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domingo, 23 de agosto de 2026

VASO CAMPANIFORME

 

     De finales del tercer milenio o principios del segundo antes de Cristo, este magnífico vaso de arcilla hallado en Ciempozuelos (Madrid), está cocido a fuego reductor, es decir, en un horno donde se consume el oxígeno, lo que da lugar al oscurecimiento de la pieza, como es el caso que nos ocupa. Presenta una forma de campana invertida y luce una minuciosa decoración geométrica rellena de pasta blanca, excepto un par de franjas que nos ofrecen un aspecto metalizado. Se cree que poseer uno de estos objetos daba prestigio a su dueño en aquellos lejanos tiempos y, posiblemente, se utilizaban en fiestas para ingerir en ellos algún tipo de bebida. En la actualidad se encuentra expuesto en la primera planta del Museo Arqueológico Nacional (MAN) y nos regala un excelente estado de conservación. En fin, un elegante y fino recipiente.

      R.R.C.

miércoles, 3 de junio de 2026

ANILLO ROMANO (INTAGLIO)

 

     Según recoge el diario español ABC, un camionero y militar británico aficionado a la búsqueda de antigüedades, en el campo de Somerset, halló un anillo de oro de gran tamaño, muy decorado y con una piedra de adorno engastada, valorado en unos 90 000 euros. Con un peso cercano a los 50 g y datado a finales del siglo III d. C., se ha dado a conocer más tarde de 2018 cuando fue descubierto, ya que la noticia es del 2 de junio de 2026. Lógicamente, esta joya nos ilumina para hacernos una idea de la capacidad creativa que tenían los orfebres, en esos tiempos de inestabilidad en Somerset, capaces de elaborar piezas como las continentales, alcanzando grandes cotas de detalle. El oro está ricamente trabajado, mientras la piedra engastada que los romanos llamaban: intaglio, nos muestra exquisitamente grabada en su superficie y en huecorrelieve a la diosa Victoria, como una auriga conduciendo una biga (carro tirado por dos caballos) al galope, en un carruaje de poco peso utilizado en las carreras de la antigua Grecia y Roma. El dinamismo de la escena es patente, y hay que suponer que sería la ganadora de la competición. Será expuesta en el Museo de Somerset. Por último, aparte de su valor artístico, se utilizaban como anillo sello para firmar documentos.

     R.R.C.


martes, 21 de abril de 2026

LA VERDAD SALIENDO DEL POZO

 

     Estamos viendo una pintura al óleo sobre un lienzo conservada en Francia, su autor Jean-León Gérôme la pintó en 1896, con unas dimensiones de poco más de 90X72 centímetros. Fue, posiblemente, el máximo representante del academicismo francés. No solo pintó, ya que también fue escultor y profesor de pintores cualificados posteriores. Sus temas preferidos  fueron tanto históricos como mitológicos, logrando altas cotas de calidad en ambos. Este movimiento se vanagloria de presentar una gran calidad técnica, a la vez que de una exorbitante elegancia en todas sus obras. Esta corriente artística se fomenta en el Estado galo comprometiéndose con las directrices de la Academia de Bellas Artes de París.

     Para comprender lo que estamos contemplando; una bella y joven mujer desnuda con un rostro sorpresivo, yo diría combativo,  saliendo de un pozo o aljibe con un látigo en su mano derecha, harta de que la oscuridad y la mentira que simboliza el pozo termine ganando la batalla y prevalezca la luz de la verdad. Y si tiene que hacer uso del flagelo para ello lo hará sin vacilar. El autor, conocía al filósofo griego del siglo IV a. C., Demócrito, al cual hace alusión cuando este decía: “De verdad no sabemos nada, porque la verdad está en un pozo”. La verdad, únicamente puede estar representada por un cuerpo femenino desnudo, que no tiene nada que esconder, y todo está a la vista de los demás. Otra cuestión que no debemos pasar por alto es el Caso Dreyfus, que golpeó a la sociedad francesa por estas fechas, y que la dividió en dos: unos a favor de este capitán judío del ejército francés y otros en contra, que podríamos resumir en semitas y antisemitas. Fue un complejo caso de espionaje entre Francia y Alemania por una entrega de documentos secretos militares, que el Estado Mayor francés quiso cerrar en falso, culpando para ello a este capitán por espionaje militar para el país vecino. Cuando se revisa el caso aflora la verdad, y Dreyfus sale inocente. Luego, este cuadro es una clara alusión a este asunto, y deja claro cuál es la posición del artista: que la verdad salga de la oscuridad y resplandezca la luz.

       R.R.C.


domingo, 19 de abril de 2026

EL COLUMPIO DE FRAGONARD

 

     Es una pintura al óleo sobre lienzo, más bien de pequeño tamaño, ya que sus medidas son de poco más de 80 cm de alto por 65 de ancho, y actualmente se conserva en Londres, formando parte de la colección Wallace. Es una obra de estilo rococó surgido en Francia durante el segundo tercio del siglo XVIII, aunque esta fue realizada en 1767 a petición de un rico barón, para homenajear y obsequiar a su amante, convirtiéndose además en una de las pinturas más características y simbólicas de este movimiento artístico, que sucedió la Barroco que se sentía más identificado con el absolutismo, mientras que el Rococó, altamente decorativo y lleno de tonos pastel con horror vacui (el horror a dejar espacios en blanco, es más que evidente), estaba más en consonancia con la mediana y alta burguesía de la época. Digamos, que el Rococó llevó hasta el extremo el refinamiento y los aspectos decorativos, a los que añade la sensualidad, del arte Barroco del siglo XVII y parte del XVIII, que surgió como una reacción al clasicismo renacentista con escasos elementos vistosos y ornamentales.

