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domingo, 20 de septiembre de 2026

VÍDEO DE ACUÑACIÓN DE MONEDA O MEDALLA


Hoy, 2 de octubre de 2026, escribo el siguiente texto:

     En las fiestas de mi “pueblo” de 80 000 habitantes, un joven acuñaba monedas o medallas a martillazos como hacían los antiguos griegos o los romanos hace 2000 años, o ¿debería de decir a mazazos? Le pedí permiso para que mi mujer lo grabara con el móvil y publicarlo en Internet. Me estampó una medalla de latón con el Señor (anverso) y la Virgen (reverso), tan solo por tres euros, más dos de aumento por un cordón para colgarla. Por su reacción, él desconocía que ambos pueblos mencionados lo hacían así y, a partir de ese momento informaba a sus posibles clientes que si querían monedas impresas como hacía miles de años. Como reclamo, creo que le vino bien.

     R.R.C.

miércoles, 3 de junio de 2026

ANILLO ROMANO (INTAGLIO)

 

     Según recoge el diario español ABC, un camionero y militar británico aficionado a la búsqueda de antigüedades, en el campo de Somerset, halló un anillo de oro de gran tamaño, muy decorado y con una piedra de adorno engastada, valorado en unos 90 000 euros. Con un peso cercano a los 50 g y datado a finales del siglo III d. C., se ha dado a conocer más tarde de 2018 cuando fue descubierto, ya que la noticia es del 2 de junio de 2026. Lógicamente, esta joya nos ilumina para hacernos una idea de la capacidad creativa que tenían los orfebres, en esos tiempos de inestabilidad en Somerset, capaces de elaborar piezas como las continentales, alcanzando grandes cotas de detalle. El oro está ricamente trabajado, mientras la piedra engastada que los romanos llamaban: intaglio, nos muestra exquisitamente grabada en su superficie y en huecorrelieve a la diosa Victoria, como una auriga conduciendo una biga (carro tirado por dos caballos) al galope, en un carruaje de poco peso utilizado en las carreras de la antigua Grecia y Roma. El dinamismo de la escena es patente, y hay que suponer que sería la ganadora de la competición. Será expuesta en el Museo de Somerset. Por último, aparte de su valor artístico, se utilizaban como anillo sello para firmar documentos.

     R.R.C.


domingo, 18 de enero de 2026

Los idus o las idus


     Muy sencillo, las dos formas son correctas, ya que en español este término latino es un sustantivo masculino plural, por lo tanto si estamos escribiendo un texto en español, lo habitual es que utilicemos el masculino, aunque la Real Academia admite como buena la forma femenina del término, especialmente si se trata de un escrito académico, podríamos escribir las idus, puesto que en latín era un sustantivo femenino y nominativo plural de la cuarta declinación. Hay que recordar que nominativo, vocativo y acusativo plural de esta declinación se escriben ídem, y que asimismo sustantivos masculinos y femeninos se declinan igual. Mientras, los neutros de la cuarta mantienen las mismas reglas que los de las otras, luego son más fácilmente identificables. No obstante, el género masculino es el mayoritario en esta declinación, pero existen diferentes palabras que son femeninas, como el caso que nos ocupa. Además, el resto de las fechas que tenían nombre, esto es, las calendas y las nonas eran femeninas tanto en latín como en español. 

     Qué duda cabe, que si en latín hubiese existido el artículo, todo hubiera sido más fácil, ya que nos habría informado del genero del nombre al que precedía. Por último, los idus eran los días 15 de los meses de marzo, mayo, julio y octubre; del resto del año el día 13, por tanto siempre caían a mediados de mes. En latín arcaico se escribía “eidus” que según Varrón procedía del etrusco, y que hacía alusión a una noche luminosa por la luz de la luna. El asesinato de César en los idus de marzo ha popularizado esta palabra. En fin… cada cual que la escriba como quiera.

        R.R.C.

lunes, 10 de noviembre de 2025

La goma de borrar

 

     In illo tempore (hace ya mucho tiempo), cuando estudiaba primaria en una escuela de mi pueblo, que, además de educar también se enseñaban conocimientos básicos y muy prácticos para la vida cotidiana, e incluso entrábamos en contacto con el latín antes de los 10 años, cuando en los sábados por la tarde, ya que la única que teníamos libre era la del jueves, rezábamos el Santo Rosario y cantábamos otras oraciones como La Salve en latín. Algunos compañeros míos utilizaban este tipo de goma de borrar. Yo, solo la usé una vez porque me la dejó mi compañero de pupitre (mi goma era de un solo color y más barata), me llevé una gran desilusión al comprobar que lo único que conseguí fue agujerear la hoja de papel de mi cuaderno de deberes, en el momento que intenté borrar una palabra escrita a bolígrafo con la parte azul de la goma, pues el trozo rojo más grande, se decía que era para usarla con lo anotado a lápiz.

     Pues bien, la tinta no se puede borrar en un papel típico de esos cuadernos porque lo traspasa, ahora se emplea el types para pintar de blanco el error cometido con tinta, ya que es imborrable. ¿Entonces, qué sentido tenían los dos extremos de diferente color y uno más grande que otro? No nos lo explicaron, y de hecho durante décadas se pensó que la parte roja suave al tacto era para borrar lápiz, que se manejaba más que la tinta que se operaba menos. De ahí la diferencia de tamaño y dureza. Luego cuando utilizábamos la parte roja para borrar a lápiz, hacíamos lo correcto. Si nos fijamos en la parte superior izquierda veremos un lápiz, y sobre la parte azul más dura y rústica un portaminas, con una punta de grafito más fina, penetrante y a la cual no se le engrosa la punta, que servía para eliminar trazos en papeles gruesos como la cartulina o las láminas manejadas por artistas, por ejemplo, ya que está compuesta por partículas abrasivas que permiten el raspado sin destrozar la página en planos o dibujos técnicos, no para eliminar la tinta como nos hicieron creer.

