Mostrando entradas con la etiqueta Historia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Historia. Mostrar todas las entradas

jueves, 27 de agosto de 2026

TESORO DE VILLENA

 



HOY 27-8-2026 HAN ROBADO EL VALIOSO TESORO DE VILLENA DE LA EDAD DEL BRONCE, COMO VEMOS EN LA IMAGEN QUE PUBLICA EL DIARIO "EL PAÍS". OBRA IMPORTANTE PARA ENTENDER Y ESTUDIAR LA ORFEPRERÍA PENINSULAR. SE LLEVARON CUENCOS, BRAZALETES... ADEMÁS DE TRES CORONAS DE LA VIRGEN Y EL NIÑO. UN SENTIMIENTO ENTRE PENA Y RABIA.

R.R.C.

sábado, 25 de abril de 2026

Ciudad Rey Felipe

 

     En la saga de películas de Indiana Jones, en la tercera de ellas en la que busca el Santo Grial, los dos filmes que le siguieron son perfectamente prescindibles, el protagonista afirma en una de sus clases que una X nunca marca el lugar de un hallazgo arqueológico. Bien, en este caso no es una X sino  una moneda de plata, concretamente un pequeño "real de a ocho" de la época de Felipe II, el dólar de la época, ya que era aceptado desde España hasta América, China o Filipinas, con un peso de unos 27 gramos. En una de sus caras vemos una cruz de Jerusalén, y en la otra el escudo de la Monarquía Hispánica, con lo cual se solicita la protección de la Iglesia y la corona. Lo más extraordinario es que se halló fielmente en la superficie de una piedra tal y como había descrito Sarmiento, y que podemos ver todavía el círculo de la moneda en la imagen inferior. Lo cual permite poder reconstruir con cierta aproximación el resto de la “ciudad”, en donde historia y arqueología vuelven a abrazarse de nuevo. Ahora, sería interesante averiguar la ceca donde fue acuñada la moneda localizada el pasado mes de marzo de este año 2026. Este hallazgo no fue fruto de la casualidad, sino de un proyecto con tecnología de geolocalización y excavaciones muy precisas. Así que, este ritual de fundación de un nuevo asentamiento con su iglesia Nuestra Señora de la Encarnación ha sido determinante para su descubrimiento y pone fin a la leyenda: cambió un mito en un hecho histórico documentado.

     El marino Pedro Sarmiento de Gamboa, en sus escritos afirmó haber situado la pieza de plata en la primera piedra para levantar una iglesia, en el poblamiento más meridional de la conquista española; en la parte norte del estrecho de Magallanes (a unos 50 km de la actual ciudad chilena de Punta Arenas), con el objetivo de controlar ese paso, principalmente,  de los barcos ingleses. Asimismo, le cambió el nombre por el de Estrecho de la Madre de Dios. La población total que allí instaló (él se marchó y murió en 1592 en las costas de Lisboa), fue de 337 personas, entre las que se encontraban: dos frailes franciscanos, 58 pobladores, 13 mujeres, 10 niños, 22 de distintos oficios y el resto soldados y marineros. Todo ello ocurrió el 25 de marzo de 1584. El poblamiento fue abandonado a su suerte, y la combinación de una serie de circunstancias en esta inhóspita región aislada del resto del mundo, como problemas de abastecimiento, temperaturas extremas, mala e improvisada planificación… dieron lugar al colapso de sus habitantes. Tres años después, en 1587 pasó por allí el corsario inglés Thomas Cavendish, se encontró el sitio lleno de cadáveres, todos habían muerto por inanición, el paisaje debió ser desolador, hasta el punto que le cambió el nombre por Puerto del Hambre, más acorde con lo que sucedió en ese breve período de tiempo. Luego, podemos concluir recordando a Julio César, pero con sabor a derrota, con la siguiente frase: Una moneda, una historia, una advertencia.
NOTA: Magnífico medallón de Pedro Sarmiento de Gamboa que nos ofrece Wikipedia.

       R.R.C.

jueves, 9 de abril de 2026

TORO ALADO EN TRAFALGAR SQUARE

 

     Nos podríamos preguntar: ¿qué hacía  Lamassu en este plinto del centro de Londres? Puesto que es así como se les conocía a estas esculturas en la antigüedad y que, lamentablemente, lo han retirado, ya que era muy admirado, comentado y fotografiado, al menos cuando yo lo visité. Fue elaborado por el artista  Michael Rakowitz, en homenaje a una deidad similar destruido por el fanatismo religioso en el actual Iraq. Cuando corría el año 2015 y empleando para ello más de diez mil latas, por supuesto vacías, de sirope (un líquido dulce, aunque en este caso eran de mermelada de dátiles), alcanzando los seis mil kilogramos de peso y una altura de 4.5 metros.

     Es, por tanto, una réplica a escala 1/1 de una divinidad protectora asiria, pero también fue representada en otras culturas mesopotámicas. Exhibe cabeza humana con una llamativa tiara con tres pares de cuernos, cuerpo de toro y alas de águila; y vistos de frente aparentan estar parados, mientras vistos de perfil parece que están andando. El artista se inspiró en la  Puerta de Nergal en Nínive (antigua capital del Imperio asirio), circa 700 a. C. Estos  Lamassu, también presentaban cuerpos de león y eran guardianes de los palacios y templos asirios; asimismo como de la población en general, pues se instalaban en las entradas de las ciudades. En la actualidad los podemos visitar en exposiciones tan conocidas como las del museo Británico en Londres, el museo del  Louvre en París, el  museo Metropolitano en Nueva York, o el museo de Pérgamo en Berlín. Normalmente eran representados en parejas.

NOTA: Mi entrada nº 700 de este blog  (Geografía, Historia y Arte).

        R.R.C.


domingo, 25 de enero de 2026

TANTO MONTA

 

     Gordio (Γόρδιον) era la antigua capital del reino de Frigia en la actual Turquía situada en la península de Anatolia, ubicada a unos cien km de Ankara. Los reyes de esta monarquía se llamaban Gordias, o bien Midas, muy conocido este último por su amor al oro. Un oráculo advirtió a los habitantes de Frigia, que ante un vacío de poder le dieran el mando al primero que llegase a su templo en una carreta. Fue un campesino llamado Gordias el aventajado en hacerlo, en una carreta tirada por bueyes, el cual fundó la capital del reino  llamándola Gordio (no fue muy original con el nombre, que digamos). Todo esto se puede situar hacia el siglo IX a. C. según la mitología griega. Su carreta se guardó en la acrópolis conservando su enrevesado y complicado nudo. A partir de aquí, la tradición o leyenda, como quieran, era necesario desatarlo para poder conquistar Asia. Cuando a Alejandro Magno le plantearon el problema intentó deshacerlo, y al ver que sus esfuerzos fueron infructuosos echó mano de su espada y de un golpe lo partió, afirmando que “Es lo mismo cortarlo que desatarlo”, según nos transmite el historiador romano Quinto Curcio Rufo del siglo I d. C.

