sábado, 23 de mayo de 2026

La mujer más poderosa del mundo

 

     Serían varias las candidatas para ser la segunda mujer más importantes de la historia, a voz de pronto, me surgen varias que podrían ocupar ese lugar: la conocida Cleopatra, reina de Egipto u otras egipcias como Nefertiti, o Hatshepsut; en el ámbito de la ciencia como Marie Curie, Ada Lovelace, la misma Hipatia en la antigüedad…; La emperatriz china que fundó su propia dinastía en la Edad Media, Wu Zetian; en remate, todavía hay sitio para algunas más. Yo lo tengo claro, en mi modesta opinión, la medalla de plata se la otorgaría a Isabel I de Castilla, más conocida como Isabel la Católica, sin duda fue una mujer que acumuló en sus manos mucho poder, con ideas claras y adelantadas a su época. Pero de lo que no existe vacilación de ningún tipo es sobre quién es la mujer más influyente e importante de toda la historia de la humanidad hasta hoy, tal y como recoge la portada y el artículo de la conocida y prestigiosa revista a nivel internacional National Geographic, en su número de diciembre de 2015: LA VIRGEN MARÍA. Al margen de las creencias o ideologías de cada cual, es un hecho que no admite discusión, es una evidencia objetiva.

     La Virgen se ha convertido en una figura global, que ha influenciado en la vida de millones y millones de seres humanos durante los últimos dos mil años., según la relevante periodista Maureen Orth, como la gran intercesora de los hombres ante su hijo Jesús, papel que ya le reconocía el tercer concilio de Éfeso en el siglo V. Qué duda cabe, de que es el mejor ejemplo de amor maternal y disposición al sufrimiento por los demás.  Es la imagen femenina más reproducida en toda la historia del arte, tanto en pintura como en escultura, recordemos la Piedad de Miguel Ángel, por poner un ejemplo, en la poesía, en la música..., la confidente de millones de personas que hablan con ella y le hacen peticiones a diario, la capacidad de movilización que tiene hoy en día, basta con recordar los santuarios que tiene repartidos por el orbe: el de Lourdes, Fátima, el de Guadalupe, en Ciudad de México, visitado por millones de personas al año, el de Medjugorje…

     Tampoco hay que olvidar que para le religión musulmana es la más importante de las mujeres (Maryam) destacando su profunda piedad y sumisión a Dios, que la eligió para ser madre de unos de los profetas más importantes que para esta religión fue Jesús de Nazaret, además de hacer hincapié en su castidad. Precisamente, la sura (capítulo) 19 se llama María. Es mencionada 70 veces en las 114 suras del Corán. En consecuencia, la Virgen María se cita más en el Islán, y de una manera más extensa, que en los evangelios.

     Por último, no me resisto a contar una anécdota que me pasó en las dos ocasiones que he tenido la oportunidad de visitar la que te muestran cono casa de la Virgen, a las afueras de Éfeso, en la actual Turquía. La guía que llevábamos se nos presentó como musulmana, nos decía que ella le pedía muchas cosas a la Virgen, en la que creía firmemente, y que algunas de sus peticiones obtuvieron respuesta. En fin…

NOTA: Hay otra entrada en el blog llamada: La casa de la Virgen en Éfeso

     R.R.C.


domingo, 10 de mayo de 2026

LOS EVANGELIOS

 

     Los Evangelios son los manuscritos más documentados de toda la historia antigua,  tanto por el número de copias que tenemos de ellos, como por la concordancia que se observa entre los mismos. No entro en las contradicciones que los propios evangelistas presentan entre sí, ya que es una cuestión demasiado extensa que sobrepasaría los límites de este post, así como los Evangelios apócrifos y los gnósticos que son un tema para tratar aparte. Se copiaban a mano por los amanuenses, se hacía en papiros (derivado de la planta Cyperus papyrus, que crecía en las orillas del río Nilo) o pergaminos (pieles de animales: cabras, ovejas, etc.). Cuantos más tengamos, mejor documentados tendremos los textos originales. Si comparamos con otros relatos antiguos, nos encontramos que tan solo tenemos 2 o 3 copias del historiador Tácito; unas 11 de Platón; rondamos las 100 del poeta Virgilio; y de la que más,  La Ilíada y La Odisea de Homero, en torno a 600 copias. ¿Qué ocurre si comparamos estas cifras con los Evangelios? Pues que nos encontramos con más de 15 000 manuscritos, de los cuales más de 5 300 en griego (cabe recordar que excepto el de san Mateo que lo escribió en primer lugar en arameo o hebreo), pero no se ha conservado; asimismo, unos 8 000 manuscritos latinos; y miles en otras lenguas como el siriaco, armenio o el copto. En fin, las cifras se comentan solas, pero lo más impresionante del conjunto es que todos concuerdan entre sí, no se observa variante alguna en la doctrina, aunque pueden haber pequeños errores que para nada interfieren en lo fundamental, como faltas de ortografía o confusiones en la transcripción; o como se escribía un nombre propio que era desconocido para el copista. Fallos puntuales y típicamente humanos. Los amanuenses hacían su trabajo desde Roma, Damasco, Alejandría… lugares alejados entre sí, lo cual impediría ponerse de acuerdo para presentar al mundo un gran y monumental engaño. Pensar semejante cosa es de locos o paranoicos, parece más razonable que cada copista lo hiciese por su cuenta. Además ¿Qué ganarían con su mentira?

     Respecto a la antigüedad de las primeras copias, ya que los originales escritos a puño y letra por los evangelistas no los tenemos, al igual que tampoco conservamos los textos originales de cualquier personaje, escritor, historiador, o libro antiguo, e incluso algunos de ellos son muy posteriores a los mismos. Sirva de ejemplo que la biografía de Alejandro Magno se redacta 300 años después de su muerte.; las doctrinas de Buda se ponen por escrito 500 años posteriores; la copia más antigua de Tucídides es de 1300 años después; los textos de Julio César son 850 años posteriores; los de Heródoto otros 1300 años; los del historiador y biógrafo romano Suetonio 850 años; y así podríamos hacer una lista interminable. Bien, hasta ahora se consideraba que la doctrina de Cristo empezó a escribirse, al menos, 50 años después de su muerte o primera mitad del siglo II. Sin embargo, en la actualidad ya hay estudiosos que las llevan  a la segunda mitad del siglo I inclusive 15 o 20 años tras su crucifixión.

     Conclusión: los Evangelios que nosotros podemos tener en la mano hoy en día son los mismos que los originales, ya se ha encargado la crítica textual y la crítica histórica de demostrarlo, además de otras ciencias. Por lo tanto, no hay nada que la Iglesia nos pueda ocultar al respecto, salvo sus propias vergüenzas (seguro que son muchas), como toda empresa y organización humana.

NOTA. El cuadro que precede a este texto lo pintó Caravaggio en 1602, en el que vemos a san Mateo escribiendo su Evangelio con un gran esfuerzo, tal como correspondería a una persona que no es escritor. Por ello y otras cuestiones indecorosas, según los sacerdotes que encargaron la obra, la descartaron y pidieron al artista que pintara otro, en el que la inspiración divina fuese más evidente. El de la imagen fue destruido en un bombardeo de Berlín durante la Segunda Guerra Mundial.

     Este es el otro cuadro que pintó a los monjes a finales del mismo año que el anterior, que transmitía un mensaje más solemne y de santidad, iluminado por el ángel de Dios. Se conserva en una iglesia de Roma. 

      R.R.C.