      R.R.C.


jueves, 6 de noviembre de 2025

DIAMANTE EN BRUTO

Es posible que un diamante sea la cosa más antigua que una persona pueda tener en la mano. Su origen se remonta a cientos de millones de años, cuando en el interior de la Tierra, a profundidades que superan los 100 Km se unieron dos fuerzas elementales: el calor y la presión, que al unísono, actuaron sobre carbón común dando lugar a un proceso de cristalización que culminó en la formación del rey de las gemas. Alcanzó la corteza y la superficie terrestre transportado por el fuego de las erupciones volcánicas; de esta manera, la naturaleza lo ha puesto en las manos del hombre, que sólo se ha tenido que preocupar de quitarle lo que le sobra y admirar la belleza, el fuego y la luz que se encuentra en el interior de cada una de estas piedras.
El diamante se conoce desde antiguo, pero el hombre no sabía qué hacer con él; precisamente procede del griego adamas que significa indomable, invencible. Prácticamente hasta el siglo XIX no se pudo tallar con arreglo a unas proporciones minuciosamente estudiadas para que estas piedras se manifiesten en todo su esplendor. No obstante, desde algunos siglos anteriores ya empezaron a utilizarse como adornos, pero era un privilegio de la realeza y de los hombres. Hay que esperar a 1477 para que el Archiduque Maximiliano de Austria le regale a una mujer, María de Borgoña, una sortija de diamantes.
Un diamante es un elemento químico, el sexto de la tabla periódica, carbono puro cristalizado en el sistema cúbico, si estuviese en el hexagonal sería grafito, la punta de nuestros lápices, que en nada se parece al diamante, salvo que ambos son átomos de carbono cristalizado en estado sólido.
R.R.C.

miércoles, 5 de noviembre de 2025

Diamante Hope

 

     Expuesto en el Museo Nacional de Historia Natural de Washington, he podido obtener esta preciosa foto de National Geographic, del diamante natural de color azul intenso más grande y famoso del mundo. Hallado en la India, un comerciante francés, Jean-Baptiste Tavernier, lo trajo a Europa para ofrecerlo a Luis XIV en el siglo XVII, el cual lo compró. Una vez tallado definitivamente en forma de cojín alcanzó un peso de 45 quilates y medio, cuando su peso en bruto era de 115. Es un diamante muy poco frecuente considerado de fantasía o fancy color, que no se le pueden aplicar las escalas que se tienen en cuenta para determinar la calidad en cuanto a tonalidad de los diamantes blancos. En principio, los diamantes son carbono puro cristalizado en el sistema cúbico. Ahora bien, a nivel atómico pueden contener en trazas otros elementos químicos o prácticamente nada. Si se realiza un espectro de infrarrojos en un laboratorio, puede determinar si en su red cristalina se han introducido otros elementos que alteren su color, en el caso del Hope se han encontrado átomos de boro, responsable pues, de su color azul. En definitiva, hay que buscar algo “infinitamente” pequeño, para poder explicar algo “infinitamente” hermoso.

     Como curiosidad, a este diamante se le atribuye una historia de desgracias a sus dueños como a ningún otro pedrusco, por lo que también se le reconoce como el diamante maldito. Luís XVI se lo regaló a María Antonieta, y ya sabemos todos cómo acabaron ambos, que perdieron todo del cuello para abajo. Sucesivos dueños posteriores padecieron desgracias ellos mismos o personas de su alrededor, hasta llegar a su último propietario que lo donó al museo donde actualmente se encuentra, convirtiéndose desde 1958 en una de las piezas más visitadas. Al ser un diamante único es imposible saber su valor si no se saca a subasta pública, aunque se le adjudica un precio de 350 millones de dólares. Como vemos en la imagen, se encuentra engastado a un collar. Lleven cuidado si lo contemplan.

NOTA: Este diamante no tiene nada que ver con el que sale en la famosa película Titanic, que fue una joya elaborada para la misma y, además, no es un diamante, pero probablemente se inspiró en él. 

      R.R.C.

lunes, 3 de noviembre de 2025

EL Diamante Dresde

 

     Su nombre se debe a que ha sido en Dresde (Alemania), en donde ha pasado el mayor tiempo. Después de la II Guerra Mundial los soviéticos se lo llevaron a Rusia, para devolverlo en 1958 a esta ciudad, donde se encuentra actualmente en su Castillo. Descubierto en el sur de la India a principios del siglo XVIII, tiene un color verde homogéneo, y presenta un peso cercano a los 41 quilates, o sea, unos 8 gramos una vez tallado en forma de pera un tanto modificada, convirtiéndose en el diamante más grande del mundo de este calor. En cuanto a su pureza  se clasifica como VS1, porque presenta un muy pequeño defecto en su superficie (un natural en el filetín), mientras que internamente no tiene impurezas. Con una nueva talla muy sutil se podría corregir esta ligera imperfección, pero perdería un poco de peso, tan importante en los diamantes. No obstante, mantiene su gran belleza.