     En la España franquista se puso de moda el eslogan: “Tanto monta monta tanto Isabel como Fernando”, tanto (perdonen la redundancia) en las clases de historia que nos daban a los alumnos en escuelas e institutos, como en la asignatura Formación del Espíritu Nacional, que trataba de inculcarnos las bondades y ventajas del régimen, del que se vino a llamar “Democracia Orgánica” (sonaba bien). La frase publicitaria la interpretábamos como que los Reyes Católicos tenían el mismo poder, que no estaba ninguno por encima del otro, en esta monarquía dual que recordaba a la antigua Esparta que tenía dos reyes a la vez. Aunque sin negar lo anterior, la verdadera explicación es otra.

     El lema original es solo de Fernando el Católico y no de su esposa Isabel. Lo  podemos ver en la imagen que ilustra esta entrada, tomada por mí en la Sala del Trono del  Alcázar de Segovia. Si dirigimos nuestra vista al dosel, nos encontramos con la célebre consigna: “TANTO MONTA” que habría que deducir, al igual que la de Alejandro: “da igual cortar como desatar", es decir, lo importante es conseguir el objetivo marcado, no la forma de hacerlo que, por cierto, recuerda bastante a “El fin justifica los medios” atribuida a Maquiavelo. Por otra parte, el yugo y las flechas fueron utilizados como blasón desde los Reye Católicos, y en adelante por los soberanos españoles encarnando la unidad de España. El yugo era el símbolo de Isabel, ya que en su momento, su nombre comenzaba con Y igual que yugo (Ysabel), y las flechas correspondían a Fernando, pues ambas palabras empiezan por F. El yugo, y la cuerda rota que aparecen, también hacen alusión al Nudo Gordiano, pues recuerda la yunta de los bueyes y el desgarro del mismo. Sin embargo, cuando las flechas aparecen unidas son inquebrantables.

 

NOTA: A la derecha del escudo con el águila vemos el yugo y las flechas, mientras a la izquierda del mismo observamos la cuerda rota.    

  R.R.C.


domingo, 18 de enero de 2026

Los idus o las idus


     Muy sencillo, las dos formas son correctas, ya que en español este término latino es un sustantivo masculino plural, por lo tanto si estamos escribiendo un texto en español, lo habitual es que utilicemos el masculino, aunque la Real Academia admite como buena la forma femenina del término, especialmente si se trata de un escrito académico, podríamos escribir las idus, puesto que en latín era un sustantivo femenino y nominativo plural de la cuarta declinación. Hay que recordar que nominativo, vocativo y acusativo plural de esta declinación se escriben ídem, y que asimismo sustantivos masculinos y femeninos se declinan igual. Mientras, los neutros de la cuarta mantienen las mismas reglas que los de las otras, luego son más fácilmente identificables. No obstante, el género masculino es el mayoritario en esta declinación, pero existen diferentes palabras que son femeninas, como el caso que nos ocupa. Además, el resto de las fechas que tenían nombre, esto es, las calendas y las nonas eran femeninas tanto en latín como en español. 

     Qué duda cabe, que si en latín hubiese existido el artículo, todo hubiera sido más fácil, ya que nos habría informado del genero del nombre al que precedía. Por último, los idus eran los días 15 de los meses de marzo, mayo, julio y octubre; del resto del año el día 13, por tanto siempre caían a mediados de mes. En latín arcaico se escribía “eidus” que según Varrón procedía del etrusco, y que hacía alusión a una noche luminosa por la luz de la luna. El asesinato de César en los idus de marzo ha popularizado esta palabra. En fin… cada cual que la escriba como quiera.

        R.R.C.

lunes, 12 de enero de 2026

“PARTIDA” DE NACIMIENTO DE UN NIÑO SUMERIO

 

     En la antigua ciudad sumeria de Nippur, se halló esta pequeña tablilla de arcilla grabada en escritura cuneiforme de unos nueve cm de largo, junto a otra pieza en la que aparece marcado el pie de un recién nacido. Ambas equivaldrían a un auténtico certificado de nacimiento que podría tener unos 4000 años de antigüedad. La tablilla incorpora unos datos que nos recuerdan bastante a los de la ficha de un bebé actualmente, como su sexo, su nombre (o apellidos) y el de sus padres, y lo que podríamos considerar la firma del niño: la huella de su propio pie en arcilla fresca, al igual que ahora que se hace con tinta. En el presente, la podemos ver expuesta en el Museo de la Universidad de Pensilvania. Lógicamente, hay otros certificados similares conservados en otros lugares, lo cual nos indica lo importante que era para los sumerios este tipo de documentos, y así poder mantener una administración adecuada, ya que no hay que olvidar que los sumerios constituyeron la primera civilización urbana de la historia en la Antigua Mesopotamia, entre los ríos Tigris y Éufrates, precisamente lo que significa el nombre. Fueron los creadores de las primeras ciudades-Estado, y los primeros códigos legales para garantizar la estabilidad de sus habitantes.

           R.R.C.


sábado, 25 de octubre de 2025

EL DIAMANTE REGENTE

 

     En la galería de Apolo del Museo del Louvre, de París, se encuentra expuesto al público uno de los diamantes más grandes y famosos del mundo, propiedad del Estado francés, e inexplicablemente los ladrones pasaron de esta valiosa pieza en su atraco cometido, concretamente, en esta galería del museo, cuando robaron otras piezas de gran valor, pues la fiscalía francesa habla de más de 80 millones de euros, sin contar su importancia histórica, además, en su huida se les cayó la obra más atractiva que era la corona de la reina Eugenia de Montijo, esposa del emperador Napoleón III, que sufrió daños en su caída. Aunque lo robado tiene una gran tasación, estas dos joyas: la que dejaron y la que perdieron eran las más valiosas de todas. Esto sucedió el domingo, 19 de octubre de 2025, en el museo más visitado del mundo cuando estaba abierto al público. Algunos dicen, que parecía un robo de película. Sin embargo, en filmes que he visto yo de robos en galerías famosas me han parecido más complicados y sofisticados en el cine que en la realidad.

     Centrándonos ahora en El Regente, el diamante que da título a esta entrada, tiene un peso que sobrepasa los 140 quilates (con Q, aunque muchos lo escriben con K), presenta una gran color, es decir, blancura y transparencia, facetado en forma de cojín, para lo cual un tallador profesional le dedicó más de dos años, con la intención de obtener el mayor brillo posible. También carece de inclusiones, y un pequeño defecto que tenía en la superficie siendo una piedra en bruto fue eliminado en la talla.

     La historia de esta piedra se conoce razonablemente bien. Su cronología comienza a finales del siglo XVII cuando un esclavo encontró un diamante en una mina de la India  que pesaba 410 quilates en bruto (recuerdo que 5 quilates pesan un gramo), luego su peso total era de 82 g, pero en la talla quedó reducido a lo que es hoy. De los pequeños trozos que sobraron se hicieron otros diamantes más pequeños. El esclavo, conocedor del gran valor de su hallazgo, se autolesionó en su pierna para ocultar en el vendaje de su herida la supervisión de los vigilantes de la mina. Hizo un trato con un capitán inglés, ofreciéndole la mitad de lo que diesen por la venta de la piedra cambio de que lo llevase en barco a Madras. El británico lo asesinó y lo tiró por la borda, y el solo se quedó con todo lo conseguido en la transacción, que utilizó para llevar una existencia de borracheras y excesos que acabaron con su vida. Más tarde un gobernador británico lo envió oculto a Londres, para que finalmente a principios del siglo XVIII el duque de Orleans, regente de Francia, lo adquirió para la Corona. A partir de este momento, el diamante fue usado por Luis XV, Luis XVI, María Antonieta y Napoleón Bonaparte para engastarlo en la empuñadura de su espada.

