sábado, 22 de junio de 2013

Las siete maravillas del Mundo

     Los siguientes tres gráficos muestran las denominadas siete maravillas del mundo antiguo, del mundo actual y del mundo natural:
Nota: gráficos obtenidos de Internet

lunes, 17 de junio de 2013

El pectoral de Tutankamón

Anverso del pectoral
     Este escarabajo alado del famoso faraón Tutankamón de la XVIII dinastía egipcia, encontrado en su tumba por el arqueólogo británico Howard Carter, es una auténtica obra maestra de la orfebrería (aunque siempre hay quién no está de acuerdo). Data, pues, del siglo XIV antes de J.C. Presenta unas medidas de nueve centímetros de alto y diez y medio de ancho, y tuve la oportunidad de verlo en una de las vitrinas del Museo de El Cairo, junto a otras piezas de gran valor que se exponen en la sala dedicada a este faraón. Los materiales empleados son fundamentalmente: oro, lapislázuli, cornalina y turquesa. Todos juntos producen un gran impacto cromático, al igual que ocurre con su conocida máscara funeraria, situada a pocos pasos de esta otra pieza que también podríamos considerar una "pequeña" obra de arte. Ni que decir tiene (sólo basta con mirar las imágenes que acompañan este texto), que su estado de conservación es excelente, hasta el punto, que tuve que hacer un esfuerzo para imaginar que cuando se elaboró esta joya, todavía faltaban más de mil trescientos años para que naciera Jesucristo.
     Estamos ante uno de los asuntos más repetidos de toda la iconografía del Antiguo Egipto: el escarabajo pelotero, que se solía colocar bajo los vendajes de la momificación a la altura del corazón del difunto. En el caso que nos ocupa, no apareció bajo las vendas, sino en una caja un tanto revuelta junto con otras piezas de valor. Su cuerpo está hecho en lapislázuli de azul intenso con incrustaciones de pirita dorada, uno de los materiales componentes de esta roca. Sus preciosas y vistosas alas se incurvan para rematar en un disco solar de cornalina, que con su boca y patas delanteras sujeta el insecto. También dispone de las dos patas traseras, menos llamativas que las anteriores y se sacrificaron las intermedias, en pos de la elegancia de la obra (recuerden que este escarabajo tiene seis patas y no cuatro). Podemos observar, que se ha elaborado de tal manera, que da lugar a que la mirada del espectador siga un recorrido ascendente que concluye en el disco solar, tan importante en su religión.
     Mientras tanto, la parte inferior se remata con un signo jeroglífico en forma de canasta que se denomina neb, y está confeccionado en turquesa, que lo hace destacar del conjunto del escarabajo y tres líneas verticales de cornalina, que es como se indica el plural en su idioma. Por cierto, la central, valga la redundancia, no se sitúa en el centro (¿efecto deseado, o defecto?, según los entendidos parece  que lo primero). Tengamos en cuenta que es una pieza simétrica y el palito central se desvía del eje de simetría, probablemente para no hacerlo coincidir con el Sol (Ra), que aparece en el extremo superior y, con este recurso, aún destacaría más.
     A pesar de la riqueza cromática que presenta, es el color azul del lapislázuli (que también se exhibe en las alas), el que se impone y domina todo el conjunto. No obstante, llama mucho la atención el enorme disco solar anaranjado que destaca por sí mismo, sin olvidar que las alas curvadas colaboran decisivamente para que nos fijemos en él. Sin olvidar, el llamativo y ancho borde de oro en donde se encuentra incrustado.
     En el reverso, completamente dorado presenta una ancha anilla en la parte superior, con el objeto de poderse colgar con un cordón y poderlo lucir sobre el pecho, probablemente a la altura del corazón.
     Por último, hay que tener presente que el escarabajo pelotero era un símbolo muy popular entre la población egipcia, siendo considerado por ella uno de los amuletos protectores más importantes de los que podía disponer. Se han encontrado hechos en multitud de materiales, de más y menos valor. La gente adquiría aquellos que se podían permitir. Sin duda, los de lapislázuli eran los más valiosos, dignos de los propios faraones, que era como decir: de los dioses.
     El nombre en Egipto tiene mucha importancia y configura la propia identidad de la persona. El hecho de que se elabore con materiales nobles aumenta su relevancia. Si, además, forma parte de él  la imagen del escarabajo y el propio Ra simbolizado en un círculo, la consecuencia final no puede ser otra que terminar integrándose la naturaleza del faraón y la del dios. El mismo objeto adopta la forma redondeada que nos indica, una vez más, el disco solar. Todo ello dota a esta pieza de un potentísimo poder mágico y benefactor hacia su dueño. En definitiva, cuando el faraón portara en el Más Allá este valioso objeto dejaba de ser un hombre para convertirse en el propio Ra.
Nota importante, espero que aclaratoria. Bien, lo que se conoce como Nombre de Trono del monarca* es transcrito al español: Neb-jeperu-Ra**, es decir, en el cartucho en donde se inscribía el nombre de este faraón aparece el disco solar (Ra), el escarabajo pelotero acompañado de los trazos del plural (heper, más las tres líneas) y la cesta (neb), como vemos en la última imagen. Luego, el pectoral es su propio nombre.
* Significa “El de la Abeja y el de la caña”. Si tenemos en cuenta, que la abeja es un símbolo del Bajo Egipto y la caña del Alto Egipto, se podría traducir como el rey del Alto y Bajo Egipto. Los faraones recibían cinco nombres cuando accedían al trono, entre ellos el que estamos tratando: Nombre de Trono (Nesut-Bity en egipcio), que es el que se utiliza habitualmente en las listas reales escrito dentro del mencionado cartucho (shen).
**Su traducción sería: “El Señor de las manifestaciones es Ra”, el verbo ser no aparece, pero ateniéndonos al contexto hay que incluirlo en la traducción.    
      R.R.C.
Reverso del pectoral
Anverso y cartucho (shen) con el nombre del faraón

