Bajo Egipto** (Neb Maat Ra); en lila, el nombre de su Gran Esposa Real a la que se le desea vida (Tiye); en rojo, Yuya, suegro del faraón; y en verde, Tuyu, suegra del monarca.
     A continuación, hace hincapié de que nos hallamos ante un poderoso gobernante. Y termina delimitando las fronteras norte y sur de su reino.
*Traducido al español: “Amón está satisfecho; gobernador de Tebas”.
**Traducido al español: “El Señor de la Justicia de Ra”.
NOTA: añadido el 22-12-2019
NOTA 2: Imagen descargada de Internet. Editada por R.R.C.       
        R.R.C.
                                                      ESCARABEO DE AMENOFIS III (3)
     Tan solo añadir este escarabeo de ¿esteatita? que el Museo Británico tiene expuesto en una de sus vitrinas destinadas a objetos egipcios. Podemos observar en su base los dos cartuchos con su Nombre de Trono y su Nombre de Nacimiento de este faraón, para, a reglón seguido encontrarnos el cartucho de su mujer Tiye como reina.

        R.R.C.

jueves, 24 de octubre de 2019

LA DIOSA BASTET DEL MUSEO BRITÁNICO (Gayer-Anderson)


     En una de las vitrinas del Museo Británico de Londres, nos encontramos con una representación de la diosa del Antiguo Egipto, Bastet, con forma de gato. Es una escultura de bronce de tamaño real de una finura y elegancia excepcional. En su cuello luce un amplio pectoral de cuatro bandas labrado en el propio metal. De sus orejas y nariz penden aros de oro que contrastan con el color verdoso de la imagen. Por otra parte, cuelga de su cuello un bonito colgante de plata en el que luce el ojo de Horus (Udjat), un potente amuleto que protege a su portador. Debajo del mismo, nos encontramos con el escarabajo alado que sujeta con sus patas delanteras un disco solar. Por último, para reforzar aún más la protección, en su frente presenta el típico scarabaeus sacer (escarabajo pelotero), que representaba al Sol naciente.
     A pesar de que tiene una antigüedad de más de 2300 años, su estado de conservación es excelente (después de ser restaurada), aunque presenta vacías las cuencas de sus ojos, ya que las probables piedras o vidrios de adorno que utilizaron para llenarlas no han llegado hasta hoy. Tan solo recordar, que los gatos eran sagrados en el país del Nilo, y cuando uno moría los miembros de la casa a la que pertenecía se afeitaban las cejas en señal de luto.
        R.R.C.
NOTA: Foto del autor.

APÉNDICE: Añadido el 4-10-2022
                                             EL GATO MIKE
      El eminente egiptólogo Ernest Wallis Budge que trabajaba en el Museo Británico, dedicó unas páginas al gato Mike abandonado a sus pies por un minino anterior que lo llevaba en su boca, haciendo famoso a este felino cascarrabias. Nacido en 1909 colaboró a proteger la entrada principal del museo durante 20 años. Se convirtió en un experto cazador de palomas  que llevaba intactas al ama de llaves, que volvía a dejar en libertad a las aves (afortunadamente) y lo premiaba con carne y leche. Aunque lo jubilaron en 1924 continuó viviendo allí hasta su muerte cinco años después. El artículo de un periódico de entonces decía: “Contempla a los eruditos, hombres famosos venidos del mundo entero, con la misma filosofía que a los transeúntes; niñas de impecable uniforme escolar, niños pobres que juegan en la entrada, sacerdotes de sotana negra, damas indias de alegres saris*, japoneses trajeados y turistas con anteojos, para él todos son iguales”. La tumba de Mike se encuentra cerca de la entrada de Great Russell Street y sobre la losa se lee: «Ayudó a guardar la entrada principal del Museo Británico desde febrero de 1909 a enero de 1929».

*Vestido tradicional de las mujeres de la India

       R.R.C.

NOTA: Foto bajada de Internet.

viernes, 27 de septiembre de 2019

Anillo de Ptah


     Este precioso anillo de oro con un huecorrelieve realizado en jaspe verde, se encuentra en el Museo Walters de Arte, en Baltimore. Su estado de conservación es excelente, ya que está datado en el Período Tardío egipcio, y eso corresponde al 664–332 a. C. Vemos de pie a uno de los dioses más populares de aquella época: Ptah, “Señor de la magia”, entre otras atribuciones. Una de sus formas habituales de representación es la que observamos: como un hombrecillo con barba recta, envuelto en un sudario, cabeza cubierta con un casco, y un cetro denominado “uas” que simbolizaba el poder y la fuerza. A su derecha, comprobamos que su nombre aparece grabado en la piedra con tres signos jeroglíficos. Lógicamente, el sello de este anillo es giratorio, algo común en las sortijas del Antiguo Egipto.
     ¡Ah!, se me olvidaba, este dios egipcio recuerda mucho la estatuilla que se entrega en la gala de los Óscar.
       R.R.C.
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El carnero y el juego de Ur