      A partir de aquí, en la Revolución francesa fue robado y recuperado. También fue utilizado en el siglo XIX por Luis XVIII, Carlos X, Napoleón III y la emperatriz Eugenia de Montijo como adorno. Durante la II Guerra Mundial, cuando los Nazis tomaron Francia lo buscaron, pero no lo hallaron. Y en el Louvre se encuentra actualmente.

       R.R.C.


viernes, 17 de octubre de 2025

JESUCRISTO SOBRE UN PAN DE COMUNIÓN


      En la antigua ciudad romana y más tarde bizantina de Irenópolis, en la región de Cilicia situada en la actual Turquía, un grupo de arqueólogos de este país ha llevado a cabo un descubrimiento de cinco hogazas carbonizadas de unos 1300 años de antigüedad. Lo más significativo es que en una de ellas aparece una imagen de Jesucristo como un agricultor que está sembrando la tierra, lo que supone una representación de Cristo muy alejada de lo habitual, aunque hay que tener presente, que en siglos anteriores se le personificó como  pastor, con una oveja sobre sus hombros, o cuidando un rebaño. Los evangelios sinópticos narran en una parábola de como un sembrador esparce la semilla, tal y como vemos en este pan redondeado con una inscripción griega antes de ser horneado a su alrededor, que según he podido averiguar de un especialista expresa: "Con nuestro agradecimiento al Bendito Jesús".  En las otras cuatro hogazas aparece impresa la cruz de Malta, muy utilizada en la Edad Media.

     Parece evidente que nos encontramos con panes de comunión para realizar la eucaristía, luego tendrían un fin eucarístico, de una comunidad cristiana con una economía agrícola, muy alejada de la ortodoxia oficial del momento, ya que coincide con la época de revueltas iconoclastas, en la que se prohibía representar imágenes tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento. También podemos deducir, que esta imagen de Jesús es una expresión de fe y agradecimiento, por los frutos que estas humildes gentes, que con su labor, obtenían de la tierra para su manutención.

      R.R.C.

domingo, 31 de agosto de 2025

Hispanoamérica, Iberoamérica o Latinoamérica

 

     Para empezar, me gustaría aclarar que el último término de esta entrada surgió a consecuencia de los intereses políticos y económicos del emperador Napoleón III, con el objeto de contrarrestar la ascendente influencia del mundo anglosajón, en este caso de los Estados Unidos de América. Así que, en principio, el concepto de Latinoamérica fue un invento francés. De hecho, Francia fue su principal promotor, y respondía más a una cuestión defensiva por la mayor presencia norteamericana, que de una identidad distinta de la misma. Hasta mediados de la década de 1860 no empieza a utilizarse el término Latinoamérica. Se lo debemos al economista, político, viajero, asesor de Napoleón III, e influyente personaje francés Michel Chevalier, que ya en 1835 en sus “cartas” de viaje, decía: Las dos razas, latina y germana, se han reproducido, en el Nuevo Mundo. América del Sur es, como la Europa meridional, católica y latina. La América del Norte pertenece a una población protestante y anglosajona.  Propuso la idea de una América Latina para aunar a una Europa Latina, que compensara la pujanza anglosajona, e incluso germánica. De esta manera unificaríamos las naciones americanas que compartiera una lengua romance, incluido el francés, con aquellas que tenían el inglés como idioma principal. No obstante, el primero en utilizar el término América Latina en 1856 fue el intelectual y viajero colombiano José María Torres Caicedo, en un poema escrito por él en Venecia, pero hubo que esperar a la década siguiente para que se popularizara.

     Para terminar, me gustaría recordar lo que escribe el padre de la Geografía moderna, el alemán Alexander von Humboldt decía: El continente americano está repartido, hablando propiamente, solo en tres grandes naciones de raza inglesa, española y portuguesa. Con ello me quedo.

     Conclusión: Cada una de estas palabras representa unas circunstancias diferentes en cuanto a su historia y cultura. Por lo tanto, cuando queramos referirnos a los países de lengua española, diríamos HISPANOAMÉRICA; si incluimos a Brasil en donde se habla portugués, diríamos IBEROAMÉRICA; mientras LATINOAMÉRICA, la utilizaremos para los que difundieron el término, es decir, aquellas zonas en donde se habla francés, como Quebec al norte de Canadá, Haití, Guyana y alguna pequeña isla caribeña.

NOTA: Respecto si al idioma lo llamamos ESPAÑOL o CASTELLANO, aunque la Real Academia Española (RAE) admite ambos términos, yo prefiero el primero, que engloba a una población cercana a los seiscientos millones de personas en todo el mundo, que el segundo, que lo reservaría para el tipo de habla que se usa en Castilla, y de ahí que lo denominemos castellano, pues en la misma España nos encontramos con distintos tipos de habla como el español de Andalucía, o Murcia, por ejemplo. Fuera ocurre igual, en Argentina o México tienen su propia habla. Por cierto, en todos los países se le llama español, menos en España.

     Como ocurre con el título de la entrada, en este caso también hay razones políticas, pero dentro de la propia España, ya que siempre tratan de evitar pronunciar su nombre, pues consideran que lleva una carga negativa y excluyente, especialmente, por parte de los separatistas interiores. Podría poner unos ejemplos a voz de pronto, ya que no recuerdo sus nombres. Un ciclista declaraba en televisión que había corrido el Tour de Francia, el Giro de Italia y que ahora iba a participar en la Vuelta ciclista a este país, se refería a España, naturalmente; un famoso cantante afirmaba que había ofrecido conciertos en varios países europeos mencionando sus nombres y que iba a hacer lo mismo en el Estado español, o sea, pensé yo, que cantaría en la tribuna de oradores del Congreso de los Diputados, o en el palacio del presidente del Gobierno, instituciones ambas del Estado; o el hombre del tiempo de una cadena televisiva que informó que, al día siguiente, llovería en gran parte del Estado español, es decir, que podría llover sobre la constitución española, el código penal, o vete a saber dónde. En fin, creo que le están comiendo la tostada a los partidarios de llamar español al español.

      R.R.C.

sábado, 5 de julio de 2025

ESCRITURA DE LA ISLA DE PASCUA (RONGORONGO)

 

     Esta escritura tiene una antigüedad de unos quinientos años aproximadamente, y se han hallado hasta ahora 27 tablas de madera repartidas por todo el mundo, datadas por el carbono-14 algunas de ellas. La paradoja es, que no se encuentra ninguna en la isla de Pascua, de donde proceden, y los textos que aparecen en ellas son unos 17 000 glifos (los signos que vemos en la imagen superior), de los cuales 400 son únicos (recordemos que nuestro alfabeto solo tiene 26 letras). Estos signos tienen ciertos parecidos con plantas, animales, personas y a algún otro objeto, y, a veces, presentan formas muy similares que podrían inducir a un significado afín. Según afirma la profesora Silvia Ferrara, de la Universidad de Bolonia, es una escritura en la que cada signo representa un sonido, luego el rapanui, en su momento, sería la lengua que se hablaba en esta isla y el rongo rongo sería el rapanui puesto por escrito.