domingo, 16 de junio de 2013

Lady Godiva

     
     Cuenta una vieja leyenda anglosajona que tiene todos los visos de ser una historia real (al menos en parte), que una señora que vivió entre los siglos X y XI, Lady Godiva, de una gran bondad y belleza estaba casada con el conde de Chester y Mercia, en la antigua Gran Bretaña, un tal Leofric, gran avaro donde los haya, pues tenía a sus vasallos sometidos a elevados impuestos que les obligaban a sobrevivir cada vez peor. Mientras que su comprensiva esposa se preocupaba por la triste situación en la que se encontraban por culpa de su marido. Le propuso a éste, que reconsiderara su postura  y bajase los abusivos tributos a los que tenía sometida a la población. La sorprendente respuesta del esposo es que estaría dispuesto a ello, siempre que se paseara desnuda sobre un caballo por todo el pueblo, cubierta únicamente por su larga cabellera, a sabiendas de la timidez de su esposa. Inesperadamente, aceptó el reto con tal de aliviar las pesadas cargas fiscales de la población, que conocedora de la historia, acordó unánimemente quedarse en sus casas cerrando puertas y ventanas, y dejar la localidad completamente vacía, para que la tímida dama se pudiese pasear sin pasar vergüenza por todas las calles de Coventry. Como así ocurrió. Excepto que una persona no pudo resistir la tentación de mirar por una rendija de la ventana, el sastre, que se quedó ciego por su acción (esta historieta sí forma parte de la leyenda). El marido cumplió su promesa y bajó los impuestos a la gente.
     
     El cuadro que contemplamos es un óleo sobre lienzo que se encuentra expuesto en The Herbert Museum and Art Gallery y es del artista británico John Maler Collier, nacido en 1850 y fallecido en 1934, de estilo prerrafaelista, que propugnaba un detallismo minucioso y un colorido luminoso como podemos observar en esta obra de 1898. Si nos detenemos en el personaje podremos comprobar que se muestra terriblemente avergonzada por mostrar su desnudez, decaída incluso, pero llena de dignidad por lo que está haciendo, en ningún momento del “paseo” flaquea, y lleva a término lo pactado. Todo el hecho envuelto en una atmósfera acogedora, íntima,  llena de luz y color típico de este movimiento artístico, que se remonta a los primitivos pintores  flamencos.
     Se le ha representado en multitud de ocasiones en pintura y en escultura. Se han rodado películas sobre ella, tanto para cine como para televisión. Aparece como personaje o es nombrada en obras literarias. También ha sido motivo de inspiración en temas musicales; e incluso es una de las marcas más conocidas de bombones belgas, en sus famosas cajas doradas con la mujer desnuda.
       R.R.C.    