     Respecto a su color, se debe a su larga exposición durante millones de años a los efectos de una radiación beta-β y gamma-γ, que son muy penetrantes, sobre todo la última. La primera son electrones de alta energía que emiten los núcleos atómicos; mientras la segunda son fotones, por lo tanto sin masa, energía pura de gran potencia. Para la tranquilidad de todos los que se han acercado a él, hoy no presenta radioactividad alguna y se puede visitar con total tranquilidad.

        R.R.C.


jueves, 30 de octubre de 2025

EL DIAMANTE ROSA MÁS BONITO DEL MUNDO

     En principio, quiero advertir que el color rosa en general es muy escaso en la naturaleza, y escasísimo en los diamantes en particular que alcancen la categoría de gemas, e insignificante con un tamaño suficiente que se puedan emplear. Este es el caso que nos ocupa, que presentaba un peso en bruto que no alcanzaba los 24 quilates, y una vez tallado ha quedado reducido a unos 10 quilates y medio (poco más de 2.1 g). Fue descubierto en 2019 en una mina de Botsuana, y hace unos pocos años fue valorado en unos 35 millones de euros.

     Su grado de pureza es máximo, que añadido a su color lo convierten en una piedra más insólita si cabe. Presenta una forma mixta, es decir, una talla entre cojín y esmeralda, lo cual maximiza el brillo de la gema que les llevó medio año. Sobre su color, las primeras investigaciones apuntaban a la presencia en manganeso en su red cristalina; al igual que se sabe que el nitrógeno está presente en los diamantes amarillos y el boro en los azules. En una investigación más a fondo se cree que su color se debe a distorsiones en su red cristalina, por el exceso de calor y presión en la formación del diamante y su salida a la superficie, luego su tonalidad es consecuencia de una deformación en la red cristalina del carbono puro del que está formado, y no a la presencia de otros elementos como ocurre en otros diamantes de colores.

     En fin, es lo que ocurre cuando la naturaleza y el hombre van de la mano. Cada uno hace su parte y el resultado es una pieza de enorme belleza.

      R.R.C.

 

sábado, 25 de octubre de 2025

EL DIAMANTE REGENTE

 

     En la galería de Apolo del Museo del Louvre, de París, se encuentra expuesto al público uno de los diamantes más grandes y famosos del mundo, propiedad del Estado francés, e inexplicablemente los ladrones pasaron de esta valiosa pieza en su atraco cometido, concretamente, en esta galería del museo, cuando robaron otras piezas de gran valor, pues la fiscalía francesa habla de más de 80 millones de euros, sin contar su importancia histórica, además, en su huida se les cayó la obra más atractiva que era la corona de la reina Eugenia de Montijo, esposa del emperador Napoleón III, que sufrió daños en su caída. Aunque lo robado tiene una gran tasación, estas dos joyas: la que dejaron y la que perdieron eran las más valiosas de todas. Esto sucedió el domingo, 19 de octubre de 2025, en el museo más visitado del mundo cuando estaba abierto al público. Algunos dicen, que parecía un robo de película. Sin embargo, en filmes que he visto yo de robos en galerías famosas me han parecido más complicados y sofisticados en el cine que en la realidad.

     Centrándonos ahora en El Regente, el diamante que da título a esta entrada, tiene un peso que sobrepasa los 140 quilates (con Q, aunque muchos lo escriben con K), presenta una gran color, es decir, blancura y transparencia, facetado en forma de cojín, para lo cual un tallador profesional le dedicó más de dos años, con la intención de obtener el mayor brillo posible. También carece de inclusiones, y un pequeño defecto que tenía en la superficie siendo una piedra en bruto fue eliminado en la talla.

     La historia de esta piedra se conoce razonablemente bien. Su cronología comienza a finales del siglo XVII cuando un esclavo encontró un diamante en una mina de la India  que pesaba 410 quilates en bruto (recuerdo que 5 quilates pesan un gramo), luego su peso total era de 82 g, pero en la talla quedó reducido a lo que es hoy. De los pequeños trozos que sobraron se hicieron otros diamantes más pequeños. El esclavo, conocedor del gran valor de su hallazgo, se autolesionó en su pierna para ocultar en el vendaje de su herida la supervisión de los vigilantes de la mina. Hizo un trato con un capitán inglés, ofreciéndole la mitad de lo que diesen por la venta de la piedra cambio de que lo llevase en barco a Madras. El británico lo asesinó y lo tiró por la borda, y el solo se quedó con todo lo conseguido en la transacción, que utilizó para llevar una existencia de borracheras y excesos que acabaron con su vida. Más tarde un gobernador británico lo envió oculto a Londres, para que finalmente a principios del siglo XVIII el duque de Orleans, regente de Francia, lo adquirió para la Corona. A partir de este momento, el diamante fue usado por Luis XV, Luis XVI, María Antonieta y Napoleón Bonaparte para engastarlo en la empuñadura de su espada.

      A partir de aquí, en la Revolución francesa fue robado y recuperado. También fue utilizado en el siglo XIX por Luis XVIII, Carlos X, Napoleón III y la emperatriz Eugenia de Montijo como adorno. Durante la II Guerra Mundial, cuando los Nazis tomaron Francia lo buscaron, pero no lo hallaron. Y en el Louvre se encuentra actualmente.

