viernes, 21 de septiembre de 2012

Mosaico del Buen Pastor en el Mausoleo de Gala Placidia.

  
      El mausoleo de Gala Placidia fue edificado en Rávena (Italia), entre los años 425 y 433. Se trata de una pequeña capilla dedicada a San Lorenzo. Tiene planta de cruz griega, con uno de los lados ligeramente más largo y el crucero está cubierto con una cúpula. Esta pequeña construcción situada al lado de San Vital contiene varios sarcófagos en su interior, el más importante de los cuales estaba destinado a Gala Placidia, hija del emperador romano Teodosio el Grande y esposa del rey visigodo Ataúlfo. Las paredes y techos interiores están totalmente revestidos de mosaicos hechos a base de pequeñas teselas (cada una de las piezas que componen el mosaico), que crean un universo de colores. De todos ellos, el que más destaca, recoge una de las parábolas del Nuevo Testamento: Jesús como pastor. Además, el Salmo 23 nos explica la escena “El Señor es mi Pastor; nada me puede faltar. Él me hace descansar en verdes praderas”.
     Aquí podemos ver una bóveda azul intenso, que nos recuerda el firmamento, con motivos florales blancos y naranjas y el arcosolio (tumba que era utilizada para enterrar a los personajes más importantes) con el tema del Buen Pastor. En realidad, la similitud del pastor con Jesucristo no es original, está inspirada en el arte griego. Su figura es la de un joven idealizado y sin barba. Las ovejas son los creyentes que buscan su protección y deben escuchar, atender y obedecer las enseñanzas de su pastor, a quien siguen.
     Obsérvese la cuidada vestimenta: una dalmática dorada (túnica característica de los miembros de la iglesia), en una referencia al preciado metal, manto y sandalias preciosas, con un halo dorado símbolo de su santidad. No lleva un cayado normal, sino uno en forma de cruz, y trata cariñosamente a su rebaño. Las ovejas en diversas posturas le miran fijamente, y un fondo de montañas y vegetación, completa la delicada escena que tiene lugar en el Paraíso. Al igual que todos los de Rávena, es un mosaico minucioso y colorista. Todavía no presenta la naturalidad que el arte del mosaico conseguirá más adelante. La figura de Cristo está rígida, con una posición forzada, especialmente la manera de cruzar sus piernas, de coger el cayado en forma de cruz con su mano izquierda y la postura sedente en la que se muestra. De todas formas, no le resta un ápice de dignidad y serenidad a su pose.
     R.R.C.