Esta magnífica moneda de oro tiene un peso
que supera ligeramente los 8.5 g y unos 20 mm de diámetro. Fue mandada a acuñar
en la ceca de Colofón (en Asia Menor) en la época de Filipo III de Macedonia,
poco después de la muerte de Alejandro Magno en el 323 a. C. Precisamente
observamos en su faz mirando hacia la derecha la cabeza laureada del dios
Apolo, con un evidente realismo, impresionantes mechones, rostro sereno y con
rasgos que nos recuerdan al gran conquistador. Esta cara es anepígrafa, ya que
la inscripción se la reserva para el exergo del reverso, en donde leemos en
letras griegas: FILIPPOU, la cual, hace referencia al rey Filipo. En el resto
del campo de la moneda vemos una diga (carro tirado por dos caballos) con su
auriga que sostiene las riendas con su mano izquierda, mientras en la derecha
sujeta una vara. La escena es muy dinámica con los caballos al galope y el
auriga echado hacia adelante. Bajo las patas de los animales observamos un
trípode, que podemos vincular con una emisión concreta que mandó realizar
Filipo III. Por último, indicar que fueron conocidas estas piezas con el nombre
de filipos.