       R.R.C.


miércoles, 13 de agosto de 2025

¿ANILLO DE TUTANKAMÓN? DESMINTIENDO UN BULO

 

     Ahora que está tan de moda el uso del vocablo bulo en España, especialmente entre la penosa y mediocre clase política que padecemos, me gustaría desmentir otro bulo que circula por Internet; también es verdad que lo hace en contadas ocasiones, que el anillo que vemos en este post es egipcio y que aparecía entre los cinco mil doscientos noventa y ocho objetos hallados en la tumba del famoso faraón, pero la verdad es que no aparece en el listado de los mismos. Igualmente, los antiguos egipcios no disponían de la tecnología necesaria para tallar o facetar piedras preciosas como las que vemos en la imagen, a lo sumo: pulimentarlas, redondearlas, limarlas… Lo más que podríamos afirmar es que podría tener cierta inspiración faraónica por la forma de serpiente enroscada, si tenemos en cuenta el gran simbolismo que transmitía este animal en la en la antigua sociedad egipcia, entre otros de ser protectora del faraón. Bueno, en su defensa tampoco podríamos decir que se trate de una sortija falsa, pues supongo que no estaría en la intención del orfebre que la realizó, en todo caso fueron otros los que consciente o más bien inconscientemente lo difundieron.

     La verdad es, que se trata de una pieza de orfebrería moderna de una acreditada joyería Veneciana llamada Codognato y creada en la segunda mitad del siglo XIX. Es de oro de ley. Una gran esmeralda de talla redonda corona su cabeza, mientras otras dos de talla marquesa (navette) son sus ojos. Por lo que observo en la imagen, ya que no la he visto personalmente, pequeñas esmeraldas redondas aparecen distribuidas por su cuerpo, y todas ellas  engastadas con precisas garras, que también forman parte de su decoración. Además de un diseño intricado conocido desde antiguo, y también empleado por culturas como la egipcia, la griega, la etrusca… conocido como técnica de granulación, la cual requiere una gran habilidad, experiencia y técnica en la fundición de metales, recorre el organismo del reptil, que de una manera alternativa sitúan las gemas. Asimismo, aparecen en el sonajero de la serpiente varias filas de pequeños diamantes (según observo en la foto), por supuesto tallados.

       R.R.C.


sábado, 17 de mayo de 2025

Anillo-sello de oro griego

 

       Este precioso anillo-sello de oro griego de mediados del siglo  V a. C. conservado en el Museo del Hermitage, de San Petersburgo (Rusia), fue descubierto en una necrópolis en la península de Crimea en el norte del mar Negro en 1854. Por el estilo que presenta es posible que se haya elaborado en alguna polis griega del oeste de Asia menor. La figura de un hombre persa que vemos sentada en una silla plegable sin respaldo (se denominaba δίφρος difros), con túnica drapeada sobre sus piernas, nos indica un estatus elevado que podría ser el de un noble u otro personaje de alto rango. Desde luego, el orfebre en un estilo refinado y meticuloso consigue dotar a la escena de una gran belleza, en la que el personaje revisa una flecha antes de ser utilizada, con el objeto de que no tuviese ningún inconveniente, como podría ser que la caña no continuase recta, o que la punta no esté bien sujeta. Vamos, que no quería sorpresas tras ser disparada.

     Si atendemos a la parte superior derecha, observamos que en el límite mismo de la sortija y en muy bajo-relieve, el nombre de ΑΘΗΝΑΔΗΣ, en letras griegas, que en nuestro alfabeto sería: Athenades, es decir, el nombre del orfebre  que se sentiría muy satisfecho de su obra. Otros opinan que es el nombre del propietario del anillo, pero yo creo que es del autor, ya que aparece de una manera muy discreta en la pieza, y no entorpecería su uso cuando fuese utilizada por su dueño como sello, o sea, a modo de firma.

     R.R.C. 

sábado, 15 de febrero de 2025

SAN VALENTÍN: ENTRE LA HISTORIA, LA TRADICIÓN Y EL NEGOCIO

 

     El día 14 de febrero se celebra el Día de los Enamorados en distintos países del mundo, como una festividad en donde las parejas que se quieren se intercambian regalos entre ellas, para demostrar su amor el uno por el otro. Este acontecimiento llegó a España en 1948 de mano de José Fernández, fundador de la antigua Galerías Preciados, absorbida más tarde por otro gran almacén, y que todavía sigue siéndolo: El Corte Inglés. También cambió de fecha otras conmemoraciones ya establecidas, como fue el caso del Día de la Madre, que aquí en España se venía festejando el 8 de diciembre, Día de la Inmaculada Concepción, se pasó a su celebración al primer domingo de mayo. En otros países, por ejemplo, es el 8 de marzo coincidiendo con el Día de la Mujer.

     Nos podríamos preguntar: ¿qué interés podría tener un empresario  en establecer el Día de los Enamorados en febrero, y para qué cambiar de fecha el Día de la Madre al mes de mayo? La explicación es muy simple: ambos meses son muy flojos en ventas en los comercios por distintas razones. Pensemos que después de la conocida como “cuesta de enero” por los gastos que todos tenemos, viene febrero, donde nos coge con los bolsillos vacíos, lo cual se traduce en una caída de la demanda en los comercios. Un incentivo parecido ocurre con el Día de la Madre, pues se celebraba el mismo mes que la Navidad, cuando más consumimos, así que se trasladó al mes de mayo, en el que también flaqueaban las ventas. El negocio es el negocio.