     A primera vista nos parece un cuadro inocente, e incluso idílico, nada más lejos de la realidad si continuamos observando la pintura al detalle. También vemos una naturaleza desbordante que lo inunda todo, y una sugestiva luz que se abre paso entre ella para que podamos observar lo que está ocurriendo en la mitad inferior de la tela, que es donde se desarrolla el acontecimiento. No soy partidario de seccionar los cuadros, pero en este caso, la parte superior (la mitad del mismo) es perfectamente prescindible, a pesar de la exuberante naturaleza que nos presenta. Estoy completamente seguro que si un grupo de espectadores lo comentan, todos ellos se referirán a lo que ven en la mitad inferior. Vamos a ello:

     Vemos, como escribía antes, lo que sería una inocente y linda escena de una señorita elegantemente vestida que se balancea en un columpio, en medio de un frondoso parque británico, a la que se le escapa un zapato, que sale disparado a una pequeña estatua de Cupido (Eros en la mitología griega), que simboliza, precisamente, el deseo y la pasión, lo cual contribuye a explicarnos mejor lo que está ocurriendo. En la penumbra aparece, para unos el marido y para otros el amante decrépito sentado sobre un banco de piedra, que a través de unas cuerdas mece el columpio con rostro complacido, pues sus fuerzas ya no dan para satisfacer la impetuosidad de la joven. A su derecha comprobamos dos cupidos y un delfín que hacen alusión a Venus, la diosa del amor, el deseo y la sexualidad; y un pequeño perro ladrando delante de él, que en este caso no simboliza la fidelidad, como ocurre en el arte en tantas otras ocasiones. Recordemos, por ejemplo, el matrimonio Arnolfini de Jan van Eyck. El joven y refinado amante extiende su brazo de tal manera, que algunos lo interpretan como una insinuación a un falo erecto. Asimismo, se encuentra en la mejor posición, ya que desde su sitio disfruta de una especial perspectiva para observar las piernas  y partes íntimas, que la mujer le muestra sin ruborizarse. Mientras ella divisa de una manera cómplice su rostro, ve como el “pillín” dirige la mirada a su sexo.

     Haciendo un ejercicio de imaginación, cabría preguntarse, si el presunto marido era consciente de la situación o no. Si no lo era, estaríamos ante una infidelidad de la joven amante o esposa. Y, si lo estaba, peor todavía, ya que estaríamos ante una cuestión de voyerismo masoquista. Sea como fuere, no es una obra inocente, como nos pudiera parecer en un principio, sino un cuadro cargado de sensualidad, picardía y erotismo. Creo que es el mensaje que Fragonard trata de transmitirnos. Por último, después de estos escarceos y vaivenes, el mundo de la cultura, como se dice ahora en España, exigirá moderación, mirar, hacer una parada y plantearse nuevos retos, lo cual llevará  la creación artística al Neoclasicismo, una vuelta al mundo grecorromano.

       R.R.C.



jueves, 9 de abril de 2026

TORO ALADO EN TRAFALGAR SQUARE

 

     Nos podríamos preguntar: ¿qué hacía  Lamassu en este plinto del centro de Londres? Puesto que es así como se les conocía a estas esculturas en la antigüedad y que, lamentablemente, lo han retirado, ya que era muy admirado, comentado y fotografiado, al menos cuando yo lo visité. Fue elaborado por el artista  Michael Rakowitz, en homenaje a una deidad similar destruido por el fanatismo religioso en el actual Iraq. Cuando corría el año 2015 y empleando para ello más de diez mil latas, por supuesto vacías, de sirope (un líquido dulce, aunque en este caso eran de mermelada de dátiles), alcanzando los seis mil kilogramos de peso y una altura de 4.5 metros.

     Es, por tanto, una réplica a escala 1/1 de una divinidad protectora asiria, pero también fue representada en otras culturas mesopotámicas. Exhibe cabeza humana con una llamativa tiara con tres pares de cuernos, cuerpo de toro y alas de águila; y vistos de frente aparentan estar parados, mientras vistos de perfil parece que están andando. El artista se inspiró en la  Puerta de Nergal en Nínive (antigua capital del Imperio asirio), circa 700 a. C. Estos  Lamassu, también presentaban cuerpos de león y eran guardianes de los palacios y templos asirios; asimismo como de la población en general, pues se instalaban en las entradas de las ciudades. En la actualidad los podemos visitar en exposiciones tan conocidas como las del museo Británico en Londres, el museo del  Louvre en París, el  museo Metropolitano en Nueva York, o el museo de Pérgamo en Berlín. Normalmente eran representados en parejas.

NOTA: Mi entrada nº 700 de este blog  (Geografía, Historia y Arte).

        R.R.C.


miércoles, 25 de marzo de 2026

MOSAICO ROMANO CAVE CANEM


     Es uno de los mosaicos romanos del tipo Opus tessellatum, es decir, formado por cubos de piedra consolidados con mortero, que en muchos casos eran de un cm cuadrado, a veces menores (opus vermiculatum), cuando se trataba de representar una escena con mayor meticulosidad, además, podían ser de distintos materiales (piedra, mármol o vidrio) y colores.