     Hace unos años tuve la oportunidad de pasar, precisamente, la semana de Pascua en la isla, y un nativo llamado Katipare, si no recuerdo mal, me enseñó toda la isla y me informó pletórico de su cultura. Hablaba perfectamente la lengua de sus antepasados, la cual conocían y empleaban unas 1700 personas, ya que la mayoría de los habitantes de la isla son de fuera, Pascua no alcanzaba en esos momentos los 5000 individuos y en la actualidad ya ha superado la cifra de 7500. Tuve la suerte de asistir a la misa del Domingo de Resurrección, que se celebraba en rapanui con cánticos incluidos, excepto la lectura de las Santas Escrituras, y solo se celebraba ese día cada año. Según me comunicaron otros asistentes que habían visitado otras islas polinésicas, se escuchaba bastante parecido. Por cierto, rongo rongo lo podemos traducir según Sebastian Englert, un pionero en estudiar esta cultura, por recitar, o bien leer cantando. Recuerdo que el Doctor de la Iglesia San Agustín decía que rezar cantando es como si rezáramos dos veces.

     A todo esto, el rongo rongo sigue sin ser descifrado a pesar de los esfuerzos que le han dedicado numerosos eruditos, con las técnicas más avanzadas con las que contamos hoy en día (incluidas las informáticas). Los últimos habitantes de la isla que sabían lo que decían estos textos se llevaron el secreto a la tumba. Muchos de ellos se los llevaron de su tierra a emplearlos en duros trabajos, y casi acaban con los viejos pobladores de la isla. A lo máximo que se ha llegado es a que fueron escritos empezando por la esquina izquierda inferior. La primera línea se escribía de izquierda a derecha, para después girar la tabla 180 grados para transcribir el siguiente renglón, y así sucesivamente. Parece ser, que el material que se utilizó para grabar los glifos fue la piedra de obsidiana y repasarlos con dientes de tiburón. Ferrara dice: "Estoy bastante segura de que lo que tenemos (en las tablas) son narraciones"; “Que probablemente se trata de sagas que tienen que ver con la población local, con sus rituales, sus historias"; y agrega: "Lo que sea que esté escrito ahí era muy importante para su sentido de identidad y su diferenciación de los europeos". Una vez que entraron en contacto con ellos en el siglo XVIII, claro.

     Las escasas dos mil personas pascuenses que hablan su idioma rapanui, utilizan nuestro alfabeto latino para escribirlo, incluso hay un diccionario para traducir del rapanui al español, por lo tanto, el problema lo tenemos con la escritura, no con el idioma. Y, por desgracia, una cultura que ha podido estar unos 1000 años aislada del resto del mundo, es muy improbable (yo diría imposible), que encontremos una piedra “Rosetta” que nos ofrezca las claves de estos glifos para interpretarlos y traducirlos. Para quién no sepa la piedra a la que me refiero, contiene un texto trilingüe con el mismo escrito en jeroglífico, demótico y griego antiguo. Como se conocía este último, se pudo establecer las conexiones con los otros dos relatos desconocidos, y de esta forma hoy podemos traducirlos. Para descifrar el rapanui, tendríamos que descubrir un ejemplar, al menos bilingüe, de rapanui y otro idioma conocido, tarea, creo yo, que inviable. Esperemos que la inteligencia artificial que tan de moda está ahora, con sus progresos nos dé una sorpresa algún día. 

     Por último, el 20 de noviembre de 1870 arribó a la isla el español Felipe González de Alhedo, que tomó posesión de ella en nombre de la Corona española y la denominó: San Carlos, en honor del soberano español del momento Carlos III.  Puso a tres jefes que pasaban por allí a “firmar” un documento en papel, por el cual se incorporaba a la monarquía española. Se largó y no volvió por aquel lejano lugar. Ese escrito se conserva y es el siguiente: 

         Lo he puesto en vertical, como lo podría haber puesto en horizontal, pues en esto no hay acuerdo entre los especialistas, si es que hay alguno. Se observan tres renglones: uno con 8 signos, el siguiente con 4 y el último con uno. Evidentemente, si son una especie de firmas, los rapanui no sabían lo que estaban firmando. De todas maneras para lo que sirvió. Iorana (adiós). 
 
    R.R.C.

domingo, 15 de junio de 2025

VENI, VIDI, VICI.


      Veni, vidi, vici. (“Vine, vi, vencí”). Es una locución latina, y uno de los dichos más célebres de la historia, atribuida a Julio César, después de ganar con gran rapidez y facilidad la batalla de Zela, en la actual Turquía en el año 47 a. C. al rey del Ponto, hijo natural de su antecesor Mitrídates VI. Luego transmite una victoria clara y contundente, más breve de lo esperado por ambas partes. Yo conozco la expresión desde mis primeros años escolares, que el profesor de lengua la ponía como ejemplo de frases yuxtapuestas, ya que son tres verbos: venire, videre, vincere, en primera persona del singular del pretérito perfecto de indicativo. ¿Qué duda cabe de que nos encontramos ante una de las frases más poderosas y repetidas?, que en pocas palabras quiere transmitir un mensaje contundente, inequívoco y veloz. Se han hecho todo tipo de artículos y propaganda con ella: tatuajes, camisetas, pegatinas, chapas, en fin… hasta se ha utilizado en paquetes de tabaco (lo podemos ver en el rectángulo central añadido por mí), como expongo a continuación:

     Conocidos míos me han preguntado sobre las monedas* que hay por el mercado en las que aparece esta cita de César, sobre su autenticidad y qué tienen de verdad, yo también tengo una en mi poder que compré por Internet por menos de diez euros, casi costó más los gastos de envío que la propia moneda. Evidentemente, ninguna de ellas tiene nada que ver con Julio César, ni él mandó acuñarlas. Solo le hubiese faltado eso, después de la fama de autoritario que ya mostraba en esos tiempos, y la creencia generalizada en el Senado romano de sus tendencias monárquicas y nombrarse rey, algo que detectaban en Roma desde que cayó la monarquía hacía siglos. Además, se atribuía la victoria como un éxito personal (soberbia no le faltaba), como podemos deducir de la locución, olvidándose de la República por completo.

     Cabría preguntarse como sabemos que César dijese una frase tan breve más de 2000 años después. Tenemos fuentes históricas que así lo acredita, Plutarco, por ejemplo, historiador griego (aunque se le concedió la ciudadanía romana) que vivió unos cien años después, nos informa que Julio pronunció la frase en una conversación que mantuvo con un amigo suyo. Otro historiador griego que nació en Alejandría a finales del siglo I d. C., Apiano, el cual mantiene que en realidad no lo dijo, sino que la puso por escrito en una carta, para enviar a Roma de su eficaz victoria. Lo que no comunicó es que se enfrentó a un imprudente Farnaces II. El historiador y biógrafo romano Suetonio, de los siglos I y II d. C., coincide con el anterior que la locución fue escrita, no una, sino muchas veces más, en distintas tablillas para ser exhibidas a su regreso a Roma "en olor de multitudes". ¿Cuál de las tres informaciones es más creíble? Pues bien, la especialista en historia antigua, Ida Östenberg, se inclina por Suetonio. Si bien, es compatible con las otras dos fuentes.