     En el origen histórico de esta tradición ocurre como en tantas otras, ya que resulta difícil de establecer con certeza, pues se entremezclan personajes, tradiciones, leyendas… Para no marear al posible lector, me referiré a aquellas cuestiones que son aceptadas con más quórum por los historiadores que se han ocupado del tema.

      Un tal Valentín, sacerdote cristiano que vivió en el antiguo Imperio romano en el siglo III d. C., desobedeció las órdenes del emperador de ese momento, Claudio II el Gótico, que prohibía casarse a los más jóvenes, ya que los desmotivaba para que se apuntaran al ejército, falto de combatientes en esos tiempos de crisis que vivía el Imperio. Este sacerdote no acató esta orden imperial y empezó a casar en secreto a los jóvenes que así se lo pedían, además de predicar el cristianismo. Una vez descubierto fue encarcelado. El 14 de febrero del año 269 fue lapidado y decapitado (así se las gastaban entonces). A finales del siglo V, un papa lo canonizó declarando el día de su ejecución como día de San Valentín. Hubo que esperar hasta 1969 para que otro papa, en este caso Pablo VI, suprimiera del santoral católico a este personaje, por las dudas que planteaba sobre un posible indicio pagano en su biografía. Además, el origen de esta festividad, también se asocia a otros mártires cristianos con el mismo nombre, pero el más aceptado de todos es el que hemos traído aquí.

     Otros historiadores sitúan el comienzo de esta celebración en una popular fiesta pagana de la antigua Roma, ante diem XV Kalendas Martias, lo que nos lleva al 15 de febrero, las llamadas Lupercales, en las cuales un sacerdote sacrificaba una cabra. Tras ello, los niños azotaban a las mujeres  por las calle con piel de animales, con el objetivo de aumentar en las muchachas su capacidad de procreación. ¡Vaya gracia, pensarán algunos! Dentro de estas fiestas también se emparejaban jóvenes al azar. El mismo papa que canonizó a San Valentín en 494 prohibió esta fiesta pagana y la reemplazó por una cristiana el día 14 de febrero, un ejemplo de sincretismo religioso.

     Volviendo al asunto comercial del primer párrafo, según datos de la Asociación Española de Consumidores, el 59 % de los españoles celebró en 2024 el 14 de febrero y gastaron una media de unos cien euros. Otro dato curioso, ya que existe Internet, es que más de 5 millones de personas de todo el mundo buscaron ese día la palabra “San Valentín” en Google.

       R.R.C.

sábado, 25 de enero de 2025

LA DAGA DEL TOPKAPI


      Hacia finales de la década de los 70 del pasado siglo, desconocía la existencia de esta maravillosa daga de adorno, auténtica obra de arte de la orfebrería otomana, cuando por casualidad, vi por televisión la divertida película TOPKAPI, rodada en 1964 y dirigida por un cineasta estadounidense e interpretada por un buen elenco de actores, algunos de ellos muy conocidos como Peter Ustinov, por ejemplo, cuyo objetivo era robarla del museo donde se hallaba expuesta esta espectacular daga. Al final, no lo consiguieron y quedaron todos detenidos. Desde entonces sentí la curiosidad de verla expuesta en su vitrina de seguridad en el palacio-museo de Topkapi, en Estambul, situado en el Cuerno de Oro y el pequeño mar de Mármara con esplendidas vistas al estrecho del Bósforo. Más de 20 años después conseguí visitar esta enorme ciudad y este grandioso palacio, de donde se dirigía el Imperio otomano desde la mitad del siglo XV hasta mediados del XIX.

     Pues bien, la contemplé durante todo el tiempo que pude, ya que presenta innumerables detalles en sus 35 cm de largo, pues, tanto su funda como su empuñadura son un ejemplo de gran filigrana, riqueza cromática y refinamiento. Con el propósito de no dejar espacio sin decoración, es el resultado de una minuciosa tarea de un orfebre turco (aunque puede que tuviese compatriotas colaboradores) de finales del XVII o principios del XVIII, según la fuente que se consulte. En su mango destacan tres enormes esmeraldas colombianas, probablemente, de las minas de Muzo, que salieron a través del puerto de Cartagena de Indias, y sorteando peligros llegaron al Mediterráneo oriental. Son trasparentes, de un color verde intenso y de una gran pureza. La piedra preciosa preferida de los sultanes turcos. Además, está realizado con oro, diamantes y otras piedras preciosas; no me sorprendería nada que fuera el puñal más caro del mundo.

     La daga formaba parte de un conjunto de valiosos presentes que Mahmud I (1730-54) regaló al conquistador iraní Nadir Shah, pero, fue asesinado y ya no pudo recibir el obsequio, y los enviados para llevar a cabo la entrega regresaron a Estambul sin poder cumplir su misión. Lo curioso de esta daga, a diferencia de otras, es que fue pensada como un instrumento para el acuerdo, para sellar un tratado  de paz, a pesar de que también hubiera servido para matar, como las que vemos en la moneda EID MAR DE Bruto que utilizaron para asesinar a Julio César. En fin, si tienen la oportunidad de ir al Topkapi, no se la pierdan.