     En el mosaico que aparece en la imagen, vemos un típico perro guardián de las villas y casas de la antigua Roma, con el aviso para visitantes de que era un perro peligroso y podía morder “CAVE CANEM” que podemos considerar una locución latina, es decir, una expresión muy parecida a como se diría en español: “cuidado con el perro” y que todavía se sigue empleando sin cambio alguno. En este punto me gustaría añadir una anécdota ocurrida en el momento que paseaba por las calles de Cancún, cuando un cartel advertía: “cuidado con la iguana” que actualizada al lugar, resulta la misma locución. Este mosaico se encuentra en la famosa ciudad de Pompeya, cercana a Nápoles, concretamente en la entrada de la Casa del Poeta Trágico, próxima al foro. Resulta evidente que en Roma ejercían, entre otras funciones, la de vigilantes del hogar, pues nos hemos encontrado más mosaicos de estas características, y también aparecen perros en pinturas y esculturas.

      R.R.C. 

lunes, 23 de marzo de 2026

Entre unos y otros el “suelo sin barrer”

 

     El título de este post es una pequeña variante de un dicho español para referirse a un grupo inoperante de personas, que, a pesar de poder realizar una tarea cualquiera de ellos, nadie la hace: también nos podemos encontrar frases similares si sustituimos suelo por “casa” o “habitación”. La imagen, que utilizo para ilustrar esta entrada, es un mosaico hallado en el barrio del Aventino, que decoraba una villa, y está firmado por un tal Heraklito, “Eraclito fece” en latín, y decoraba una villa romana del siglo II d. C. cuando gobernaba el emperador Adriano. En la actualidad se conserva en el Museo Vaticano.

     Es un mosaico del tipo Opus Tessellatum, que ya explicaré en otro momento junto con los diferentes tipos que se emplearon, pues utiliza teselas en forma de cubos de tamaño variable, pero que suelen ser de un cm cuadrado aproximadamente, de distintos colores y materiales, convirtiéndose en uno de los modelos de mosaico más empleados. Se colocaban sobre un lecho de mortero, encima de suelos y paredes, e incluso en el techo. Representaban escenas mitológicas, de caza, gladiadores, de la vida cotidiana… en las casa de las personas más pudientes, ya que era una forma decorativa muy cara. No obstante, han llegado muchísimos mosaicos romanos hasta nuestros días, algunos de ellos de una calidad excelente.

     Siguiendo al historiador Plinio el Viejo, Sosos de Pérgamo fue uno de los primeros artistas en representar los mosaicos de "Suelo sin barrer" o “la casa sin barrer” (Asarotos oikos en griego antiguo). Aparece en el suelo de una habitación un mosaico de 4X4 m  repleto de restos de un banquete de lo que se consumió y aparece sin barrer. Lógicamente, es un trampantojo, un engaño a la vista, ver los restos de comida como si no se hubiesen barrido, cuando el suelo estaba perfectamente limpio. Nos encontramos con desechos de cabezas de pescado, cáscaras, espinas, caracoles, frutas… inclusive, y esto es la nota anecdótica, con un ratón acechando media cáscara de nuez.


     Todos estos mosaicos, además de su valor artístico y decorativo, nos transmiten una información muy valiosa sobre los gustos culinarios de los romanos, sobre todo de aquellos que pudieran permitírselo. Cuando en un banquete caía algo al suelo no lo solían recoger, pues consideraban que esos restos eran para los que se encontraban en el inframundo y, por tanto, no era una buena idea por las desgracias que podrían acarrear a los vivos, puesto que eran muy supersticiosos. Bueno, ya vendrían los esclavos domésticos con la escoba después del festín.

      R.R.C.


sábado, 14 de febrero de 2026

Cristo Resucitado con la Cruz del escultor Miguel Ángel

 

     Esta figura de mármol de Carrara de gran belleza y unos dos metros de altura, después de varios siglos olvidada, ya que el mismo Miguel Ángel la rechazó por un pequeño defecto no atribuible al escultor, resplandece en toda su majestuosidad en un blanco lleno de luz, y la perfección habitual en este gran genio del Renacimiento. Actualmente, se halla expuesto en Palermo de manera provisional en un ambiente oscuro que resalta aún más su alba y luminosidad. También nos llama la atención sus órganos sexuales al descubierto, aunque con la Contrarreforma fueron tapados. Miguel Ángel a ese asunto nunca prestó demasiada atención, basta recordar, que los personajes de la capilla Sixtina estaban desnudos, hasta que Daniele da Volterra recubrió los genitales de la escena Juicio Final.


      Hubo que esperar hasta el año 2000, que se llevó a cabo una restauración de la estatua, en la que se percibió una veta negra del mármol que recorre parte de rostro de Jesús, un sitio demasiado vistoso para que se pudiese ocultar, motivo por el que fue rechazada por el propio artista, muy perfeccionista y exigente consigo mismo, lo cual le llevó a abandonar su tarea. Fueron otros autores barrocos posteriores los que finalizaron el trabajo.


