jueves, 6 de septiembre de 2012

Pabellón de la Expo de Barcelona de Mies Van Der Rohe


         El alemán Mies Van Der Rohe se interesa por los materiales como elemento expresivo: la piedra, el mármol, el hierro y el vidrio, que los utilizará en su más absoluta desnudez, con lo que adquieren una trascendencia poco habitual, con ellos elabora una sinfonía de espacios centrífugos, es decir, son espacios que se abren hacia  el exterior, nunca son cerrados. Rechaza la forma en cuanto tal, él mismo dice “No quiero problemas de forma, sino solamente de construcción…La forma, tomada como fin, desemboca en el formalismo que rechazamos”. En estas palabras define la esencia del racionalismo en arquitectura. Diseña edificios de planos límpidos, de paredes abiertas que sobresalen del edificio y se integran en el jardín. Es una arquitectura abierta, en la que los espacios fluyen y nunca se tiene la sensación de encerramiento. Un ejemplo de todo lo expuesto hasta ahora lo tenemos en la siguiente construcción:   

           Es una obra emblemática del movimiento modernista, fue diseñada para construir el pabellón alemán de la Expo de 1.929. Su simpleza y elegancia llamó la atención, convirtiéndose en el centro de todas las miradas. Un estilo limpio, basado en la sencillez, pero con claras influencias antiguas, da origen a un estilo constructivo propio de Mies Van Der Rohe.

          Está construido con vidrio y distintas clases de mármol. Tras la clausura, el pabellón fue desmontado en 1.930 y con el tiempo se convirtió en un referente para el conjunto de la arquitectura del siglo XX, lo cual, llevó a pensar en la reconstrucción del mismo. Los trabajos se iniciaron en 1.983 y el nuevo edificio se inauguró en 1.986 en su localización original. Los materiales utilizados son de las mismas características que los de 1.929.

          La originalidad del autor radica en el rigor de su geometría, la precisión de sus piezas y la claridad de su montaje.

     R.R.C.