miércoles, 19 de abril de 2017

JARRÓN HALLADO EN LA TUMBA DE TUTANKAMÓN

      Nos encontramos ante una bella pieza correspondiente a la XVIII dinastía egipcia, concretamente del joven faraón Tutankamón, como podemos ver en dos de los cartuchos que presenta, junto con el de su joven esposa y media hermana Anjesenamón, cuyo nombre encontramos en el cartucho de la derecha. Es un magnífico jarrón de alabastro decorado con guirnaldas y plantas en su parte superior, mientras en su lado izquierdo contemplamos la típica cobra real o ureus,  emblema protector del Bajo Egipto. Sobre una peana del mismo material contemplamos este bello objeto con el Nombre de Trono del monarca: “Neb Jeperu  Ra” y su Nombre de Nacimiento, por el que es conocido este faraón: “Tut-anj-Imen”, o sea, Tutankamón. Y en el tercer cartucho aparece el nombre de la reina ya mencionado anteriormente. En torno a los cartuchos podemos leer un texto jeroglífico que en esencia dice: El buen dios Señor de Egipto (El Señor de las Manifestaciones en Ra), que sea dotado de vida eternamente; El hijo de Ra, Señor de los canales (El símbolo vivo de Amón, Gobernador de Heliópolis del Sur) eterno; la Gran esposa real (Su vida es de Amón).
        R.R.C.
 

AMULETO DE LOZA DEL ANTIGUO EGIPTO

      Es un amuleto de loza descubierto en Nubia de época tardía (entre los siglos VII y VI antes de Cristo), y que se compone de cuatro símbolos: el más visible de todos, la maravillosa cruz ansada (ANJ) que significa la vida; el cetro (UAS) que la recorre simboliza el poder; el pilar de Osiris (DYED) que porta lo podríamos traducir por estabilidad; y el hombre con los brazos alzados (HEH) que aparece en la parte superior nos sugiere la infinitud. Luego, el portador de este potente amuleto deseaba gozar de poder, estabilidad y una larga vida. Por último, esta combinación de símbolos en una misma pieza es algo habitual en la cultura del Antiguo Egipto.
     Todavía queda mucha gente que cree en la bondad de estos objetos y que les traerá suerte poseerlos, motivo por el cual todavía se siguen produciendo y demandando. Yo tengo una reproducción como la que vemos en la imagen, aunque no creo en absoluto en sus poderes mágicos, no obstante, el vendedor me aseguró que, aunque yo no creyera en eso, me protegería igualmente, así que, me convenció para que le comprara una.
NOTA: Si alguien no identifica los cuatro símbolos, añado esta imagen reelaborada por mí con el programa Paint:
      R.R.C.
APÉNDICE:

                                                  AMULETO PROTECTOR

     Qué duda cabe de que en la antigua sociedad egipcia los amuletos gozaron de una gran popularidad, independientemente de la clase social a la que se pertenecía; desde el faraón hasta el más humilde siervo confiaron en estos objetos para protegerse, o solicitar al destino: suerte, amor, riqueza, salud… en fin, un amplio abanico de opciones eran las que ofrecían a sus confiados portadores.
     Uno de mis preferidos pende de un collar de la princesa Mereret, allá por el siglo XIX a. de C. Parecido al anterior y del mismo significado, aunque no puedo precisar su fecha, es el que pude fotografiar en una vitrina del Museo Metropolitano de Nueva York, y que podemos ver en la imagen. Es un colgante compuesto por tres signos jeroglíficos diferentes que dotaba a la persona que lo llevase de una gran protección, además de la belleza que aportaba como adorno. Como vemos, sobre una base de oro se introducían piedras de distintos colores que lo dotan de una gran vistosidad. En la parte inferior se emplea un jeroglífico con forma de cesta dividido en bandas paralelas, en donde se colocaban los minerales dispuestos en galería, y que podríamos traducir por: “toda”. En la parte superior y en el centro, se coloca la famosa cruz egipcia que se representa como una antigua cordonera de sandalia, y hace alusión a “la vida”. A ambos lados de la misma, aparece un conocido jeroglífico que se inspira en un salvavidas hecho de papiro, utilizado por los barqueros del Nilo para protegerse de cualquier contingencia inesperada. Al igual que este flotador el signo es un ideograma que se aprovecha para expresar la idea de “protección”. Luego, el colgante completo lo podríamos traducir por: “Toda protección en la vida”. Es poca, añadiría yo.
         R.R.C.

Escarabeo egipcio

    
  Este precioso escarabajo egipcio fue descubierto cerca de la ciudad portuaria de Haifa en Israel, según comunicó la Universidad de dicha localidad. Es de una gran antigüedad, ya que, perteneció a un virrey o visir, alguien que ocupó un cargo semejante al José bíblico, probablemente responsable del Tesoro Real de la decimotercera dinastía del Egipto faraónico, que gobernó el país del Nilo entre el 1780 y 1630 a. de J.C.  Además de llevar grabado el nombre del propietario (aún sin descifrar), los jeroglíficos que muestra este precioso escarabeo en su base hacen referencia al portador del sello, a la resurrección, a la vida eterna y a la estabilidad necesaria para conseguirlo. Y, todo ello, centrado en la satisfacción del dios Amón como divinidad del Bajo Egipto.
      R.R.C.