     Realizada entre 1514-16, en toda la figura de Cristo portando una impactante cruz, se observa el estilo del maestro: su gusto por la belleza, la perfección y la espiritualidad de su creación. Emplea la técnica del contrapposto, que tomó del mundo griego clásico para darle un mayor dinamismo, rompiendo así la frontalidad y la rigidez de la escultura; además de un dominio absoluto de su estudio anatómico y expresividad del rostro, con pequeños toques de claroscuro sobre su barba y cabellos.

       R.R.C.


viernes, 7 de noviembre de 2025

Grafiti "Franja de Gaza"

 

       La imagen que contemplamos se encuentra en las paredes laterales de un edificio que avisté en Praga, capital de la República Checa. Fue pintada por un artista italiano con el pseudónimo de Blu en 2008 con el título: “Franja de Gaza”. Sobre la banda de Moebius vemos que se desplazan una serie de excavadoras (buldózer) de diferentes clases, que se intercalan con otros tantos carros de combate como persiguiéndose unos a otros, de un fuerte color verde oliva que contrasta con amarillo de las primeras (colores habituales en esta maquinaria pesada), en la que el hierro es su componente principal. Mientras que unos sirven para construir, sobre todo infraestructuras, como carreteras, puentes, túneles, trasvases, etc., los otros sirven para destruir lo que ya han hecho los anteriores. Por lo tanto, se van alternando sobre una banda infinita los vehículos que simbolizan la construcción para el bienestar de la sociedad, con aquellos que simbolizan todo lo contrario: la destrucción de lo ya construido y de la propia sociedad. Y esta es la historia interminable; todo lo construido será destruido por una nueva guerra, y volver a empezar. Al menos así ha venido siendo hasta ahora y las esperanzas de que esto cambie son remotas.

     Por otra parte, la conocida cinta de Moebius es una construcción físico-matemática que presenta numerosas y curiosas propiedades como que solo tiene un borde y una cara, lo cual da lugar a su infinitud, pues nunca se termina lo que transcurre por ella, es decir, el hombre nunca dejará de construir y destruir lo construido. Por último, esta banda es el signo que utiliza las matemáticas para referirse a infinito, y no un 8 acostado como piensa mucha gente.

NOTA: En vista de los acontecimientos ocurridos en la Franja de Gaza, reescribo este grafiti que ya estaba publicado en el blog bajo otro título.

   R.R.C.


miércoles, 13 de agosto de 2025

¿ANILLO DE TUTANKAMÓN? DESMINTIENDO UN BULO

 

     Ahora que está tan de moda el uso del vocablo bulo en España, especialmente entre la penosa y mediocre clase política que padecemos, me gustaría desmentir otro bulo que circula por Internet; también es verdad que lo hace en contadas ocasiones, que el anillo que vemos en este post es egipcio y que aparecía entre los cinco mil doscientos noventa y ocho objetos hallados en la tumba del famoso faraón, pero la verdad es que no aparece en el listado de los mismos. Igualmente, los antiguos egipcios no disponían de la tecnología necesaria para tallar o facetar piedras preciosas como las que vemos en la imagen, a lo sumo: pulimentarlas, redondearlas, limarlas… Lo más que podríamos afirmar es que podría tener cierta inspiración faraónica por la forma de serpiente enroscada, si tenemos en cuenta el gran simbolismo que transmitía este animal en la en la antigua sociedad egipcia, entre otros de ser protectora del faraón. Bueno, en su defensa tampoco podríamos decir que se trate de una sortija falsa, pues supongo que no estaría en la intención del orfebre que la realizó, en todo caso fueron otros los que consciente o más bien inconscientemente lo difundieron.

     La verdad es, que se trata de una pieza de orfebrería moderna de una acreditada joyería Veneciana llamada Codognato y creada en la segunda mitad del siglo XIX. Es de oro de ley. Una gran esmeralda de talla redonda corona su cabeza, mientras otras dos de talla marquesa (navette) son sus ojos. Por lo que observo en la imagen, ya que no la he visto personalmente, pequeñas esmeraldas redondas aparecen distribuidas por su cuerpo, y todas ellas  engastadas con precisas garras, que también forman parte de su decoración. Además de un diseño intricado conocido desde antiguo, y también empleado por culturas como la egipcia, la griega, la etrusca… conocido como técnica de granulación, la cual requiere una gran habilidad, experiencia y técnica en la fundición de metales, recorre el organismo del reptil, que de una manera alternativa sitúan las gemas. Asimismo, aparecen en el sonajero de la serpiente varias filas de pequeños diamantes (según observo en la foto), por supuesto tallados.

       R.R.C.


sábado, 19 de julio de 2025

MEDALLÓN ROMANO CON OLIMPIA

 

     El Museo Walters de Arte debe su origen (y su nombre) a William Walters, se encuentra en la ciudad estadounidense de Baltimore, y entre los objetos que atesora se encuentra este hermoso medallón con Olimpia de perfil, mujer del rey Filipo II de Macedonia y madre da Alejandro Magno, anepigráfico por ambas caras, el oro es el material usado para su ejecución y presenta unas medidas de casi 5,5 cm de diámetro y 6 mm de grosor.

     Fue elaborado para el emperador romano Caracalla de finales del siglo II y principios del III, de la dinastía Severa, para el que se encargaron una serie de medallones de oro en su honor. El de la imagen es uno de ellos, en donde vemos perfectamente destacada, ya que no hay nada en la faz que entretenga nuestra visión a Olimpia, de una manera un tanto idealizada y con gran delicadeza; velada y drapeada en el centro de un disco de oro; que resalta la gran belleza de este medallón descubierto junto con otros en Abukir, en el Alto Egipto. Fue acuñado, probablemente, en las ciudades de Éfeso o Perinto en Asia Menor, que tenían cecas importantes en donde desplegaron una gran técnica artística.

