jueves, 16 de mayo de 2013

El Acueducto de Segovia

     Una curiosa y vieja leyenda sobre el acueducto de Segovia forma parte del folclore popular. Cuenta: que una niña pobre tenía que subir todos los días a por agua a lo alto de una colina y bajar campo a través con el cántaro lleno, lo que le suponía un gran esfuerzo. En esta situación tan monótona y desesperada solicitó al mismísimo demonio que hiciese algo para ayudarle, a cambio, se pondría inmediatamente a su servicio. Se comprometió con la niña a construir un acueducto en sólo una noche, que hiciese innecesario tan pesado viaje, tenía que estar acabado antes de amanecer un nuevo día. Un ejército de diablillos acompañaron al demonio a construir el acueducto con un gran estruendo durante toda la jornada nocturna, con el ir y venir cargados de material y colocándolo rápidamente en su sitio. Cantó el gallo, señal de que la noche había llegado a su fin y…. quedaba una piedra por poner. Luego, el demonio perdió la apuesta y no poseyó a la niña. En el hueco que quedó se encuentra ahora la estatua de la Virgen de la Fuencisla.
           
     Labrado todo el acueducto en granito, tal vez ninguno le supera en elegancia y grandiosidad, y asombra el pensar que obra tan gigantesca se edificara para proveer de agua a una ciudad seguramente bastante pequeña. Es uno de los monumentos más significativos y mejor conservados que nos legaron los romanos en la Península Ibérica. Mide unos setecientos metros de longitud y unos treinta de altura máxima. Consta que existe en el siglo I, y, al parecer, es de tiempos de Augusto, aunque otros autores, lo datan de época de Nerva o Trajano a principios del siglo II.
     El Acueducto consta de dos arquerías superpuestas, la inferior de 44 arcos y la superior de 119. Son arcos de medio punto con luz variable, aunque aparecen también peraltados ligeramente, apuntados y algunos carpaneles como consecuencia de las reconstrucciones llevadas a cabo, la primera de ellas en tiempos de los Reyes Católicos. No podemos olvidar, por lo sorprendente del hecho, que tanto los arcos inferiores como los superiores se sujetan sin la utilización de ningún tipo de argamasa, ni nada por el estilo, simplemente por el equilibrio entra las fuerzas y los pesos de sus piedras. Increíble, pero cierto  
    
     En el tramo principal del Acueducto, el piso inferior de la arquería se adapta a las variaciones del terreno y los pilares aumentan su grosor de manera escalonada de arriba a abajo. Los arcos tienen una luz aproximada de 4'50 m. y las enjutas se completan con sillares generalmente en cinco hiladas que se coronan con otra más ancha, cuyo vuelo forma una cornisa, que sólo se conserva en la parte central.
    
     El segundo piso consta de 119 arcos con pilares iguales, con una altura de 4 m. hasta la cornisa superior. Los arcos tienen 5'10 m. de luz  y las enjutas aparecen formadas por tres hiladas de sillares. Hay que destacar también el sotabanco formado por tres hiladas de sillares con cornisa y el pilar central que aparece recrecido con nichos para esculturas, que constituyen las únicas variaciones estructurales que aparecen en esta zona, que es la más característica del acueducto segoviano.
    
     El Acueducto de Segovia puede relacionarse con los arcos de triunfo, que repiten este mismo esquema de arcos-pilares coronados por áticos. Así los tres pilares de mayor altura de la parte central presentan la imagen de un arco conmemorativo con todos sus elementos, lo que subraya aún más claramente la idea de monumentalidad y grandiosidad de la construcción.
    
     Supone la realización de una obra ciclópea que se integra en su marco natural, adaptándose al terreno, es decir, una obra urbana que se integra en la naturaleza. Se adapta rítmicamente a las pendientes del terreno, cumpliendo cada arquería su función precisa.
    
     En 1992 se tomó una decisión importante con vistas a su mejor conservación: se prohibió la circulación de vehículos por debajo de los arcos, con la cual, se evitaron accidentes y disminuyó el nivel de contaminación muy perjudicial para la piedra. A día de hoy, continúa siendo el monumento más representativo de la ciudad de Segovia. Sin olvidar la ingente cantidad de construcciones que merecen nuestra atención cuando tenemos el privilegio de pasear por sus calles y contemplar las iglesias románicas de bellísima factura que nos vamos encontrando cada pocos metros.
     R.R.C.