     Aunque en realidad es una cabra de 42 cm de alto (cuernos de lapislázuli incluidos) con genitales de oro, sobre una base rectangular decorada con un sencillo mosaico. Con una antigüedad aproximada de 4500 años, se halló en la ciudad sumeria de Ur, de donde era Abraham; y su descubridor, el arqueólogo inglés Leonard Woolley, la relacionó con el carnero que sacrificó el patriarca en lugar de su hijo Isaac. Este hallazgo se llevó a cabo en la década de 1920, al igual que el conocido Estandarte Real de Ur* por el investigador ya mencionado. Ambos se encuentran exhibidos en la misma vitrina del Museo Británico. Junto a esta cabra fue descubierta otra similar, que acabó expuesta en el Museo de la Universidad de Pensilvania en Filadelfia. Se supone, que originalmente ambos animales se encontraran enfrentados. También se ha apuntado la posibilidad de que el carnero formase parte de un arpa. Por último, sus patas las apoya en el “árbol de la vida” adornado con láminas de oro y relacionado con la fertilidad.
      R.R.C.
* Del que ya hay una entrada en este blog.

P.D. Añadida el 4-9-2022
El "parchís" de los sumerios de hace unos 4600 años:

     Irving Finkel, experto en escritura mesopotámica del Museo Británico, establece las reglas de este pasatiempo, para lo cual se ayudó de una tablilla cuneiforme descubierta muchísimos años después en el siglo II a. C. y que se muestra a la derecha del juego. Participaban dos jugadores con siete fichas cada uno negras y blancas. Se empleaban tres dados en una especie de carrera, en donde un jugador perseguía al otro. Ganaba el que sacara primero todas sus fichas del tablero de veinte cuadros, para lo cual deben de lanzar los dados con el objetivo de avanzar en esta entretenida competición. Las normas completas para echar una partida las podemos buscar en la red. Por último, en Internet se ven réplicas bastante certeras de este milenario juego, que también se puede adquirir en la tienda del propio museo.

     Justo en la vitrina anterior se encuentra el conocido estandarte real de Ur. Igualmente descubierto por el arqueólogo británico Leonard Woolley cuando halló las tumbas reales de esta ciudad de Oriente Medio, mil años más antiguas que la de Tutankamón.

     R.R.C.

NOTA: Fotos del autor

sábado, 21 de septiembre de 2019

Episodio de la inundación de Murcia


     Las recientes y graves inundaciones que en el mes de septiembre de 2019 se han producido en la provincia de Murcia; y también en otras zonas del levante español como consecuencia de la gota fría, me han hecho recordar otra importante catástrofe provocada por el desbordamiento del Segura a su paso por la capital de La Región, resultado de fuertes precipitaciones, y que podemos comprobar en el siguiente cuadro:
     Es un óleo sobre lienzo de 102 x 165 cm., pintado en1892 por el artista valenciano Antonio Muñoz Degrain, que recoge las inundaciones del río Segura a su paso por la capital y alrededores de la provincia de Murcia, en el año 1879. La obra se encuentra expuesta en el Museo de Zaragoza, aunque pertenece al Museo del Prado. Con una composición en diagonal y en colores terrosos, comprobamos como las aguas llenas de fango del río alcanzan los tejados de las casas, que se convierten en los únicos lugares de refugio de la población.
     La escena principal no ocupa el primer plano de la composición, la podemos divisar al fondo, en donde una mujer con su bebé, y prácticamente cubierta por el agua, hace lo posible por salvarse ella y su hijo de la corriente de agua y lodo que los arrastra, sin que nadie haga o pueda hacer nada por ayudarlos. La mujer y la niña que se encuentran agarradas a la chimenea de la casa, poco pueden hacer, salvo contemplar la escena. Un hombre de fuerte corpulencia que aparece desnudo en el primer plano y acompañado por un perro, que han tenido la suerte de ponerse a salvo, observan con impotencia la escena, ya que no se aprecia intención de socorrer a nadie.
     En fin, ahora que estamos en el siglo XXI y contamos con muchos más avances, esperemos que se pongan los medios, para que dramas como el de la imagen no se repitan.