     El reverso, que no vemos en el post, se observa una nereida, es decir, una ninfa marina que se ha identificado con Tetis, madre del mítico héroe de la guerra de Troya, Aquiles. Tetis aparece cabalgando sobre un hipocampo (nunca me ha gustado este nombre), para referirse a una mítica criatura marina con forma de caballo la mitad superior, mientras en su mitad inferior presenta forma de pez, o cualquier otro monstruo náutico. En consecuencia, la intencionalidad de la pieza podría radicar en buscar una comparación entre Alejandro Magno por un lado, que fue un gran conquistador admirado por el mismísimo Julio César, y el también admirado héroe troyano Aquiles. Por último, fue imprimido en torno al 215 d. C.

       R.R.C.

miércoles, 9 de julio de 2025

"Pepita", de Francisco Soria Aedo

     Nos encontramos ante un lienzo de 1929 de uno de los mejores pintores que nos ha dado el realismo español en el siglo XX. Este en particular es una obra maestra de este estilo pictórico, aunque ciertamente no es muy conocida, como ocurre con tantas otras del mismo autor, y que también obtiene una contrastada crítica. Este óleo nos presenta una hermosa joven, según los estándares de la época, con una belleza y sensualidad fuera de toda duda, que mira a su espectador sin picardía. La maestría técnica del pintor se combina con una gran sensibilidad artística y expresiva, como viene siendo habitual en otras pinturas suyas. Con una factura precisa, una riqueza cromática armoniosa, un estilo académico probado… El cuerpo femenino aparece perfectamente escenificado, todo lo cual lo convierte en un predecesor del hiperrealismo hispano.

     Evidentemente, podemos encontrar la inspiración de “Pepita” en “La maja desnuda” de Goya, que había sido el cuadro más atrevido hasta la fecha, con una representación de un cuerpo femenino de frente, aunque cambia la posición de los brazos y la expresión del rostro; menos erótica que aquella, pero manteniendo la sensualidad del bello cuerpo delicado de una mujer. También tendida entre almohadones blancos como símbolo de pureza. La Venus del espejo de Velázquez queda más lejana, el único desnudo de todo el Barroco español, además de encontrarse de espaldas al espectador.

     En la actualidad, que yo sepa, no se encuentra en un museo abierto al público, ya que estaría en manos privadas. Una lástima para los amantes del arte en general, y de Francisco Soria Aedo, en particular.

       R.R.C. 

 

martes, 8 de julio de 2025

TURBA SIN DIOS

 

     “Es mi mejor cuadro” declaró el pintor Francisco Soria Aedo, granadino y fallecido en Madrid en 1965. Presentado en la capital de España durante la II República en 1934, se vio obligado a cambiarle el nombre original, por la perturbación que causaba, llamándolo “Composición”. Menudo eufemismo, como si su nuevo título cambiara en algo lo que el espectador que se arrimaba al cuadro para su meditación, no le causara un profundo sentimiento de compasión. El mismo autor presenció la bárbara escena en una iglesia de Madrid, lo que convierte a la pintura en un documento histórico de primer orden, es una fotografía de los hechos vistos por un católico apenado,  que además tuvo que ser protegido por sus amigos después de ser liberado por una checa. Para proteger el cuadro hubo que sacarlo de España para regresar finalmente en 1972. En este contexto, viene bien recordar ante la falta de actuación o silencio de las autoridades: “Todos los conventos de Madrid no valen la vida de un republicano” llegó a decir el propio Azaña.

     Es una tela de pintura figurativa del siglo XX español, con un armonioso y rico colorido, así como una distribución de la luz que destaca el dramatismo de la escena, ante el escarnio que está sufriendo Jesucristo en la cruz, junto con otros objetos litúrgicos, como la custodia eucarística, una dalmática (vestidura litúrgica), por ejemplo, con un fondo oscuro (casi neutro), con personajes oscuros, sin la mínima expresión de empatía a todo lo que representaba el cristianismo de aquellos momentos en la sociedad española. Los dos personajes clave que producen más perturbación son: el que aparece con una gran piedra apoyando su pie en el crucificado, con el objeto de chafarle la cara y el pecho; y el que se muestra inclinado para atarle una soga, probablemente, con la intención de arrastrarlo por el suelo. Según Elisa Sáez las figuras son pintadas con “sayones de pasión, es decir, personajes que aparecen en las procesiones como los malvados (soldados romanos, verdugos, y demás sujetos desagradables).

     Resumiendo, estamos frente a un cuadro académico, ante un lección de pintura del realismo español del siglo XX, en el que el autor toma de aquí y allá de destacados artistas españoles anteriores a su tiempo, para denunciar la situación de persecución de las autoridades republicanas a los católicos de la época. Al virtuoso artista se le trató con desprecio y olvido, y de hecho, todavía no se ha expuesto al público en un museo público. Esta circunstancia tiene un nombre: Damnatio memoriae.