     Está claro que mayor autopromoción no cabe con esta breve y tajante frase, sin compartir éxito con nadie. La oratoria propagandística gustaba mucho al autor, en la que era un verdadero especialista, que estaba a la altura de su estrategia militar, sino más. Y como recuerda Östenberg, más tarde llegaron los idus de marzo. Ya no faltaba mucho. Por último, me ha parecido interesante incluir en este post, que a finales del siglo XVII un soberano polaco-lituano, después de ganar una batalla, envió al papa Inocencio XI una carta en la que decía: “Venimus, vidimus, Deus vicit” (Llegamos, vimos, Dios venció).

*Sobre las monedas en cuestión hay una entrada en este blog titulada: “MONEDA VENI VIDI VICI”, con fecha 9- 2- 2023, en donde aclaro este asunto.

     R.R.C.


jueves, 5 de junio de 2025

EL ASESINATO DE CÉSAR

 

     Qué duda cabe que el asesinato de Julio César a mano de sus compatriotas fue uno de los hechos más importantes y con mayor repercusión, no solo en los límites del territorio romano: sur de Europa, Asia Menor y norte de áfrica, que daban al Mediterráneo, sino también de los países limítrofes de esta extensa superficie. El 15 de marzo del año 44 a. C. fue la fecha elegida por los asesinos para llevar a cabo el magnicidio, en el propio Senado de Roma, cuando la víctima estaba a punto de cumplir 56 años. No voy a centrar el post en este conocido acontecimiento, pues me limitaré a los presagios que hablaban del mismo, tal y como recogen los historiadores Suetonio y Plutarco, por ejemplo. No obstante, ganas le tenían, por el temor de que se convirtiese en rey (institución muy odiada entre los romanos desde que cayó la monarquía hacía más de 450 años). Además, desde enero de ese mismo año ya había sido nombrado por el Senado DICTADOR PERPETUO, que en opinión de G. Traina, no quiere decir hasta la muerte, más bien como una dictadura sin fecha de caducidad. Precisamente, en esa jornada sangrienta el propio Senado lo iba a proclamar rey, siempre que utilizase ese título con la corona correspondiente en el exterior de la península italiana, aunque a César no le entusiasmaba la idea. ¿Por qué los senadores tuvieron esta consideración con él? Porque los romanos consultaban los Libros Sibilinos ante acontecimientos importantes, y estos decían que para conquistar Partia solo podía hacerlo un rey, y César tenía previsto salir de Roma para esa ardua tarea pocos días después y duraría años, con el peligro añadido, de que la victoria sobre los partos aumentaría más su fama y prestigio; y quedarse a vivir en una ciudad oriental, desde la que se tomarían las decisiones más importantes, en detrimento particular de Roma.

     Es normal la creencia en el mundo antiguo que todos los eventos trascendentales vinieran precedidos de augurios más o menos claros, pero había que saber interpretar para poder adelantarse a los mismos en caso de ser necesario. Por lo tanto, este asunto no iba a ser una excepción. Nos cuenta Suetonio, que unos meses antes de esta señalada fecha, unos colonos que habían recibido tierras en Capua del propio César, en la tumba del fundador de la villa, encontraron una tablilla de bronce escrita en griego, que podría predecir el suceso y grandes calamidades para Italia como castigo. Continúa Suetonio informando que los caballos que Julio había liberado en el Rubicón, para su libertad y disfrute, se negaban a pastar y solo lloraban. También nos transmite un pequeño episodio en el que participan unas aves  en la Curia de Pompeyo, en donde más tarde se reunirían los senadores.

     Una amenaza más seria y conocida se la debemos al arúspice Espurina, el cual advirtió a César que se guardase de los Idus de marzo (el día 15 de este mes). Cuando el propio César se cruzó con el adivino, se dirigió a él en un tono burlesco diciéndole que el día había llegado y él todavía continuaba allí, a lo que Espurina espetó: Que todavía no habían pasado. Nos transmite Plutarco, que Artemidoro de Cnido, maestro de griego, que debió estar al tanto de lo que se venía tramando, ya que tenía amistad con algunos compañeros de Bruto, le entregó un escrito en un memorial que César guardó para leerlo después de la sesión del Senado, entregándoselo a un ayudante. En vista de ello, consiguiendo acercarse a él y le advirtió: “Léelo tú solo y pronto…; te interesa”. No lo leyó, y ahí estaba la lista de los conjurados. La muchedumbre de ese día en la calle interrumpía el paso y lo impidió, aunque mostró gran interés, lo dejó para después.

     Vamos a los sueños de la misma noche del día del asesinato que presagiaban lo peor, tanto el del propio César, como el de su mujer Calpurnia, que aún fue más revelador, y por ello se opuso firmemente a que su esposo acudiera ese día al Senado, e incluso que no debería salir de casa. Mientras, César no dio importancia al suyo, Calpurnia soñó que se derrumbaba el techo de su casa y que su marido moría apuñalado en su seno. Ya que había decidido no salir, Décimo Bruto fue en su busca y lo animó para que fuese, ya que los senadores llevaban un tiempo esperándole y su ausencia sería mal vista. Se puso en marcha alrededor de las 11 de la mañana. Lo que ocurrió después ya lo sabemos, está “in mente” de todos.

     Respecto a los sueños que nos transmiten los historiadores, me gustaría recordar que para la mayor parte de los pueblos de la antigüedad no eran una cuestión banal. Recordemos los famosos sueños del faraón de las siete vacas gordas devoradas por las siete vacas flacas y que tanto atemorizaban al monarca y que José, sabiamente, interpretó. Si ocurrió o no, esa no es la cuestión, lo importante es que en las sociedades primitivas y antiguas era un tema considerable, no solo entre las persones menos cultivadas, también en afamados escritores y filósofos. Como siempre hay excepciones, de Cicerón, mejor ni hablar, pues para él, los sueños no merecen ningún crédito ni respeto. La voz del escepticismo más completo. Hay que esperar al siglo XIX para que científicos como Freud se ocupe de ellos en su célebre libro sobre La interpretación de los sueños, que en este caso no nos aporta nada. Sin embargo, otros científicos, como Jung, piensan que todos los sueños son revelaciones de una sabiduría superior, o Erich Fromm, por ejemplo, proponen que en los sueños participan las dos características del hombre: La irracional y la racional. Y el análisis de los sueños consistiría en averiguar, cuándo exponemos lo peor de nosotros mismos, o bien, lo mejor y más elevado moral e intelectualmente. En fin, que podemos ser más inteligentes durmiendo que despiertos, de cosas que nos han pasado desapercibidas por el día y en la concentración de la noche las comprobamos. Esto es lo que le pudo pasar a Calpurnia, que vio con más claridad el peligro que corría su marido en sus sueños que en la realidad. Acabo con una información de Plutarco, cuando al día siguiente Julio César se encontraba rodeado en el Senado, solo se le ofrecía hierro por todas partes.



