lunes, 10 de septiembre de 2012

Apolo y Dafne de Bernini

                                                           Detalle de sus rostros
          Obra de 1622-5 (Galería Borghese, Roma), encargada por el cardenal romano Scipione Borghese para los jardines de su villa, es una obra de juventud, Bernini tenía poco más de veinte años cuando la ejecutó. Sin embargo, en ella aparecen definidos los rasgos principales de su personalidad artística. Es de estilo barroco y sintetiza a la perfección las características que definirán este nuevo movimiento. Realizada en mármol, representa a Apolo tocando el cuerpo de Dafne que se transforma en laurel, ambos personajes son de tamaño real. El conjunto se organiza en diagonal, en una línea que va desde los pies de Apolo a la mano derecha de Dafne, cuyo cuerpo ya ha iniciado la transformación, pues de sus dedos nacen hojas y sus pies se convierten en raíces, interpretando con extraordinaria fidelidad la descripción literaria de Ovidio. Se puede interpretar como un enfrentamiento entre la virtud, representada por Dafne, y la lujuria, por Apolo, pues la persigue lleno de deseos sexuales, su única escapatoria es convertirse en un árbol de laurel para siempre, a través de la metamorfosis que tiene lugar de una manera progresiva, como podemos comprobar si damos la vuelta al conjunto. Luego esta transformación podría interpretarse como un acto de castidad eterna.

           Se capta el movimiento de la ninfa que se detiene obligada por su transformación en laurel, mientras que aún corre Apolo, sorprendido ante el suceso. Dafne parece desconocer su transformación según mira hacia atrás por encima de su hombro, con los labios entreabiertos por el miedo. Su boca parece componer un grito silencioso, mientras su rostro se torna inexpresivo bajo los efectos de la transformación, a semejanza de la paradoja de su figura que, aun corriendo, echa raíces ante nuestros ojos. Como consecuencia de su repentina detención, el cabello de Dafne gira volando libremente, con una ligereza que el propio Bernini afirmó no haber igualado jamás. El claroscuro también está presente en esta representación.

           Este grupo, además de resolver problemas de composición muy serios, consigue calidades inmejorables de carne y madera. El mármol se resquebraja y cruje como si tratase de madera quebradiza. La carne tiembla bajo la piel blanquecina, estremecida por el contacto del cincel.

      R.R.C.