      R.R.C.  

sábado, 17 de mayo de 2025

Anillo-sello de oro griego

 

       Este precioso anillo-sello de oro griego de mediados del siglo  V a. C. conservado en el Museo del Hermitage, de San Petersburgo (Rusia), fue descubierto en una necrópolis en la península de Crimea en el norte del mar Negro en 1854. Por el estilo que presenta es posible que se haya elaborado en alguna polis griega del oeste de Asia menor. La figura de un hombre persa que vemos sentada en una silla plegable sin respaldo (se denominaba δίφρος difros), con túnica drapeada sobre sus piernas, nos indica un estatus elevado que podría ser el de un noble u otro personaje de alto rango. Desde luego, el orfebre en un estilo refinado y meticuloso consigue dotar a la escena de una gran belleza, en la que el personaje revisa una flecha antes de ser utilizada, con el objeto de que no tuviese ningún inconveniente, como podría ser que la caña no continuase recta, o que la punta no esté bien sujeta. Vamos, que no quería sorpresas tras ser disparada.

     Si atendemos a la parte superior derecha, observamos que en el límite mismo de la sortija y en muy bajo-relieve, el nombre de ΑΘΗΝΑΔΗΣ, en letras griegas, que en nuestro alfabeto sería: Athenades, es decir, el nombre del orfebre  que se sentiría muy satisfecho de su obra. Otros opinan que es el nombre del propietario del anillo, pero yo creo que es del autor, ya que aparece de una manera muy discreta en la pieza, y no entorpecería su uso cuando fuese utilizada por su dueño como sello, o sea, a modo de firma.

     R.R.C. 

viernes, 28 de marzo de 2025

BRAZALETE PERSA

 

     Del magnífico tesoro persa del Oxus  de época aqueménida, la dinastía fundada por Ciro II allá por el 550 antes de nuestra era, y que gobernó este Imperio hasta que Alejandro Magno puso fin con su conquista 220 años después. Yo destacaría un pequeño carrito que no alcanza los 20 cm y los dos brazaletes de la imagen realizados en oro. El tesoro del que formaban parte fue hallado en el siglo XIX en la ribera del río Amu Daria, antiguamente conocido como Oxus, en Tayikistán, y fue dando tumbos hasta acabar en las vitrinas del Museo Británico en Londres (como no). El problema es, que estos objetos no fueron recuperados en una excavación arqueológica reglamentada, lo cual nos podía haber ofrecido más datos sobre estas joyas y de la cultura persa en general.

     Ambos brazaletes son muy similares y datan del año 500 a.C., y están acabados en dos criaturas mitológicas con forma de águila en la parte superior y un león en la inferior que se denominan grifos. En su momento presentaban incrustaciones de piedras de adorno en los huecos que observamos en la parte superior, en las alas, por ejemplo, aunque tampoco se descarta algún tipo de esmaltes. Por lo tanto, en su época estas joyas se verían de colores con piedras como el lapislázuli, la cornalina, ágata… Presentan una altura de 12.5 cm y una anchura de casi 12. La parte inferior con forma de tubo es hueca, y es presumible que fueran objetos de exposición, más que para llevarlos puestos (desde luego, no serían cómodos de usar). Por último, estos orfebres eran unos auténticos artistas de la belleza, y es muy probable que tuviesen influencia egipcia, pues sabemos que su joyería presentaba una precisión y policromía admirables.

     R.R.C.


miércoles, 19 de febrero de 2025

Adieu! De Alfred Guillou


      Alfred Guillou fue un pintor realista francés que vivió desde 1844 hasta 1926 procurando permanecer cerca del mar, que fue siempre su inspiración, como podemos comprobar en este óleo sobre lienzo de un tamaño mediano (170X245 cm) de finales del siglo XIX.

     Aquí, asistimos a una escena muy emotiva, cargada de un gran dramatismo cuando vemos a un padre despedirse de su hijo con un beso, mientras lo sujeta con sus manos por última vez, ante esa vorágine del mar enfurecido, en el que las fuerzas humanas nada pueden hacer. El hijo ya es un cadáver al que su padre entrega al mar. Algunos, todavía tienen la esperanza de que el padre hace a su hijo el boca-boca, pero no tiene sentido si atendemos a como titula el cuadro: ¡Adiós! La barca en la que iban ya está medio hundida, y el padre no tiene salida, no hay salida, ya que el mar lo abarca todo y ni siquiera nos deja ver el horizonte. Son los últimos momentos de ambos personajes, ante la fuerza del agua espumosa de la mar, pintada con gran maestría, al igual que el movimiento de sus enormes olas. Lo podemos ver en el Museo de Bellas Artes de Quimper,  Francia.

  

         R.R.C.

SERPIENTE AZTECA BICÉFALA

 

     Probablemente, el emperador de los aztecas Moctezuma II se la regaló, entre otros objetos de los mexicas, a su conquistador español, cuando todavía se llevaba bien con Hernán Cortés. Al que parece ser que no le hizo mucha gracia, y la envió a Europa junto con otras piezas que no fueron valoradas en el Viejo Continente del siglo XVI, salvo alguna rara excepción, como el alemán Alberto Durero que fue consciente de su mérito artístico y metafórico. No obstante, se cerró un trato por el que Christy Fund la compró en Italia en 1894 por la baja cantidad de 100 libras esterlinas, para acabar, como no, en una vitrina del Museo Británico y convertirse en la pieza más admirada de esta cultura mesoamericana. Una vitrina que, por cierto, está escasamente iluminada y delante de un fondo negro, que aumenta su efecto inquietante y terrorífico, con esa actitud amenazante de la serpiente. A pesar de ello, cuando visitaba el museo con mi nieto Michael de 5 años siempre me pedía que lo llevara a verla (perdonen la licencia).

