viernes, 14 de septiembre de 2012

La ciudad romana de Éfeso



     Su fundación por colonos atenienses se remonta al siglo IX a. de J.C., pero no fue hasta el año 189 antes de nuestra era cuando fue conquistada por los romanos, y fueron estos los constructores de las edificaciones, monumentos, biblioteca, teatro, calles, templos, etc que podemos observar en nuestros días cuando paseamos por sus empedradas calles. Hay que advertir que aún queda mucho por excavar, pero con lo expuesto hasta ahora es suficiente para hacerse una idea de la gran ciudad que tuvo que ser en época romana. Sus impresionantes ruinas son recorridas por miles de visitantes cada año, procedentes de los grandes cruceros que atracan en el cercano puerto de Kusadasi. Situada en la costa de Asia Menor, en la actual Turquía, fue un importante centro religioso, cultural y comercial. 
     El enorme teatro ubicado en una posición muy sobresaliente dominando el paisaje sobre la calle del puerto, hoy desaparecido por los movimientos de tierra (en la actualidad Éfeso no está en la misma costa) es el mayor de su época. Tenía capacidad para 24.500 espectadores y se empleaba también para espectáculos circenses. La cávea, es decir el graderío, parte de él se apoya en la ladera de la montaña y la parte inferior sobre arcos y bóvedas típicamente romanas. De la biblioteca de Celso, un ciudadano romano que la construyó en memoria de su padre, su fachada todavía está en pie. Fue construida mirando hacia el este para que las salas de lectura aprovecharan mejor la luz matutina, y de todos los monumentos que todavía podemos admirar en esta enorme ciudad, que pudo llegar a tener en la época romana unos doscientos cincuenta mil habitantes, la fachada de la biblioteca es la que más impresiona de todos ellos, por su gran monumentalidad. La ciudad prosperó durante el Imperio romano. Cuando la visitó Estrabón, su riqueza se basaba en el comercio. En 262 d. C. la ciudad y el templo fueron asolados por los godos. El templo quedó destruido y ya no se reconstruyó, desde entonces perdió importancia.
     Hay que recordar que San Pablo visitó Éfeso y una iglesia cristiana se estableció cerca de la ciudad. San Pablo escribe una Epístola a los efesios que forma parte del Nuevo Testamento. Juan el Apóstol se trasladó hasta aquí hacia el año 62. Con la persecución de Domiciano, Juan es desterrado y sólo bajo el imperio de Nerva pudo volver a Éfeso, donde falleció pocos años después a edad muy avanzada (alrededor cien años). En 431 se inició el tercer Concilio Ecuménico (Concilio de Éfeso) convocado por el emperador Teodosio II, e impulsado por el Patriarca Cirilo de Alejandría para combatir una pujante herejía.

      
     La ciudad acabó desapareciendo en el siglo XIII con la llegada de Tamerlán  (caudillo mongol de Asia Central de origen Turco).
       R.R.C.
Nota: fotos del autor.