lunes, 10 de septiembre de 2012

La Acrópolis de Atenas


     La palabra acrópolis significa la ciudad que está en lo alto y casi todas las ciudades griegas disponían de ella. Tenían una función defensiva en caso de ataque enemigo, pues defender esta posición era más fácil que el resto de la polis, y a la vez religiosa, pues aquí se encontraban los principales centros de culto de la religión politeísta que profesaban. Podemos considerar la acrópolis de Atenas como la más representativa y conocida de todas ¿quién no conoce el Partenón, su principal construcción? La cima donde se ubica se alza unos ciento cincuenta metros sobre el nivel del mar. La entrada se realiza por una gran puerta llamada Propileos, a la derecha se encuentra un pequeño templo de orden jónico de Atenea Nike y ya en su interior el mencionado Partenón de orden dórico, el preferido por los griegos. Más a la izquierda el templo del Erecteion, sobre un terreno desnivelado, lo que obligó a su arquitecto Filocles con la colaboración de Mnesikles, a romper el esquema rectangular habitual de los templos griegos, de todas maneras, es conocido por su tribuna de cariátides (mujeres que hacen la función de columnas). Ya en la ladera sur se encuentran los restos de un teatro, en donde se representaron obras de los principales escritores de la época.

     La acrópolis que conocemos y podemos visitar en nuestros días fue reconstruida después de la Segunda Guerra Médica, cuando el Rey Persa Jerjes mandó destruirla cuando invadió Grecia, a principios del siglo V antes de J.C. Precisamente, su edificio más importante El Partenón, fue mandado a construir por Pericles a mediados del siglo V antes de nuestra era, para conmemorar la victoria de los atenienses en la batalla de Maratón frente a los persas en la Primera Guerra Médica, diez años antes de la ya mencionada. Sería injusto hablar de la Acrópolis de Atenas y no mencionar al escultor Fidias, que fue nombrado responsable de los trabajos que allí se hacían, además         de encargarse de la decoración escultórica del Partenón y de realizar la estatua de la diosa que albergaba, Palas Atenea, la protectora de la polis de Atenas.

    En este lugar, Palas Atenea mantiene la famosa disputa con Poseidón, en la que mientras éste, para mostrar su poder, hace surgir una fuente, ella da vida a un hermoso olivo. La escena tiene lugar ante Cecrops, medio hombre y medio dragón. Además, en este lugar también se adoraba a Erecteo, dios con cuerpo de serpiente, que, según la mitología, era hijo de Gea y de Hefestos.

     Manuales de Arte. Adaptado por R.R.C.
Nota: todas las fotos bajadas de Internet.

APÉNDICE (16 DE SEPTIEMBRE DE 2018): LAS CARIÁTIDES DEL ERECTEION

     Cuando uno contempla el lateral izquierdo del Partenón, no puede evitar que su atención se desvíe a la tribuna de cariátides, que luce espléndida en otro templo cercano llamado Erecteion. Las seis imágenes que vemos “in situ” son fieles reproducciones de las originales: cinco de ellas conservadas en el Museo de la Acrópolis en Atenas y una en el Museo Británico de Londres.
     Nos informa Vitruvio, arquitecto romano del siglo I a. de C. que griegos leales a su patria castigaron a todos los hombres de la ciudad de Carias, no muy lejos de Esparta, por ponerse del lado de los persas en las famosas guerras Médicas, mientras que a las mujeres las condenaron a llevar pesadas cargas el resto de sus vidas. Eran famosas por su belleza ya que se las relacionaba con la mítica Helena de Esparta, más tarde de Troya, cuando Paris se la llevó a esa localidad tras el secuestro consentido que dio lugar a una guerra de dicha población con el resto de los aqueos. La belleza le viene por ser hija de la diosa Némesis transformada en Oca, y de Zeus que adoptó la forma de un precioso cisne para la ocasión. Fruto de esa relación Némesis puso un huevo, que fue entregado por un pastor a Leda, reina de Esparta, del cual nació Helena y de la que se hizo cargo como si fuera su propia hija.
     No se sabe con certeza quien esculpió en mármol estas esculturas femeninas de más de 2,3 m. altura, que a modo de columnas sostienen para toda la eternidad el pesado entablamento de este pórtico del Erecteion. Se las han atribuido al propio Fidias, e incluso a otro escultor llamado Alkamenes. Van vestidas con un peplo y llevan una cesta sobre sus cabezas que se integra en el capitel. Carecen de brazos total, o parcialmente, así que no sabemos qué harían con sus manos. Por supuesto que tienen la belleza, serenidad y elegancia clásicas propias de la segunda mitad del siglo V a. de C. Por otra parte, mientras tres de ellas adelantan su pierna izquierda las otras hacen lo propio con la derecha dejando transparentar su extremidad, comportándose su vestimenta como si de un paño mojado se tratara. Este movimiento de piernas dirige la vista del espectador al centro de la tribuna.
        R.R.C.

APÉNDICE 2 (23 DE SEPTIEMBRE DE 2018):El tetradracma griego
     El anverso es la parte más importante de cualquier cosa material; en el caso de una moneda es la cara donde figura la imagen o inscripción principal. Contrariamente, el reverso muestra la parte o imagen secundaria. Pues bien, en el euro, moneda común de varios países desde el 2002, en el anverso presentan la parte específica de cada país, mientras el reverso es común a todos ellos.
     Centrándonos ahora en la moneda de 1 Euro griego, es la única que luce letras de su alfabeto para escribir la palabra euro, mientras que el resto emplea las letras del alfabeto latino, pero hay una cuestión más, ya que su anverso se inspira en la antigua moneda de plata de 17 gr. de peso y casi 2,5 cm. de diámetro, llamada tetradracma y utilizada de forma abundante en Atenas desde el siglo VI a. de C., la cual, mostraba la esfinge de la diosa nacional de la ciudad, es decir, Palas Atenea en el anverso, mientras que su reverso quedaba reservado para la lechuza y el nombre de la polis emisora: ΑΘΕ (Alfa, Theta, Épsilon), apócope de la urbe de ATHE (Atenas). Además, acompañaban al ave de rapiña nocturna: la luna y una rama de olivo con una aceituna. Por último, señalar que el tetradracma ateniense es una de las monedas antiguas mejor conocidas y, por si quedaba alguna duda, la Grecia moderna las ha puesto actualmente en circulación con sus nuevas piezas de 1 euro.

         R.R.C.