sábado, 15 de junio de 2013

La odalisca de Fortuny

     La odalisca es una pintura al óleo sobre cartón de 57X80 centímetros de tamaño, que se encuentra expuesta en el Museo Nacional de Arte de Cataluña, en Barcelona. Hay que recordar que el término odalisca procede del turco y designa a una mujer que pertenece a un harem. Su autor, al que muchos estudiosos consideran, después de Goya, el pintor español más importante del siglo XIX es Mariano Fortuny,  y fue realizada en Roma en 1861. De estilo Realista, guarda indudables recuerdos de otra obra anterior pintada precisamente en la misma ciudad en 1814, por el gran artista del Romanticismo francés Ingres, denominada La gran odalisca, y que la podemos contemplar actualmente en el Museo del Louvre, de carácter oriental y que también representa a una mujer desnuda, aunque en esta ocasión de espaldas al espectador recostada en un diván. Y, sobre todo: La mujer dormida, del pintor también español y del siglo XIX, Eduardo Rosales, que reposa en una posición muy similar a la odalisca, a la vez que sugerente, realizada tan sólo un par de años antes.
     No cabe ninguna duda de la carga erótica tanto de éste, como de las otras  pinturas que he mencionado. El autor busca esencialmente dos cosas: el recreo de los sentidos del espectador y el cuerpo desnudo femenino, como medio de expresar la belleza misma. Es una composición en ligera diagonal, marcada por el hermoso cuerpo lleno de luz de la mujer recostada voluptuosamente, que crea un acentuado escorzo y que domina todo un interior acogedor, lleno de refinamiento oriental y gusto por el detalle, al que contribuye la riqueza cromática y diferentes tonalidades expandidas por toda la superficie. Mientras, disfruta del placer de la vida escuchando la música del eunuco que toca el laúd, y que permanece en la penumbra en un discreto segundo plano. A pesar de los rápidos toques de color que emplea el artista, pone de manifiesto un estilo preciosista y depurado. En fin, una obra, no sé si maestra, pero muy bien acogida por su cliente, en este caso la Diputación de Barcelona, supongo que representada por un público mayoritariamente masculino. Aunque una parte de la crítica se mostró disconforme con ella. ¡Siempre tiene que haber alguien!   
     Por otra parte, la visita que realizó el autor a Marruecos en 1860, además del conocimiento que tenía de obras de otros autores sobre temática oriental, influyó decisivamente en la ejecución de este cuadro que, en un principio, parece ser que no tenía en mente. Precisamente, una de las temáticas favoritas durante la estancia de Fortuny en Roma serán las odaliscas.
      R.R.C. 

viernes, 14 de junio de 2013

El pensador de Rodin

    
     Es una escultura exenta elaborada en bronce y expuesta en el museo del autor en la capital francesa. Formaba parte de un ambicioso proyecto: la Puerta del Infierno encargada por el gobierno francés en 1880 junto con otras 185 figuras. Este proyecto estaba basado en La Divina Comedia de Dante, y la estatua representaba tanto al pensador como al poeta contemplando la puerta del infierno. Aparece en relieve en el dintel de dichas puertas que dejó sin finalizar, viéndose afectado por lo que allí contempla. También salieron esculturas cómo El beso y Adán y Eva. Pero cuando la estatua adquiere grandes dimensiones, su significado es totalmente diferente, ahora trata de expresar algo más universal, y que se identificará con el destino del hombre.
     