      R.R.C.

jueves, 9 de enero de 2025

EL DIAMANTE TIFFANY

 

      Hace unos años volvíamos al hotel a pie por la Quinta Avenida de Nueva York, desde el MET (Museo Metropolitano), haciendo una breve parada en Central Park que nos pillaba de paso, mi mujer, mi cuarto hijo y yo. Estaba anocheciendo (era el mes de febrero y hacía frío) cuando llegamos a la altura de la torre Trump. En su bajo estaba la mundialmente famosa joyería Tiffany, y nos quedamos viendo sus escaparates que todavía estaban iluminados cuando, ante nuestra sorpresa, un vigilante de seguridad de la puerta nos invitó a pasar muy amablemente a ver la tienda por dentro, aunque bien podía imaginar que no éramos potencialmente compradores de joyas tan valiosas. Echamos un vistazo a sus vitrinas y centramos nuestra atención en el famoso diamante amarillo del mismo nombre y que ha salido en tres películas: la última de ellas en el film “Muerte en el Nilo” en su versión moderna, fue la actriz Gal Gadot la encargada de lucirlo. Una maravilla. Lo tienen expuesto en una especie de cápsula, me imagino que con grandes medidas de seguridad. Se podía ver perfectamente. Pedí permiso para echar unas fotos (una de ellas la que aparece en la imagen) y nos dijeron que adelante. Así que, pedí a mi hijo que hiciera varias con su móvil que tenía más definición que mi económica cámara de fotos. No nos metieron ninguna prisa, y cuando decidimos salir, ya que éramos los únicos que no pertenecíamos a la plantilla, procedieron a su cierre.

     La piedra en cuestión es de color amarillo canario, la cual ostenta el record de ser el mayor del mundo de su clase. En bruto llegó a superar los 280 quilates (hay que tener presente que los quilates en las piedras son peso, concretamente 1 quilate equivale a 200 mg, o lo que es lo mismo, una piedra de 1 g sería de 5 quilates. Mientras que en el oro, por ejemplo se refieren a pureza. El oro puro tiene 24 quilates o 1000 milésimas). Una vez tallado en 92 facetas en París, en forma de cojín, dio un peso de más de 128 quilates. La piedra fue extraída de Sudáfrica en 1877 y al año siguiente lo compró el fundador de Tiffany. Se engarzó en una preciosa cadena repleta fundamentalmente de diamantes blancos de gran calidad y un espectacular diseño; y, así aparece expuesto en su cápsula de cristal. Por su precio no me interesé ante la seguridad de que sobrepasaba mi presupuesto de profesor de instituto recientemente jubilado. En fin, como decía Marilyn Monroe en “Los caballeros las prefieren rubias” (1953): “Los diamantes son los mejores amigos de una chica”.   

     R.R.C.


domingo, 29 de septiembre de 2024

LA COPA DE CHAMPÁN

 

     ¡Vaya con los pechos de María Antonieta! Que se convirtieron en tazones de porcelana poco antes de la Revolución francesa; cuatro de ellos conservados en el Museo Nacional de Cerámica de Sèvres, en París. Según nos cuenta la tradición y chismorreos de la época, sus tetas sirvieron de modelo para obtener estas maravillosas piezas de artesanía; en las que un trípode, compuesto por tres elegantes cabras con toques de color, servía de base para sostener un fino cuenco, para lo cual se elaboró un molde de cera que se obtuvo del pecho de esta caprichosa reina. Se les denomina jattes tétons a aquellas piezas conseguidas de esta curiosa manera. La cerámica de Sèvres se fundó con el apoyo de Luis XV y Madame de Pompadour a mediados del siglo XVIII en Francia.

     Fue su inconsciente marido Luís XVI el que asombró a María Antonieta con este delicado regalo, que, por otra parte, no tiene nada de original, ya que otros personajes históricos utilizaron los pechos de sus esposas o amantes, según los casos, para reproducirlos en copas y beber en estas cautivadoras obras.

     En fin, el origen de las copas de champán bajas habría que buscarlo en Francia a finales del siglo XVIII, por encargo de María Antonieta, esposa de Luis XVI, tomando como modelo su seno izquierdo. No obstante, la copa de bebida espumosa aparece en Inglaterra un siglo antes, diseñada por un fraile benedictino.

         R.R.C


viernes, 6 de septiembre de 2024

EL DIAMANTE

 

Es posible que un diamante sea la cosa más antigua que una persona pueda tener en la mano. Su origen se remonta a cientos de millones de años, cuando en el interior de la Tierra, a profundidades que superan los 100 Km se unieron dos fuerzas elementales: el calor y la presión, que al unísono, actuaron sobre carbón común dando lugar a un proceso de cristalización que culminó en la formación del rey de las gemas. Alcanzó la corteza y la superficie terrestre transportado por el fuego de las erupciones volcánicas; de esta manera, la naturaleza lo ha puesto en las manos del hombre, que sólo se ha tenido que preocupar de quitarle lo que le sobra y admirar la belleza, el fuego y la luz que se encuentra en el interior de cada una de estas piedras.

     El diamante se conoce desde antiguo, pero el hombre no sabía qué hacer con él; precisamente procede del griego adamas que significa indomable, invencible. Prácticamente hasta el siglo XIX no se pudo tallar con arreglo a unas proporciones minuciosamente estudiadas para que estas piedras se manifiesten en todo su esplendor. No obstante, desde algunos siglos anteriores ya empezaron a utilizarse como adornos, pero era un privilegio de la realeza y de los hombres. Hay que esperar a 1477 para que el Archiduque Maximiliano de Austria le regale a una mujer, María de Borgoña, una sortija de diamantes.

      Un  diamante es un elemento químico, el sexto de la tabla periódica, carbono puro cristalizado en el sistema cúbico, si estuviese en el hexagonal sería grafito, la punta de nuestros lápices, que en nada se parece al diamante, salvo que ambos son átomos de carbono cristalizado en estado sólido.