NOTA: Según la Real Academia Española, idus es masculino plural en nuestro idioma, mientras en latín, al igual que calendas y nonas es femenino. Por lo tanto, los idus o las idus son dos formas correctas de escribir esta palabra, aunque en la mayoría de las ocasiones se prefiere el masculino. El femenino se reserva para textos, digamos, más académicos. Por último, hay que tener presente que el latín no tiene artículos, ni definidos ni indefinidos.

        R.R.C.

jueves, 22 de mayo de 2025

El anillo del Pescador (Anulum Piscatoris)

     Es la sortija que simboliza el poder del papa y que todos vienen recibiendo desde hace unos 750 años, ya que las primeras referencias a esta pieza datan del siglo XIII, de 1265 para ser exacto. El material que se utiliza para esta obra de la orfebrería es el oro, y cada papa cuando comienza su pontificado recibe uno personal e intransferible hasta su fallecimiento, que será destruido para que no se pueda hacer un uso indebido de él. En aquellos tiempos, como se diría en el lenguaje bíblico, era habitual marcar los documentos papales con este anillo-sello, que lleva a San Pedro con las redes de pescador (Yo os convertiré en pescadores de hombre, como les dijo Jesucristo a sus apóstoles), y suele haber un hueco para las llaves del cielo que Jesús concedió a San Pedro, el primer papa y del que todos proceden de él hasta León XIV, el número 167 de la Iglesia católica descendiente directo de San Pedro (como todos los demás), y no del papa anterior como a muchos les gusta decir.

     En latín, el Anulum Piscatoris (el anillo del Pescador), también lleva inscrito, en este caso en su interior, el nombre del papa actual. El oro que se emplea para el nuevo anillo procede del anillo anterior, que se funde con el objeto de hacer el nuevo. Luego si esto se ha hecho a lo largo de siglos, el oro empleado siempre es el mismo. Así que, aunque su antecesor prefirió la plata como signo de humildad, realmente no se ahorró oro, pues el anillo de Benedicto XVI simplemente se rayó y no llegó a fundirse (excepcionalmente), pero ahí estaba.

       R.R.C.

lunes, 19 de mayo de 2025

LA TUMBA DE SAN PEDRO


      Era costumbre en el mundo antiguo fijar algún lugar en el que había ocurrido un hecho extraordinario, que sus seguidores, con la intención de que no cayera en el olvido y ante la falta de otros medios que, podríamos denominar, más modernos, levantaran algún tipo de monumento, o tratarlo con alguna significación especial de mayor o menor envergadura, según  la capacidad de los interesados para que no cayera en el olvido de las futuras generaciones. Algo así, ocurrió con la tumba del apóstol Pedro, al que Jesús mismo nombró su representante en la tierra para cuando Él no estuviera.  Además, en este caso de la tumba y restos de San Pedro, la tradición, la historia, la arqueología, la epigrafía y la antropología forense van de la mano.

     En época de Nerón, en la segunda mitad del siglo I tuvo lugar una persecución cruenta contra los cristianos en Roma, en la que se vio envuelto el propio Pedro que fue crucificado boca abajo, pues él mismo no se consideraba digno de morir como su Señor. Ejecutado en el circo, fue enterrado cerca en la colina Vaticana en una humilde sepultura en el suelo. El historiador Eusebio de Cesarea (siglos III-IV), nos transmite que en el siglo II un pequeño monumento funerario (con el objeto que ya apunté al principio), lo destacó en su tiempo el presbítero Gaio en el siglo II. A este pequeño monumento (edículo) se le conoce precisamente como “Trofeo de Gaio”, lo cual dio lugar a peregrinaciones a este lugar por parte de los antiguos cristianos.

Trofeo de Gaio (maqueta)
     Constantino I, el primer emperador cristiano, ordenó que se erigiera una basílica en el siglo IV para ennoblecer este emplazamiento tan importante para los seguidores de Cristo, de la que hoy en día no queda nada. En vista de ello, el papa del siglo VII Gregorio Magno, también hizo levantar una construcción en el mismo sitio, camuflada por otra obra en el siglo XIII por decisión del papa Calixto II. Una vez que llegamos al Renacimiento, con el papa Julio II en el siglo XVI, comenzamos a ver la actual basílica del Vaticano, y justo bajo su cúpula que inició Miguel Ángel, y acabada por sus discípulos, se levanta imponente esta edificación, bajo ella, y en el centro de la misma se encuentra la tumba del apóstol. Así que, todos los edificios que se llevaron a cabo a lo largo de la historia, respetaron desde el primer momento el sepulcro del primer papa.

     Excavaciones arqueológicas llevada a cobo en 1939, descubrieron un gran número de tumbas paganas, pero una de ellas presentaba ilustraciones cristianas, e incluso una pared coloreada de rojo en la que se había levantado el Trofeo de Cayo, ya mencionado. En fin, se iba por buen camino, pero el inconveniente era que no había restos óseos. Un hecho afortunado permitió que Margherita Guarducci, epigrafista y arqueóloga de gran prestigio, observara que sobre la pared del primitivo inmueble había unos grafitis en lengua griega, que indicaban que Pedro estaba allí, especialmente dos: “Cerca de Pedro” y “Pedro está aquí -Petros eni-”. Llegada a este punto, fue informada que con anterioridad los trabajadores habían hallado un nicho en la pared cubierto de mármol, y que habían sacado los huesos. Lo cual sugería que tenían una alta probabilidad de ser las reliquias de San Pedro. Además, el monograma que los primeros cristianos, e incluso los de hoy en día, utilizan como señal de Pedro, es decir, una llave, que es lo que da a entender una “P” y una “E” mayúsculas en el palo de la “P”.

     Por otra parte, respecto a los huesos, los cuales fueron cambiados de sitio en distintos momentos, aunque siempre cercanos al original donde se encontraban, los examinó el catedrático de antropología de la Universidad de Palermo, Venerato Correnti. Después de un concienzudo estudio, observó que los huesos tenían tierra igual que la de la tumba atribuida a San Pedro, mientras los demás huesos extraídos de la catacumba no la tenían, además de un color rojizo que provenían, probablemente, de un paño dorado y púrpura en el que fue envuelto el cadáver junto con hilos de oro. Todo indica que estamos ante un personaje importante y sus huesos fueron retirados del emplazamiento original para proteger su dignidad. Todos estos huesos pertenecen a la misma persona; robusta, de unos 60 o 70 años y vivió en el siglo I. Por último, un detalle que no podemos perder de vista, es que no había restos de los pies, lo que confirmaría la antigua costumbre romana, de aquellos que crucificaban boca abajo, como es el caso, le daban un hachazo a la altura de los tobillos para que cayeran de la cruz, que les era menos molesto que desatarlos. No me gustaría terminar, sin contar una curiosa anécdota. Resulta que junto a los huesos del apóstol aparecieron también unos huesecillos de ratón, que probablemente se coló en la tumba y después no encontró la salida.