BRAZALETE DE LA PRINCESA SIT-HATHOR-YUNET


  
     En el cierre de esta magnífica pulsera de oro y piedras de adorno como cornalina y turquesas, vemos el cartucho que contiene el nombre de Amenemhat III (“Vive la verdad de Ra”). Si lo traducimos todo, pone lo siguiente: “El buen Dios, Señor de Egipto Amenemhat III, que sea dotado de vida”. La palabra señor se refiere a aquel que controla y domina sus posesiones. Es una pieza de la XII dinastía egipcia, hallado en la tumba de esta princesa en Fayum, el-Lahun, en unas excavaciones llevadas a cabo a finales del siglo XIX por Flinders Petrie. Actualmente se conserva en el Museo Metropolitano de Nueva York.
     R.R.C.
NOTA: Imagen del autor.

Tarrito para ungüentos de Amenofis III

      Conservado en el Museo del Louvre de París tiene una antigüedad de 3400 años, ya que perteneció al faraón Amenhotep III de la XVIII dinastía egipcia, también conocido por su nombre griego Amenofis III. Es de pequeño tamaño, ya que presenta unas medidas de 8,40 cm de altura y 6,60 cm de anchura. El material utilizado es loza silícea que le da ese aspecto cristalizado. En la parte superior rodeando la tapa, presenta una decoración simétrica a base de trazos de color azul con terminaciones redondeadas en color rojo. Pero lo que más destaca es, la inscripción en lengua jeroglífica enmarcada en un amplio rectángulo trapezoidal en su parte central, grabada en tono azul sobre el fondo amarillento que presenta toda la pieza. Aquí podemos observar dos cartuchos con los nombres del monarca deseándole que sea dotado de vida eterna, y un tercer cartucho con el de su esposa. El primero de la izquierda es su “Nombre de Nacimiento”, que traducido al castellano sería: Amón está satisfecho; Gobernador de Tebas. A continuación, su “Nombre de Trono” lo presenta como un buen dios: El Señor de la justicia es Ra. Por último, el nombre de su esposa Tiye, con el determinativo no legible (la mujer sentada con diadema y flor colgando) de que ese nombre corresponde a una reina, ocupa el tercer lugar. Y bajo el cartucho: ¿salud?
     R.R.C.

APÉNDICE:

     De los padres de la esposa del monarca es un precioso cofre de madera localizado en el sepulcro de Yuya y Tuyu en el Valle de los Reyes, en la antigua Tebas (la actual Luxor egipcia), se remonta a la época de la XVIII dinastía. Del siglo XIV a. de J.C. se guarda en el Museo de El Cairo en un excelente estado de conservación. Se encuentra decorado con marfil, ébano, fayenza azul y oro. Se eleva sobre cuatro patas y se remata con una impresionante tapa abovedada. La tumba fue descubierta a principios del XX y, aunque saqueada en la antigüedad, se halló un importante ajuar.
     En cuanto a la inscripción jeroglífica tenemos que recordar que los faraones tenían hasta cinco nombres, y aquí observamos tres de ellos: en la parte frontal y de derecha a izquierda aparecen el Nombre de Horus, El Nombre de Trono, y el Nombre de Nacimiento de Amenofis III, yerno de esta acaudalada e influyente pareja; hasta el punto, que se le permitió enterrarse en el Valle de los Reyes reservado para los monarcas de Egipto, tal y como indica su nombre. Se podría traducir como sigue: “Qué viva Horus [toro poderoso del que aparece la Justicia]; el Dios perfecto (Señor de la justicia de Ra); el hijo de Ra (Amón está satisfecho, gobernador de Tebas) que sea dotado de vida”*. En la parte lateral del cofre aparece repetido el Nombre de Trono del faraón como rey del Alto (el junco) y el Bajo (la abeja) Egipto, a ambos lados de la famosa cruz ansada, símbolo de “la vida”. En la franja inferior nos encontramos con una decoración en galería de dicho símbolo.  Por último, tanto las patas del mueble como los bordes se encuentran adornados con formas rectangulares que van alternando vivos colores, sin olvidar que el azul turquesa y el dorado dominan el conjunto de esta maravillosa obra de arte.
*Nota: entre corchetes el Nombre de Horus y entre paréntesis los dos restantes.
    R.R.C. 
Aviso: Imágenes obtenidas de Internet.

BRAZALETE DEL FARAÓN TUTMOSIS III

     “Hijo de Ra, el buen dios, Tutmosis III, que sea dotado de vida eternamente”. Así podríamos traducir el texto jeroglífico que aparece grabado en hueco-relieve, en el interior del magnífico brazalete de este faraón egipcio del siglo XV antes de J.C. En la parte izquierda observamos su Nombre de Nacimiento (Engendrado por Tot, de bellas manifestaciones; traducido al español), mientras en la parte derecha comprobamos su Nombre de Trono (Men-jeper-re; en jeroglífico). El exterior de la joya elaborada en oro, destaca por su decoración a base de piedras de adorno de diversos colores como: turquesa, cornalina…, que producen un bello efecto cromático combinadas con el dorado metal. Por último, debió de pertenecer a una de las tres esposas extranjeras de este poderoso soberano.
NOTA: Lo podemos ver en el Museo Metropolitano de Nueva York.
       R.R.C. 

CAJA DE TUTANKAMÓN




     Aquí vemos una preciosa caja de madera de ébano, marfil y varias pastas de colores, con forma de cartucho (shen) encontrada por H. Carter en la tumba de Tutankamón, con una excelente tapa adornada con signos jeroglíficos de distintos tonos y en relieve, en la que podemos leer su nombre: Tut-anj-imen (El símbolo vivo de Amón), y en la parte inferior: Heqa-Iunu-nesut, es decir, Gobernador de Heliópolis del sur (localidad cercana a Tebas). Probablemente, este pequeño objeto se utilizó en ceremonias y en momentos importantes, y también sufrió el saqueo en el Egipto faraónico, igual que otros baúles de la tumba. No obstante, todavía contenía objetos valiosos cuando fue descubierta por el arqueólogo británico.
       R.R.C.