     Esta culebra ondulada con dos cabezas de poco más de 43 cm de largo por 20.5 de alto, compuesta principalmente por un mosaico de piezas de turquesa que recorren su ondulado cuerpo. Colocadas sobre una base de madera de cedro que fue vaciada parte de ella para disminuir su peso. Se utilizaron unas dos mil teselas de distintas formas pero muy bien acopladas entre ellas, pegadas con resina. Los ojos de ambas cabezas que aparecen vacíos, acaso en su tiempo, estarían ocupados por esferas de pirita negruzca, mientras que para los dientes se emplearon conchas de caracol pala, que contrastan con el color rojo ejecutado con concha de ostra.

     También es probable que este reptil no se lo debamos a los aztecas, ya que este tipo de trabajos lo pudieron llevar a cabo los mixtecas, pues tenían más habilidad para este tipo de representaciones, y como tenían que pagar tributo a los aztecas, a los cuales estaban sometidos, esta obra pudo ser uno de esos tributos.

     La interpretación de la misma resulta harto difícil. Para empezar, sabemos que las serpientes, en general, no pasaron inadvertidas en las tribus  primitivas de muchos lugares de la tierra, y en una gran cantidad de culturas antiguas más avanzadas como las que nos encontramos en Oriente Medio, en Mesopotamia, por ejemplo. De la serpiente que estamos tratando hay quien opina que la podemos explicar cómo  una alegoría del renacimiento, por el hecho de renovar su piel vieja por una nueva. Aunque esta interpretación nos valdría para muchas civilizaciones que no tuvieron relación entre sí. También con una función que pone en contacto el cielo y la tierra con cada una de sus cabezas. Asimismo, como en otras muchas culturas, a modo de imagen de la fertilidad. En el Relato de Adán y Eva que narra el Génesis, la serpiente desempeña un papel principal cuando engaña a la pareja que gozaban de la inmortalidad, para que comiesen del árbol que Dios les había prohibido, y así, que se convirtieran en seres mortales. En la leyenda de Gilgamesh, en la tablilla número once, en donde el héroe de esta historia está a punto de conseguir la eterna juventud y en un descuido una serpiente pone fin a su anhelo mientras tomaba un baño relajante. Utnapishtim, le comunica a Gilgamesh, que en el fondo del mar se encuentra una planta que lo hará joven de nuevo, se pone manos a la obra, se sumerge en su búsqueda y la encuentra. Se dirige con ella a su ciudad natal: Uruk, pero en el camino es cuando decide tomar ese imprudente baño, momento que aprovecha la astuta serpiente para comerse la planta, privando así al protagonista de esta aventura de su ansiada inmortalidad, mientras ella conservará para siempre su juventud.  

     Por último, esta escultura que debe tener entre 500 y 600 años, formó parte de “Una historia del mundo en cien objetos” que el Museo Británico tuvo a bien presentar hace unos pocos años.

     R.R.C.               


lunes, 17 de febrero de 2025

El ojo del tiempo de Dalí


      Salvador Dalí es uno de los artistas más geniales del siglo XX. Lo podríamos considerar como un auténtico hombre del Renacimiento, IV siglos después del mismo; ya que no solo destacó en pintura, sino que abarcó otras artes con gran maestría como escultura, cine, poesía, teatro o joyería, por ejemplo. Todo ello para expresar sus ideas no siempre bien comprendidas. En total diseñó 39 obras de joyería durante 30 años, desde principios de los 40 hasta 1970 del siglo pasado, entre las que cuenta este extraordinario broche pensado como un regalo para su mujer Gala. Concebido en 1949, unos 10 años antes de que se llevara a cabo.

     No resulta extraño a cualquier estudioso de la obra del Genio de Figueras, de su preocupación por los relojes y los ojos. Una prueba de ello es el caso que nos ocupa, en donde vemos el contorno del ojo realizado en platino, incrustado de pequeños diamantes en dos tallas diferentes: brillante (redondos) y baguette (alargados), del que pende una lágrima. Un único rubí rojo lo reserva para su esquina derecha. Impresiona la esfera del ojo (pupila, iris y esclerótica) coloreada de tres tonos diferentes de esmalte azul zafiro, la cual guarda un reloj del que podemos ver sus agujas, las horas y la firma del propio artista.

     El ojo que observa el imparable paso del tiempo, que no se puede detener. “El tiempo que consume todo”, una meditación sobre la brevedad de la vida, nos ofrece la clave de la lectura más sencilla de la capilla de los Médici, recordado al gran Miguel Ángel. El broche presenta una longitud de unos 7 cm, y mandó a elaborar a grandes maestros sus piezas de joyería, entre la que destaca la que estamos viendo a aquí, con un número muy limitado de obras. En total hay tres ejemplos conocidos de “El ojo del tiempo”

      R.R.C.

miércoles, 5 de febrero de 2025

El casco de Coțofenești

 

     En la madrugada del 25 de enero de este 2025, cerca de las cuatro de la madrugada, se perpetró un robo de varias piezas importantes y de gran valor en el museo de Drents, en la ciudad de Assen, en los Países Bajos. Entre los objetos arqueológicos más importantes destaca el casco de Coțofenești, especialmente, y algún brazalete de oro que formaban parte de una exposición temporal de este museo, prestadas por Rumanía, bajo el título de “Dacia: Reino de Oro y Plata”. Se pretendía hacer consciente a un público europeo, particularmente, de la cantidad de obras elaboradas con estos metales preciosos en la Dacia, incluso antes de ser incorporada por el emperador Trajano allá por el año 106 d.C.