     En consecuencia, cuando el papa está diciendo misa en el altar mayor de la Catedral de San Pedro, justo debajo, se encuentra la tumba del apóstol.

       R.R.C.

lunes, 12 de mayo de 2025

LAS GAVIOTAS DE SAN PEDRO


     Qué duda cabe, que las gaviotas que el mundo entero pudo ver en el tejado de la capilla Sixtina durante el desarrollo del cónclave, del que salió elegido el papa León XIV, se han convertido en las aves más famosas de la historia. Y, si a eso añadimos que estaban cuidando y alimentando* a su cría, coincidiendo, además, con la fumata blanca de la chimenea, la cual informaba al orbe de que había un nuevo papa, la escena no podía ser más emotiva y alegre. De esta suerte, se ha hecho viral en todo el globo.

     La forma de comunicar mensajes a través de humo tiene un largo recorrido, ya que está documentada desde mediados del siglo II a. C. por los antiguos griegos, para lo cual encendían una hoguera y mezclando distintas hojas y ramas obtenían una amplia gama de grises entre el blanco y el negro, así como distintas formas. Con el mismo objetivo, los nativos indígenas de Norteamérica también utilizaron las señales de humo para comunicarse entre ellos; de enemigos a la vista, por ejemplo, que las películas del oeste se encargaron de popularizar.

     Nos podríamos preguntar por qué la Iglesia continúa con este antiguo ritual a la hora de comunicarse con sus fieles en los tiempos que corren, con la cantidad de medios de comunicación que existen actualmente, siguen con su famosa chimenea que utilizan desde hace tiempo. Para empezar, tienen que montarla y desmontarla cada nuevo cónclave, y aunque esto el espectador no lo ve, conlleva un trabajo enorme y meticuloso, en donde participan muchísima gente y hay que tomar demasiadas precauciones, entre otras razones para no dañar el techo que pintó Miguel Ángel en la Sixtina. Se trata de un proceso complicado, ya que actualmente se utilizan dos calderas, conectada una de ellas por un tubo a la salida principal que observamos en el tejado. En una de ellas se queman las papeletas de la votación, y en la otra, especialistas en la materia utiliza productos químicos suficientemente probados para producir humo negro o blanco, para evitar confusiones. Antiguamente, se quemaba paja húmeda para producir humo negro, o paja seca para le fumata blanca. Pero, a veces, el humo salía con tonalidades grises y despistaba al personal a la hora de interpretarlo. Luego, la fumata que vemos salir por la chimenea es la combinación de los gases producidos por dos calderas, fundamentalmente la que utiliza productos elaborados al efecto.

     El hecho de comunicarse a la antigua usanza, es decir, con humo, no es solo por tradición, también tiene un sentido teológico, como el hecho de quemar incienso, si seguimos las opiniones de la profesora de la Universidad de Birmingham, Cándida Moss, “como una forma de comunicación humana con lo divino", y añade: "En la tradición católica, las oraciones 'ascienden' hasta Dios. El uso del humo evoca estos rituales religiosos y la estética de asombro y misterio que los acompaña". También añade a la razón de las personas que se encuentran presentes en la plaza de San Pedro,  "sentirse incluidas, como si estuvieran incorporadas a este asunto misterioso y secreto". Por lo que podríamos deducir, que este antiguo ritual está colmado de motivos simbólicos.

*Aunque en las imágenes no se ve como la madre alimenta a la cría, hay varios vídeos circulando por las redes que así lo corroboran.

       R.R.C.  



sábado, 10 de mayo de 2025

EL NUEVO PAPA LEÓN XIV

 

     El 8 de mayo de 2025 fue elegido un nuevo papa por los cardenales de la Iglesia católica en el incomparable marco de la capilla Sixtina del Vaticano. No se hizo esperar mucho, y en la cuarta votación hubo fumata blanca en la chimenea instalada para este propósito, cuando tan solo llevaban reunidos desde la tarde del día anterior. El papa 267 desde San Pedro, nombrado  por el propio Jesús para esta difícil tarea. Ha elegido eL nombre para su pontificado de León XIV, el cardenal estadounidense Robert Prevost. Como siempre suele ocurrir, había otros candidatos con más posibilidades “a priori”, pero se ha cumplido la máxima de “quién entra papa al cónclave sale cardenal”. También quiero aclarar desde el principio, que el nuevo papa es sucesor de San Pedro, ante todo, y no del papa anterior o del papa que toma el nombre. Se espera del nuevo sumo pontífice que marque su propia línea doctrinal, como no puede ser de otra manera.

     Ha sido sorprendente la cantidad de contertulios de cualquier clase; de todas las creencias, opiniones e ideologías posibles, que se han puesto a interpretar el por qué ha elegido el nombre de León. La mayoría de estos expertos ya han llegado a la conclusión de que pretende seguir la línea marcada por su antecesor León XIII, de finales del XIX y principios del XX, en asuntos sociales (encíclica Rerum Novarum, la primera de la Iglesia Católica que aborda estas cuestiones), y de ahí que haya escogido este potente nombre que procede del latín, el cual, dicho sea de paso, representa simbólicamente al evangelista Marcos, pues comienza informándonos de la voz clamando en el desierto de San Juan Bautista, equiparando su voz al rugido enérgico del león, igual que será la de Jesús.

     De todos los que yo he escuchado sobre este asunto, todavía no he oído ni leído nada al respecto del primer papa que llevó este nombre a mediados del siglo V de nuestra era, y que su papado de prolongó durante más de 20 años, y ha sido uno de los papas más importantes de la Iglesia católica, como lo prueba una multitud de hechos. Fue el primero en ser llamado MAGNO, así que se le conoce como León I el Grande. Asimismo fue nombrado Doctor de la Iglesia. Tuvo que hacer frente a herejías que se propagaron en su tiempo. Fue un gran teólogo, como demuestran multitud de escritos que han llegado hasta nosotros (abundantes sermones y cartas). Incluso, ha sido reconocido santo. Por cierto, también fue el primero en utilizar el título de Pontífice Máximo, que anteriormente poseían los emperadores, pero que ya no lo hacían desde el 382, pues se refería a los dioses paganos y en estas fechas el Imperio ya era oficialmente cristiano.

     No me gustaría acabar esta entrada, sin traer a la memoria dos hechos de carácter político de vital importancia para el Imperio romano durante su pontificado. El primero de ellos tuvo lugar en el año 452 en la ciudad de Mantua, un encuentro con el temido rey de los hunos, Atila. Sin más armas que la palabra y acompañado de una pequeña corte, convenció a Atila para que no atacase y destruyese Roma, que era su principal objetivo, diese media vuelta y se fue para no volver. ¿Qué hablaron? Nadie lo sabe con certeza, aunque se barajan distintas opiniones en las que no entraré, ya que ninguna de ellas ha sido probada. Hay que decir que el Imperio pasaba por una debilidad extrema, con Valentiniano III a la cabeza (de valiente solo tenía en nombre). Tres años después, una situación similar se produjo con los vándalos de Genserico. Esta vez sí entraron en Roma, pero León I les convenció de que solo la saquearan, que respetaran las vidas de sus habitantes, las iglesias y  que no la incendiaran. Podía haber sido peor sin la intervención del papa.