     Es la imagen de un hombre reflexionando (a pesar de que en un principio quería ser Dante a la Puerta del Infierno). Para algunos críticos es el hombre primitivo que se eleva sobre la vida animal creando el primer pensamiento; otros creen que piensa en las preguntas filosóficas elementales. Se encuentra imperturbable, sumido en la profundidad de sus reflexiones, librando una dura batalla interna. Y, al igual que otras obras del autor, se encuentra dotado de una gran fuerza psicológica. Su cronología la podríamos llevar desde 1880 hasta principios del siglo XX (la primera escultura a gran escala la culminó en 1902, pero no la presentó en público hasta 1904).  El momento en el que se expone esta obra coincide con la III República francesa de corte liberal.
    
       Esta escultura sedente de bulto redondo la podríamos clasificar de estilo impresionista y, por supuesto, dentro del género figurativo, al que también podríamos denominar, en este caso, de filosófico. Destacan las partes de su cuerpo de una manera exagerada, en actitud reflexiva. Da la sensación de que Rodín quería reflejar la expresión del pensamiento torturado, por el hecho de abandonarse al trágico destino de la humanidad. Todo su cuerpo se encuentra involucrado en la acción de pensar, como la tensión de sus músculos ponen de manifiesto.
     
     Al igual que hacía el Gran Miguel Ángel (por el que autor sentía una gran admiración), no pone su esfuerzo en el pulido de la superficie de la estatua, lo que hace que gane en fuerza y vigor, y nos alcanza mejor el sufrimiento del pensador. En cierto modo, se podría establecer un paralelismo con la soledad de Moisés en el Sinaí, cuando comprueba que su amado pueblo le ha traicionado, cayendo de nuevo en la vieja idolatría que creía olvidada en Egipto. Por otra parte, es una escultura que se encierra en sí misma, no admite relación ni diálogo con nadie. El espectador queda totalmente al margen, no hay relación posible con él.
     
     La estatua de Auguste Rodin denominada originalmente "El poeta" y después "Dante pensando", sigue la diagonal ascendente de la cabeza inclinada adelante a la que se añaden las direcciones opuestas de piernas y brazos. La torsión del cuerpo favorece la multiplicidad de los puntos de vista del espectador, que tiene que rodear la estatua moviéndose en torno suyo. Sería necesario destacar la vida interior que desprende por todas partes, desde donde la observemos alcanza al espectador, e incluso, diría que se siente atrapado por ella.
    
       Hay que tener presente que existen más de veinte versiones de la escultura de "El pensador" en diferentes museos alrededor del mundo, en diferentes tamaños y salidos del taller de Rodin. Pero la que podríamos considerar la original fue bronce fundido y mármol, con un peso de 650 kilos que ya estaba acabada en 1880. Una de ellas se encuentra ubicada en la Plaza del Congreso de la Ciudad de Buenos Aires.
    
      Por último, "El pensador" se encuentra completamente desnudo. Es bien conocido entre los estudiosos de Rodín, la relación que existe en muchas de sus obras entre erotismo, arte y desnudez.          R.R.C.