     En adelante, me centraré en el mundialmente conocido casco de Coțofenești, también considerado como patrimonio nacional de Rumanía, o sea, es mucho más que su peso en oro, material en el que está elaborado, por cierto. Pesa alrededor de ¾ de Kilo, con una altura cercana a los 25 cm, una anchura superior a los 18 cm y realizado hace unos 2400 años, por la civilización Geta-Dacia anterior a la conquista romana.

     Como tantos otros descubrimientos arqueológicos fue descubierto por casualidad hace ya casi 100 años. Su conservación es bastante satisfactoria (aunque la parte de arriba está destruida), lo cual permite un mejor análisis y comprobar la calidad que alcanzaron los orfebres de estos lejanos tiempos en esa zona. Toda la parte superior del casco está decorada con voluminosas tachuelas, mientras que en los lados  aparecen especímenes de carácter mítico.  Impresionan sus grandes y extraños ojos, no solo para intimidar y protegerse de su enemigo, también de liberarse de algún hechizo mágico, mal de ojo, o cualquier otra maldición, por ejemplo. En fin, la iconografía que representa todo el casco, como el sacrificio ritual de un carnero, ayudan al estudioso a entender mejor la cultura y costumbres de toda esta gente en general.

     ¿A quién perteneció? La verdad es que no se sabe, solo se han planteado hipótesis más o menos razonables. Pudo ser de un rey, evidentemente, pero también pudo se r de un famosos general, o de un personaje noble. Lo que no hay ninguna duda es de que su dueño tuvo que ser una autoridad que merecía el respeto de sus contemporáneos. En fin, la incertidumbre persiste, y lo importante es que aparezca pronto y regrese a las vitrinas de su legítimo propietario el Museo Nacional de Historia de Rumania en Bucarest, y que vuelva a ser patrimonio de todos sus visitantes.

P.D, Añadida el 19 de abril de 2026: 

     Una buenísima noticia, ya que ha sido recuperado el famoso casco de Coțofenești, tan importante para Rumanía y alguna pieza más. La operación se llevó a cabo el 2 de abril de este mismo año en los Países Bajos. El casco se encuentra con daños menores, lo que facilita su pronta reposición. Además, se rescataron dos de los tres brazaletes de oro, por lo que falta un brazalete por restituir. Enhorabuena a Rumanía, que recupera  sus raíces y un símbolo nacional.

(Foto: EFE/EPA/Sem Van Der Wal)

       R.R.C. 


miércoles, 29 de enero de 2025

UNO DE LOS CUADROS MÁS TRISTE DEL MUNDO (ANGUSTIA)

                                      

      Estamos viendo una pintura al óleo de 1878 del artista Friedrich Schenck.  Conservada en la Galería Nacional de Vitoria en Australia, que presenta unas dimensiones de unos 150 cm por 250 cm y se considera que es la más conocida de las de las miles de obras que expone este museo. Qué duda cabe, de que nos encontramos ante un lienzo conmovedor, turbador diría yo, por la inquietud que me produjo cuando lo observé por primera vez en Internet, claro, ya que no he visitado Melbourne. Donde vemos la capacidad del arte para transmitir emociones o sentimientos tanto positivos como negativos; de alegría como de tristeza; de esperanza como de pesimismo… En fin. Angustia es el nombre de la tela, la misma que produce su contemplación a aquellos, que sin esperarlo, se la encuentran en la sala, máxime, si tienen sensibilidad con la naturaleza y, especialmente, con los animales.

     Rodeada de cuervos y otros que vienen para incorporarse al asedio, en la que se encuentra una oveja asustada, angustiada y llena de tristeza, comprobamos el instinto maternal protegiendo el cuerpo muerto de su cría, todavía echando sangre por la boca sobre la nieve blanca, en un paisaje frío y desolador, con apenas color, con tonos grises y apagados, balando de dolor ante la amenaza inminente de los cuervos esperando su oportunidad para devorar los restos de su corderito. Solo le queda balar, como podemos comprobar en el aire condensado que sale por su boca en ese ambiente gélido, que contribuye aún más a la tragedia que presenciamos. Esos cuervos han sido considerados como pájaros de malos augurios, aves muy inteligentes, por cierto, siempre han simbolizado a lo largo de la historia el mal y la muerte, desde que el dios Apolo, según la mitología, por supuesto, cambió su color blanco por el negro como castigo, ya que un cuervo le llevó la noticia de la infidelidad de su preferida amante Coronis, y que no hizo nada para evitarla.

     Por último, el mensaje que este cuadro nos transmite a los humanos, sería la reflexión que debemos hacer sobre el trato que dispensamos a los animales, los cuales tienen sentimientos y emociones que les afectan como seres vivos.

NOTA: Aunque la expresión en España de “pájaro de mal agüero” se refiere a una persona que suele ser portador de malas noticias.

        R.R.C.