martes, 26 de febrero de 2013

El templo de Kom Ombo

     
     A orillas de rio Nilo, en su ribera oriental, al norte de la ciudad egipcia de Asuán, se levanta imponente el gran templo de Kom Ombo. Su construcción data de época helenística, concretamente del reinado de Ptolomeo IV Filométor en el siglo II antes de J.C., aunque, posteriormente, cuando los romanos ocuparon Egipto, se hicieron algunas ampliaciones. Pero lo interesante de esta construcción es que se trata de un templo doble, el único del Antiguo Egipto, por lo tanto, cuenta con dos entradas, dos salas hipóstilas, dos patios y dos santuarios: el izquierdo consagrado al dios cocodrilo Sobek y el derecho al dios halcón Horus, (hay que tener presenta que esta zona se encontraba plagada de cocodrilos) y como Sobek era la encarnación del mal, para contrarrestar, la otra mitad del edificio  se dedicó a su más bondadoso hermano Horus. Dato curioso es, que fue utilizado como iglesia por los coptos (cristianos egipcios).
     El templo se encuentra en buen estado de conservación, no es muy antiguo si lo comparamos con otros monumentos del Egipto faraónico. No obstante, ha sufrido la acción del Nilo, terremotos, incluso que sus piedras sirvieran para la ejecución de otras obras posteriores, su patio por ejemplo está en ruinas, con los muros laterales y el pilono destruidos. En sus muros, en los que hay muchas pinturas y grabados, aparecen representadas todas las fases de construcción que se llevaron a cabo, así como un grupo de instrumentos quirúrgicos, lo que indica que el templo acogía enfermos y cuenta con dos nilómetros  para medir el nivel de las aguas del río que tan cerca pasaba. Por último, fue excavado por Jacques de Morgan a finales del siglo XIX.
     R.R.C.
Nota: foto del autor.

P.D. Añadido en agosto de 2016
                     Cartucho del emperador Tiberio en el templo egipcio de Kom Ombo
    
      Este cartucho pertenece a Tiberio, y es diferente al de los demás soberanos del Antiguo Egipto, ya que era de un emperador romano y no se trataba como a los faraones egipcios, pues el escriba se limitaba a transcribir su nombre fonéticamente con signos jeroglíficos, por ello, no puede ser traducido como el cartucho de un faraón. Es como si nuestro nombre lo escribiéramos utilizando los signos de esta bella escritura.

     En primer lugar, nos encontramos con un signo que representa una cuerda para atar y se transcribe por la letra t. Le siguen dos juncos en flor que los podríamos considerar tanto como una y, una doble i (ii), e incluso una sola i latina. El destacado mamífero que ocupa la parte central equivale al sonido ba. La boca entreabierta que observamos bajo sus patas es una r. De nuevo aparecen los dos juncos en flor con el significado que ya sabemos. El cartucho concluye con un trazo que simboliza un lazo, y es un signo bilítero que equivale a las vocales ua; no obstante, si tomamos como referencia los cartuchos de Ptolomeo o Cleopatra, por ejemplo, lo podríamos considerar simplemente como una o. Por último, aparece una pequeña corona que podría ser un determinativo no legible. Si juntamos todo lo anterior tenemos: T-i-ba-r-i-o, es decir, Tiberio en español. Por lo tanto, es un cartucho de carácter fonético.

     R.R.C.
Nota: imagen bajada de Internet, e indicación en rojo del autor.