      R.R.C.

miércoles, 28 de agosto de 2019

RELIEVE DE TUTANKAMÓN (DETALLE)


      Es una extraordinaria pieza de madera forrada con una lámina de oro, que formaba parte del rico tesoro que Howard Carter descubrió en la tumba de Tutankamón. Por lo tanto, tiene una antigüedad superior a los 3300 años.
     Nos encontramos con una tierna escena entre el joven rey y su bella esposa, elegantemente vestidos y engalanados como ya nos tiene acostumbrados por otras delicadas representaciones, como la que muestra el respaldo de su trono, probablemente, la mayor exhibición de amor vista en todo el antiguo Egipto. La compenetración y felicidad de la pareja es plena. En el presente relieve, Tutankamón se expone sentado en una silla de tijera con patas de animal, derramando un oloroso aceite en la mano de Anjesenamón, que aparece sentada a su lado sobre un cojín, dejando al descubierto uno de sus pechos, mientras apoya su brazo izquierdo en las rodillas de su esposo. Entre ambos, observamos el cartucho con el nombre de la reina, y que podríamos traducir por “Su vida es de Amón”. A continuación, leemos de arriba abajo: “La gran esposa real del Señor de las Dos Tierras” y el cartucho con el Nombre de Trono de Tutankamón “El Señor de las manifestaciones de Ra”. También vemos los cartuchos de su Nombre de Nacimiento “La imagen viva de Amón, gobernador de Heliópolis de sur”, o sea, Tebas (la actual Luxor). Mientras otros jeroglíficos presentes en el relieve expresan deseos de vida eterna y para siempre a la pareja.
     En fin, una vida larga que al final no pudo ser, pues se truncó por la temprana muerte del Faraón, con tan solo 19 años, y según parece, una desgraciada vida posterior esperaba a la joven y hermosa reina.
NOTA: Aunque vida eterna y para siempre nos puede sugerir una redundancia, con frecuencia, los jeroglíficos que hacen referencia a dichos términos se muestran juntos. Según el egiptólogo Christian Jacq, “la eternidad” es cíclica, con la presencia de la tierra; y “siempre” es una eternidad luminosa con la presencia del Sol.
      R.R.C.
IMAGEN OBTENIDA DE NATIONAL GEOGRAPHIC

sábado, 17 de agosto de 2019

¿Por qué representan con cuernos a Moisés?


     Posiblemente ha sido la estatua que Miguel Ángel realizó de Moisés para la tumba del papa Julio II en el siglo XVI, y que hoy podemos contemplar en la iglesia de San Pietro in Vincoli de Roma, a menos de medio km. del Coliseo, la que popularizó una imagen del profeta del Antiguo Testamento con cuernos.
     Cuando Moisés desciende del monte Sinaí con las tablas de Los Diez Mandamientos, tenía su rostro desfigurado por haber estado ante la presencia de Dios, según nos dice el libro del Éxodo en el cap. 34, vers. del 29 al 35. Los israelitas quedaron tan asustados que se vio en la necesidad de cubrirse la cara con un velo el resto de sus días, descubriéndose solo cuando volvía a estar en presencia de Dios.
     ¿Qué pudo ocurrir? El meollo de la cuestión se centra en la palabra hebrea “KRN”, lógicamente escrita sin vocales, ya que esta lengua carece de ellas. Cuando el papa Dámaso I encarga a San Jerónimo en el siglo IV que traduzca la Biblia del hebreo y el griego al latín, la famosa Vulgata latina, reconocida como la Biblia oficial de la Iglesia católica, interpreta la palabra consonántica como: karan, que significa cuerno y, de aquí, que a Moisés se le represente con estos “adornos”. Ahora bien, actualmente se ha optado por otra traducción muy diferente del mismo término: keren, que se podría traducir por radiante, e incluso, como rayos de luz. De haber conocido el autor renacentista esta última versión del texto bíblico ¿cómo hubiera representado los rayos de luz a partir de un bloque de mármol? Seguro que hubiera encontrado la forma perfecta de hacerlo.
     ¿Por qué San Jerónimo optó por karan (cuerno) y no keren (rayo de luz)? Cuando, además, tenía a su disposición la versión griega del Antiguo Testamento (Biblia de los Setenta o Septuaginta), en la que para nada aparecía la palabra cuernos. Parece evidente que el significado que quería dar al término era otro muy distinto al que interpretamos hoy en día, es decir, que hace referencia a la infidelidad, o al que se le dio en la Edad Media, que representaba todo lo demoniaco. Según el Éxodo, Moisés procede de Egipto y allí los grandes dioses no tenían ningún inconveniente en aparecer con cuernos: Osiris, Jnum, o Isis, por ejemplo. E incluso tenían un signo jeroglífico (F13 en la lista de Gardiner) que se representaba con dos cuernos y suena “UP” y significa abrir en diversas expresiones, como abrir una ruta, abrir la matriz para el parto, abrir el año… Implica también la idea de discernir o juzgar, en definitiva de estar dotado de inteligencia para tener la capacidad de comprender, cualidad necesaria para guiar al pueblo elegido.
     Por lo tanto, nos encontramos ante una metáfora que aludía (al igual que en otras culturas antiguas) a la sapiencia, la fuerza, la energía, la experiencia...; si no a la divinidad misma, al menos a haber estado en contacto con Dios. Obviamente, este último significado no ha llegado hasta hoy.
        R.R.C.