domingo, 19 de mayo de 2013

El Patio de los Leones de la Alhambra

     El monumento más importante de época Nazarí en la España musulmana es la Alhambra de Granada, comenzado a construir por Mohamed I sobre una pequeña fortaleza que ya existía en el siglo IX. Presenta una planta irregular y su recorrido se parece mucho a un laberinto (para visitarla es aconsejable ir acompañado por una persona que ya la conozca), por consiguiente, es fácil despistarse por allí, repetir estancias y olvidarse otras. El núcleo principal del palacio se construyó en el siglo XIV empleándose materiales pobres en general, y de ahí la necesidad de su recubrimiento. Incluso en algunos lugares se llega a un verdadero horror vacui.
    El Patio de los Leones es el segundo patio de la Alhambra en cuanto al tamaño, pero es el más famoso y decorado, y en torno a él se estructuraba la zona del harem. Lo construye Mohamed V a fines del siglo XIV y principios del XV. Es un patio de forma rectangular con pórticos en los cuatro frentes. En los más estrechos avanza un pórtico sostenido por columnas múltiples que son genuinas del estilo nazarita: de fuste cilíndrico y muy fino, sostenido por una basa con escocia. En su parte superior posee numerosas anillas o collarines, mientras que el capitel consta de un cuerpo cilíndrico y otro paralelepípedo, cubierto con decoración vegetal de tallos alargados, parecida a la que encontramos en el ataurique de yesería. Se les suele denominar columnas de galgo.
     El efecto de luz y perspectiva da un inigualable encanto a este recinto, una de las mejores obras de la arquitectura española de todos los tiempos. Todos los soportes son de dintel y los arcos solo cuelgan como una decoración de yeso y estuco polícromo que convierte la arquitectura en sueño de estalactitas mitológicas.
     En el centro del patio hay una fuente de mármol blanco, sostenida por unas esculturas con doce leones, de ejecución antinaturalista. Destaca la decoración epigráfica en el reborde de la fuente, que recoge unos versos amorosos. De la misma surgen cuatro canalillos que simbolizan los cuatro ríos del Paraíso: leche, miel, agua y vino (que no embriaga).
     Quién tenga oportunidad de ir a Granada que no se olvide de darse una vuelta por la Alhambra, es uno de los palacios más bellos de su tiempo. ¡Ah! y no salga de ella sin ver el Patio de los Leones. Seguro que le encantará.
     R.R.C.