     Volviendo al inicio del post, quién sabe qué pasó a Robert Prevost por su cabeza cuando eligió llamarse León para su mandato. Desde luego, yo no descartaría al pontífice número 45 de la Iglesia católica San León I el Magno. No obstante, horas después de escribir esta entrada, el propio papa ha comunicado a los cardenales, que la principal razón para elegir su nuevo nombre fue el pontífice León XIII. Si él mismo lo dice. Amén.

      R.R.C.   

miércoles, 30 de abril de 2025

HABEMUS PAPAM

 

     Es la parte más importante de la fórmula que con pequeñas variantes se viene utilizando desde el siglo XV (Renacimiento) en adelante, cuando la Iglesia católica anuncia a la ciudad de Roma y al mundo la elección de un nuevo papa, tras el cónclave celebrado una vez fallecido el anterior. Esta notificación hecha en latín (idioma oficial de la Iglesia católica), se manifiesta desde el balcón principal de la basílica de San Pedro del Vaticano.

     La fórmula completa, una vez traducida al español, dice como sigue: “Les anuncio una gran alegría: ¡Tenemos Papa! El eminentísimo y reverendísimo señor, Don (nombre anterior a la elección), el cardenal de la Santa Iglesia Romana (el apellido correspondiente) quien se ha impuesto el nombre (el que utilizará para su pontificado). Por cierto, es opción del elegido mantener su mismo nombre, tal y como se hacía en los primeros siglos de la cristiandad, hasta que llegó a la silla de Pedro el papa Juan II, cuyo nombre de pila era Mercurio, un dios pagano romano que no le parecía adecuado para el representante de Cristo en la tierra, y eligió para su pontificado el nombre de un predecesor llamado Juan. Si profundizamos un poco más, el mismo Jesucristo cambió el nombre al que se considera primer papa: a Simón, al que llamó Pedro. Por respeto, ningún otro pontífice quiso llamarse igual, aunque no hay ninguna ley que lo prohíba. El cambio de nombre del que es elegido pontífice se interpreta como que, a partir de ese momento, inicia una nueva vida y rompe con la anterior, ya que ahora se debe al mundo. Recordemos que la palabra católica significa universal.

     Volviendo a la fórmula completa para la elección de un nuevo papa, sugiere bastante un par de versículos del cap. 2 del evangelio de San Lucas, donde nos informa que el ángel dijo a los pastores que se hallaban en el campo: “No temáis, os traigo una buena nueva que será motivo de gran alegría para todos; hoy os ha nacido en el pueblo de David un Salvador, que es el Mesías, el Señor”. Respecto a ¡HABEMUS PAPAM! Tenemos que tener presente que es una frase latina que se adapta a la sintaxis de esta lengua, en donde una misma palabra cambia de forma según la función que desempeña en la oración. Empezando por la última, papam, hace de complemento directo y, por lo tanto, tiene que estar en acusativo (ya que en latín existen declinaciones) y se consigue añadiendo una m final a la palabra. Habemus es primera persona del plural del presente indicativo del verbo habere, infinitivo que equivale al verbo tener en nuestro idioma. En consecuencia, Habemus Papam lo traducimos por “tenemos papa”. Si papa no llevara la m final, sería incorrecto, al no cumplir su función gramatical.

     Bueno, ahora solo nos queda esperar la fumata blanca y al cardenal protodiácono anunciando: ¡HABEMUS PAPAM! Y repique de campanas.

        R.R.C.

viernes, 25 de abril de 2025

EL CÓNCLAVE MÁS LARGO DE LA HISTORIA


      El cónclave más largo de la historia tuvo lugar en la Baja Edad Media, concretamente entre 1268 y 1271 con una duración de dos años y nueve meses, desarrollado en una pequeña ciudad al norte de Roma llamada Viterbo. Aquí se reunieron en su catedral tan solo unos 19 o 20 cardenales (según las fuentes que se consulten), y se metieron en un callejón sin salida, ellos solitos, que levantó muchas ampollas; tanto en las autoridades de la ciudad, que se hacían cargo de todos los gastos, pues pertenecía a territorios de la Iglesia, como de los habitantes de la misma, que por “cortesía” también corrían con los gastos, tanto de las autoridades religiosas, como de sus séquitos.

     Para ser elegido papa necesitabas una amplia mayoría, en este caso de 14 votos de los cardenales presentes allí reunidos, pero había dos facciones de unos 7 cardenales cada una, muy enconadas entre sí por cuestiones políticas. Además había otras dos sensibilidades que tenían pocas opciones por su escasa representación. Mientras de las dos facciones más importantes una prefería un papa francés (los carolinos), la otra (los gibelinos) quería uno más acorde con el Sacro Imperio Romano Germánico, que tenía unas relaciones complejas entre los mismos estados, ciudades… que lo integraban, y un emperador de la confederación con más poder simbólico que real.

     El papa fallecido Clemente IV residía en Viterbo, para librarse del ambiente enrarecido que se apoderó de Roma desde tiempo atrás, y en su catedral se celebraban las votaciones diarias, para después pasar a intervalos más largos conforme pasaba el tiempo sin alcanzar acuerdo alguno. A si mismo las autoridades y ciudadanos en la ciudad estaban perdiendo la paciencia ante esta historia interminable, también por los gastos que le suponía a todos. Llegó un momento en el que cambiaron de sitio a los cardenales, los llevaron a un edificio papal y los encerraron allí con llave (cum clave en latín, y de aquí viene cónclave, como se le conoce ahora a la elección de un nuevo papa), hasta que no eligieran un nuevo sumo pontífice.

    A pesar de ello, no hubo avance alguno. No obstante, tuvieron una idea: reducir la cantidad de pan, alimentos y agua que recibían los enclaustrados. Ni aun así alcanzaban un acuerdo, y las autoridades ordenaron despojar gran parte del techo donde se reunían, comían poco y dormían. Así, que sin techo interpuesto entre los cardenales y el Espíritu Santo, Dios los iluminaría mejor a la hora de la elección. Algunos cayeron enfermos ante su nueva situación de estar las 24 horas bajo el sol y las estrellas, soportando el frío, el calor o la lluvia. Tres de ellos murieron. El problema continuaba irresoluble.

     Al final, llegaron al acuerdo de que solo 6 miembros seleccionados de una manera equilibrada conseguirían el “milagro” de elegir un nuevo papa, como así fue. Recayó sobre un diácono que se encontraba luchando en una cruzada en Tierra Santa, que ni si quiera era sacerdote. Bueno, al menos, era un diácono: T. Visconti, y puso punto final a la crisis, ya que cuando fueron a comunicarle la decisión, aun con titubeos, aceptó el nombramiento, para ser coronado el 27 de marzo de 1271 en Roma, donde trasladó la sede papal, con el nombre de Gregorio X. Por último, el cónclave más breve de la historia duró unas pocas horas, cuando fue elegido Julio II en pleno Renacimiento, en octubre de 1503.

NOTA: Hoy día para ser papa tan solo basta que seas hombre menor de 80 años y estar bautizado. Aunque eso nunca ha ocurrido.

       R.R.C.