jueves, 13 de junio de 2013

CARACTERÍSTICAS DE LA ARQUITECTURA EGIPCIA

          Se trata de un arte al servicio del soberano y de la religión, un arte teocrático, como su sistema político. Sus principales características son:
          a) Es una construcción en piedra, labrada de manera geométrica (sillares), y extraída de los mismos acantilados del Nilo. La técnica estaba muy adelantada. Para el deslizamiento de los bloques se usaban rodillos y para su elevación el plano inclinado. El transporte se hacía a lo largo del Nilo. Conocían también instrumentos y cálculos de medida. Así, para el trazado de líneas perpendiculares usaban el llamado «triángulo egipcio» un triángulo cuyos lados están en la proporción 3,4,5, y que por fuera es rectángulo.
          b) El colosalismo: la edificación resulta desproporcionada en relación con la función, pues ni se necesitaba tal volumen para enterrar en una pirámide el cadáver del faraón ni en los templos se congregaban muchedumbres que reclamaran espacios tan vastos. Sin embargo, les impulsa una obsesión por la presencia de fuerzas sobrenaturales y por el sueño de la supervivencia; en consecuencia, el edificio desborda la escala humana, se impone por su grandeza al ánimo del espectador y suscita sentimientos de temor.      
          c) Es una arquitectura arquitrabada, basada exclusivamente en líneas horizontales y verticales o, como en las pirámides, en una disposición en diagonal. Esto no quiere decir que desconocieran el arco y la bóveda, pues se sirvieron de ambos en construcciones subterráneas (desagües en especial), sino que aceptaron el arquitrabe como solución arquitectónica más apropiada para expresar su sentimiento estético.
          d) La columna juega un papel decorativo, además de estructural o de sustentación. Es de macizas proporciones, bulbosa, a veces, en la parte inferior, a semejanza del tallo de algunas plantas, de superficie lisa o fasciculada, simulando una serie de tallos atados en la parte superior por varios anillos horizontales. Suele tener basa en forma de disco.
          El capitel es campaniforme, bien en forma de flor abierta o de capullo de loto o papiro. En general, las columnas lotiformes carecen de base y no son bulbosas ni tienen hojas decorativas en su parte inferior, características que, en cambio, suelen distinguir a la papiriforme. En las fasciculadas los tallos de loto son de sección circular, mientras que los de papiro presentan sección apuntada.
          Además de estos capiteles, que son los más corrientes, existen otros como el palmiforme, empleado ya en fecha muy antigua, y el hathórico, que debe su nombre a la cabeza de la diosa Hathor con que se decora su cimacio o pieza que descansa sobre él. Aunque sólo excepcionalmente, también se emplea la columna protodórica de sección poligonal y coronada por un paralelepípedo.
          e) La decoración emplea con profusión los temas de carácter vegetal, entre los que destacan las flores de loto y de papiro y la llamada palmeta egipcia, terminada lateralmente en dos volutas o espirales y en un saliente central. También desempeñan papel de primer orden las representaciones de animales y símbolos sagrados, como el buitre de alas extendidas, el globo alado del sol, tan frecuente en las puertas de los templos; los escarabajos, emblema de la vida terrena; la cruz con el anillo, que simboliza la vida eterna; los ureus o serpientes sagradas, etc. De gran valor decorativo son también las inscripciones epigráficas jeroglíficas que cubren superficies del muro y de las columnas.
MANUAL DE HISTORIA DEL ARTE

miércoles, 12 de junio de 2013

CARACTERÍSTICAS DE LA ESCULTURA EGIPCIA

          Es, como la arquitectura, un arte al servicio de la religión, un arte teocrático, cuyas principales características son:
          a) Carácter funerario: las piezas más importantes proceden de los templos y de los sepulcros. El destino de muchas esculturas era sepultarlas en las tinieblas, de suerte que jamás fueron concebidas para el placer de la vista.
          Los egipcios admiten la existencia del alma. Pero ésta necesita del cuerpo. En todo ser hay una fuerza vital o Ka (también llamado doble) que mantiene al cuerpo. La destrucción de éste motiva la aniquilación del Ka y, por lo tanto, la anulación del alma. De ello proviene el afán de conservar el cuerpo por medio de prácticas de embalsamamiento, y mejor aún con auxilio de representaciones, pues en Egipto persiste la vieja creencia prehistórica de que la representación del objeto motiva la existencia del sujeto.
          Aparte de ello, las esculturas podían servir asimismo para la celebración de prácticas religiosas que el difunto requería en su peregrinación de ultratumba.
           b) La ley de la frontalidad: responde al deseo de evitar lo narrativo y episódico, que indica transitoriedad. Preside, por tanto, un deseo de detener o fijar el curso de la vida. El bulto evita toda clase de salientes (pegándose brazos y piernas al bloque) por riesgo de roturas, ya que todo desperfecto afecta a la vida de ultratumba del difunto. Aunque la cabeza se coloca de perfil,  el ojo se representa de frente para significar que la mirada tiene un carácter importantísimo en el ser humano.
          También en los relieves y pinturas se observa la ley de la frontalidad:  el que en un relieve se pongan las extremidades de perfil, el tronco de frente y las manos también de frente, es tanto como evitar también peligros de rotura. Otro tanto puede decirse del relieve en rehundido, que protege a la figura y asegura el perfil, que es lo que esencialmente define a la forma humana.
         