     El diamante tiene una serie de cualidades físicas y ópticas que lo convierten en algo especial. Su dureza y durabilidad no tienen parangón; su fulgor excepcional, si se consigue una perfecta conjunción de la vida (luminosidad) y el fuego (destellos) a la hora de tallarlo; la lisura de sus caras; la viveza de sus aristas. En definitiva, un nivel de perfección imperturbable que no se puede alcanzar en ninguna otra piedra natural o artificial.

     Los diamantes son piedras únicas, no hay dos iguales. Los hay más grandes y más pequeños; más blancos y más amarillentos, también los hay de colores: azules, amarillos, verdes..., e incluso negros; los hay prácticamente puros y otros menos puros que presentan inclusiones de otros minerales; y a la hora de tallarlos se puede hacer de distintas maneras,

     El peso de los diamantes y las piedras preciosas en general se expresa en quilates o puntos; 1 quilate equivale a la quinta parte de un gramo (200 mg), luego un diamante que tenga el peso de 1 gramo será de 5 quilates. Cuando bajamos del quilate podemos hablar de puntos o partes de quilate (1 quilate = 100 puntos). Por ejemplo, un diamante que pese 50 mg tendría 25 puntos o un  ¼  de quilate. Como es sabido, el peso está relacionado con la densidad; la del diamante es poco más de tres veces y media la del agua; luego tiene un peso elevado si tenemos en cuenta que el carbono es un elemento ligero, lo cual indica que nos hallamos ante una piedra muy compacta.

     Por último, habrá observado el lector, que los quilates de los diamantes no tienen nada que ver con los quilates en el oro, o metales preciosos. Mientras en los primeros significan peso, en los segundos están relacionados con el porcentaje de metal noble que contiene la pieza, por ejemplo: 18 quilates de una joya de oro, quiere decir, que es una aleación de dos o más metales con un 75% de oro, ya que el oro puro se considera que tiene 24 quilates.

     La talla más conocida de todas es la redonda con 57 facetas. A esta talla se la denomina brillante (luego, el diamante es la materia prima, Carbono 12, y brillante es la forma redonda que le damos al diamante). Como su nombre indica es la que más brilla de todas, y se llegó a ella después de elaborados cálculos matemáticos para que se aprovechasen las óptimas cualidades físicas del diamante. Si variamos las proporciones derivadas de dichos cálculos, el recorrido que sigue la luz dentro de la piedra lo variaremos y no saldrá por la corona (la parte superior) la luz que penetra, sino que parte de ella se perderá por la culata (la parte inferior). Además de la talla brillante existen otras, aunque brillen menos.

     A los diamantes de una cierta envergadura es normal conocerlos con un nombre propio. Entre los más conocidos del mundo podemos citar el Cullinan que es el de mayor tamaño, en bruto pesó 3106 quilates y del que se obtuvieron varias piedras talladas de distintos tamaños; la mayor de ellas engastada en el cetro del rey británico Eduardo VII tallada en forma de pera, de una gran pureza y blancura dio un peso de 530.20 quilates, el mayor del mundo y conocido con el nombre de Estrella de África o Cullinan I.

     El diamante de la imagen ha sido hallado recientemente en Botswana, país situado en el continente africano, con un peso de 2492 quilates en bruto, es el segundo más grande de la historia. Según cuentan los expertos es de alta calidad. Botswana, también ocupa el segundo lugar en producción de diamantes del mundo. Viendo esta hermosa piedra y la forma que tiene, un tallador excepcional sabrá ver en ella el diamante tallado que se “encuentra” dentro, igual que el gran escultor Miguel Ángel veía en el bloque de mármol que tenía delante, la escultura que dormía en su interior, y según decía el mismo se limitaba a quitar el material que sobraba para darle vida a la figura que portaba. Así que, ¿se podría obtener un diamante tallado mayor que el Cullinan I? Quién sabe.

      R.R.C.

miércoles, 28 de agosto de 2024

LAS ESPINTRIAS

 

     Sprintia en sigular y spintriae en plural si lo escribimos en latín, el nombre de estas fichas-monedas que se acuñaron hace unos dos mil años en el antiguo Imperio romano, más concretamente entre los años 22 y 37 d. C. cuando gobernaba el emperador Tiberio, sucesor de Augusto. Están acuñadas en bronce o en latón, de unos 2 cm de diámetro y unos 4 g de peso, no eran monedas propiamente dichas y, menos aún, de curso legal. No se han encontrado muchas de estas piezas, pues se hicieron en un breve período de tiempo solo en Roma, aunque se han hallado por todo el Imperio, normalmente bien conservadas, por lo que se venden en el mercado por un valor relativamente alto de varios miles de euros, a pesar de que no se sabe bien su utilidad o para que se utilizaron en su momento, ya que se han expuesto diversas teorías y ninguna de ellas satisfactoria. No sabemos si alguna vez sabremos de forma concluyente cual fue su propósito.

     En su anverso muestran actos sexuales explícitos de carácter realista que no dejan nada a la imaginación. Mientras en su reverso presentan un numeral romano del uno al dieciséis, rodeado de una grafila de puntos y una corona. Son anepígrafas por ambas caras. Personalmente creo que se usaban como un regalo, digamos, “picante” o como fichas para algún juego que hoy desconocemos. Descarto que se utilizasen en prostíbulos como medios de pago, pues no se ha encontrado ninguna de ellas en los numerosos lupanares repartidos por todo el Imperio que se han excavado.