          c) La simetría: surge por la necesidad de arbitrar una composición. Es muy posible que en el desarrollo de la simetría haya contado decisivamente el empleo de ciertos elementos técnicos, tales como el cilindro sello, ya que el cilindro y la impronta que éste deja producen imágenes simétricas si se las pone al lado, y de igual manera el cilindro ha suministrado otro elemento estético, cual es la repetición serial.
          d) El simbolismo: el panteón egipcio aparece densamente poblado, pese a las épocas de monoteísmo. El atributo permite la identificación del dios. Anubis, dios de la muerte, adopta la forma de perro lobo o chacal. Los faraones advienen a la divinización, adquiriendo los atributos del dios: disco solar, símbolo de Amón o Ra; halcón, símbolo de Horus, el sol naciente. En la frente del faraón se yergue la cobra o áspid (ureus), símbolo de la protección de que está dotado el soberano.
          Existe a la vez una simbología política, como es el reinado en los dos Egiptos: el Alto Egipto (el sur) se caracteriza por una corona elevada sobre las sienes del faraón, y por la flor de loto o lirio. El Bajo Egipto (el norte) se representa por una corona truncada y por el papiro. La idea de reunificación de los dos reinos se expresa por la unión de las dos coronas, el halcón y el buitre, y el pulmón con la tráquea.
           e) La policromía: se aplicaba a las esculturas de caliza, pero sobre todo a las de madera. La coloración es simbólica, como lo prueba el que al hombre le apliquen una tonalidad ocre oscura, y a la mujer un color claro amarillento. El ideal de «claridad» es evidente, de suerte que hasta el sexo ha de diferenciarse rotundamente. Antes de pintar, y para favorecer el asiento de la policromía, las esculturas recibían una capa de estuco. Materias incrustadas en los ojos aumentaban la vivacidad de éstos.
          f) Espiritualidad: son figuras que poseen una misión trascendente. Tienen los ojos dirigidos al infinito, la frente elevada, los brazos adheridos al cuerpo, las plantas de los pies pegadas al suelo. Respiran eternidad e idealismo.
          El realismo se destina a los hombres ordinarios, a los funcionarios y servidores. En éstos hacen aparición la obesidad y otros defectos, como en los bufones que divierten al soberano.
          Aparecen diversos tipos, como la estatua doble, de hombre y mujer, que testifica la alta función social de ésta. Otra modalidad es la del escriba, que se muestra sentado en el suelo, atento a la escritura, pregonando la elevada consideración de esta función en Egipto.
          Los egipcios tallaron en todos los tamaños, desde lo colosal a lo diminuto, y en los más diversos materiales:  caliza blanda, madera, piedras duras y lujosas, como el granito, el basalto, la diorita, la obsidiana, el pórfido, etc.
                             
                 - EL RELIEVE
          Alcanzó gran desarrollo: templos, tumbas y palacios se cubren materialmente de relieves. La finalidad religiosa prevalece, pero no hay que olvidar el deseo de los faraones por inmortalizar sus propias acciones. Así nace el relieve histórico. Con frecuencia se acompañan estos relieves  de inscripciones para hacer más comprensible el tema: la escritura acude a la figura, por lo que la identidad entre el relieve y la palabra es perfecta. Su ordenación es la propia de la escritura: por pisos y en filas continuas, a la manera de rollos de papiro. No existe separación entre las escenas, y para ordenar los episodios se tienen en cuenta su importancia temática.
          No existe la perspectiva, ofreciéndose todo en primer plano. Para realzar la significación del faraón, se le representa en tamaño mayor y con superior dignidad. Por motivos de claridad, se evitan los entrecruzamientos, y aparecen todos los dedos de cada mano. Una policromía adicional acentúa la nitidez de la figura, que así se aísla del fondo.
          El relieve es generalmente plano. Existe una modalidad típica: el relieve excavado o rehundido. Una vez fijado el perfil de la figura, se excava, ejecutándose en el fondo un relieve plano. Lo que con ello se persigue es robustecer la línea del contorno, que es la que mejor define a la figura. Se establece un violento claroscuro. Las sombras son espesas, pero en el lado opuesto la luz resulta vivísima. El efecto estético que de ello se deriva resulta muy grato.
MANUAL DE HISTORIA DEL ARTE