     El biógrafo romano Suetonio utiliza este término por primera vez para referirse a jóvenes que practicaban la prostitución en su capítulo 43 de la vida de Tiberio. Mientras Marcialal (poeta romano del siglo I d. C.) prefiere llamarlas “lasciva numismata”, término muy acertado. En mi opinión, claro.

    R.R.C.


lunes, 22 de julio de 2024

La mujer del César…

 

     Las informaciones abrumadoras que todos los medios de información nos están ofreciendo estos últimos meses, mañana, tarde y noche, sobre el comportamiento de familiares de políticos y especialmente de la mujer del presidente del Gobierno español, en cuya actividad no entraré ni me corresponde a mí juzgar, para eso están los tribunales de justicia, me ha hecho recordar la famosa frase que se le atribuye a Julio César, aunque él no la dijo, pero sí se le asigna: “Mi esposa no solo debe ser honrada, sino también  parecerlo”. Me explico:

     Todos los años se celebraba en Roma una fiesta a la que solo podían asistir mujeres acomodadas, y la presencia masculina estaba totalmente prohibida, dedicadas a la diosa Bona Dea (Buena Diosa), asociada a la castidad y fertilidad femenina. En el año 63 a. C. Cayo fue elegido Pontífice Máximo, cargo que le otorgaba un gran prestigio e influencia, por lo que al año siguiente su mujer Pompeya fue la anfitriona para que esos rituales festivos y religiosos se celebrasen en su casa en el centro de Roma. Pero siempre hay alguien dispuesto a fastidiarla, y un aristócrata llamado: Publio Clodio Pulcro, un imbécil en toda regla, se infiltró disfrazado de mujer, posiblemente, con la intención de seducir a la anfitriona. Solo tuvo que hablar para que su voz masculina le delatara. Se le juzgó y salió absuelto, ya que ni el propio César presentó acusación alguna contra él.

     No obstante, aunque el marido sabía que su mujer (casado con ella desde el año 68 a.C.) no cometió infidelidad alguna se separó de ella, por si le pudiese perjudicar en su ambiciosa carrera política que tenía por delante (evidentemente, una decisión injusta donde las haya). Según nos transmite Plutarco, César afirmó: "Mi mujer debe estar por encima de toda sospecha". Fue Marco Tulio Cicerón, gran político, orador y escritor romano de ideología conservadora, quién terminó dando la forma definitiva a la famosa frase que hemos leído al principio de esta entrada: “Mi esposa no solo debe ser honrada, sino también parecerlo”. Hoy en día, cabe destacar que el concepto que sobrevuela la doctrina del Tribunal Europeo de Derechos Humanos sugerida a los jueces goza de este mismo espíritu: “La percepción de imparcialidad es tan importante como la imparcialidad misma”. Por último, las infidelidades de César fueron una constante toda su vida, no era de esos políticos de la antigua Roma, que para que un acuerdo entre ellos quedara sellado definitivamente se acostaba el uno con la mujer del otro.

      R.R.C.


miércoles, 5 de junio de 2024

LOS GATOS DEL HERMITAGE

 

     El 8 de agosto es el Día Internacional del Gato (aunque tiene otros días más), lo cual me ha hecho recordar a unos residentes muy particulares del Museo del Hermitage de San Petersburgo en Rusia, que es uno de los mayores y más prestigiosos museos del mundo, comparable a las galerías del Louvre, British* o Metropolitano de Nueva York. Ya desde el siglo XVIII se vio la necesidad de que estos felinos deambularan por allí, y en la actualidad unos 65 gatos habitan en sus sótanos atendidos por cuidadores, con el fin de ahuyentar a roedores que podrían dañar miles de obras de arte que allí se depositan. Salvo el paréntesis de la II GM (en el que murieron todos), estos animales han estado presentes en los subterráneos y alrededores del museo desde su fundación. Son gatos procedentes de la calle, y cuando tienen excedentes les encuentran familias dispuestas a acogerlos; eso sí, con un certificado que les garantiza que han sido gatos custodios del Hermitage. Todo un lujo.

     Fue la emperatriz Catalina la Grande la que concedió a los felinos el estatus de “guardianes” del museo, que ella misma creó hace poco más de 250 años. “Los gatos se han convertido en protagonistas importantes de la vida del museo, forman parte de la leyenda e historia del Hermitage”, afirma su director. Los dos preciosos gatos que podemos ver tanto en su exterior como en interior son de ellos. 

*El gato Mike nacido en 1909 colaboró a proteger la entrada principal del Museo Británico durante 20 años.

          R.R.C.


CERVEZA TUTANKHAMUN

 

     En el templo del Sol mandado a construir por Akenatón, el cual contaba con una cervecería, un arqueólogo de Cambridge descubrió una receta en 1990 para la elaboración de la cerveza. Posteriormente y siguiendo sus indicaciones, una fábrica escocesa se encargó de producir lo que presentaron como la cerveza más antigua del mundo: Tutankhamun. Se ofrecía en una bonita caja de madera que simbolizaba un sarcófago. En la parte frontal y en vivos colores se nos muestra el nombre de trono y el nombre de pila del faraón en sus correspondientes cartuchos. En la zona inferior podemos traducir del jeroglífico: “Cerveza para su Majestad”. Y para quién pudiera pagársela, añadiría yo. Solo se fabricaron 1000 botellas.

      R.R.C.